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Se recrudecen los enfrentamientos en Xinjiang


La policía china disuelve una protesta en Xinjiang

URUMQI, China (Reuters) - La policía antidisturbios china disolvió una pequeña manifestación de uigures a la salida de las plegarias del viernes en un barrio musulmán de Urumqi, arrestando a varias personas a las que se llevaron con las manos sobre la cabeza.

El incidente ocurrió mientras Estados Unidos instaba a los líderes chinos a actuar con moderación al reprimir los disturbios en la región de Xinjiang.

Una multitud de varios cientos de personas se concentró cerca de la Mezquita Blanca junto con policías antidisturbios armados con ametralladoras mientras coches blindados de la policía bloqueaban las calles alrededor del edificio y un helicóptero sobrevolaba la zona.

"Ven, así es como tratan a los uigures, como a animales", dijo una mujer.

Cientos de musulmanes uigures abarrotaron la mezquita después de que las autoridades dieran marcha atrás con la decisión de cerrar los templos para minimizar la tensión étnica.

Las fuerzas de seguridad impusieron el control sobre la capital de la región de Xinjiang, pero las plegarias de la tarde estaban poniendo a prueba la capacidad del Gobierno de contener la rabia uigur después de que chinos han, el grupo étnico predominante en todo el país, atacaran el martes sus barrios.

Esos ataques fueron en represalia por la muerte de 156 personas en disturbios que los uigures llevaron a cabo el domingo, el peor brote de violencia de origen étnico que vive la región en décadas.

La decisión de silenciar las plegarias colectivas pudo generar resentimiento, pero miles de soldados y policías antidisturbios parecían listos para sofocar cualquier nueva protesta uigur.

Casi todos los uigures son musulmanes, pero pocos se adhieren a las interpretaciones más estrictas del Islam.

Pekín no puede darse el lujo de perder el control en un vasto territorio que limita con Rusia, Mongolia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Afganistán, Pakistán e India, que tiene abundantes reservas de petróleo y es la mayor región productora de gas natural del país.

Autoridades locales en Kashgar, una ciudad uigur en el sur de Xinjiang, pidieron a los periodistas extranjeros que abandonaran la zona el viernes, citando razones "de seguridad". En algunos casos los periodistas fueron escoltados hasta el aeropuerto.

El asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, el general James Jones, instó a los líderes chinos el viernes a actuar con "apropiada moderación", dijo un alto cargo estadounidense en L'Aquila, Italia, donde los líderes del G8 estaban reunidos.

AVISOS DE SUSPENSIÓN

Otras mezquitas frecuentadas por hui, un grupo musulmán culturalmente afín a los chinos han, abrieron sus puertas el viernes después de que multitudes de unos pocos cientos de fieles empezaran a gritar.

Las mezquitas en el distrito de tiendas principalmente uigur de Urumqi mostraron desde temprano avisos que indicaban que las plegarias habían sido suspendidas.

Un grupo de uigures reunidos en las afueras de la gran mezquita del puente Dong Kuruk dijeron que estaban molestos y decepcionados porque ésta no abriría sus puertas.

"Nos sentimos insultados. Esta es nuestra mezquita. Pero no se nos permite entrar, mientras que entran otros no creyentes", dijo un hombre joven.

El gobernante Partido Comunista chino teme que las grandes reuniones religiosas uigures puedan convertirse en otro catalizador para disturbios después de una semana de violencia étnica.

Los uigures, un pueblo de raíces turcas mayoritariamente musulmán y que comparte lazos lingüísticos y culturales con Asia central, representan casi la mitad de los 20 millones de habitantes de Xinjiang.

El presidente chino, Hu Jintao, quien se vio obligado a abandonar una cumbre del G-8 en Italia por la violencia étnica en Xinjiang, dijo que mantener estabilidad social en la región rica en energía era la "tarea más urgente" del Gobierno.


Se recrudecen los enfrentamientos con el ataque a una mezquita uigur

Urumqi. (EFE).- Un grupo de chinos de la etnia mayoritaria han intentado entrar por la fuerza en la mezquita de Hantengri, en el centro de Urumqi, con el fin de atacar a uigures refugiados en su interior, en un episodio más de la violencia étnica que se vive en las calles de la capital de la región de Xinjiang.

La mezquita, muy próxima al Hotel Hoitak, donde se alojan los periodistas extranjeros que cubren el conflicto, estaba acordonada por los soldados, aunque algunos chinos han, armados con palos, intentaron entrar en varias ocasiones al templo, sin éxito por ahora.

Algunos de ellos aseguraron que no les queda más remedio que tomarse la justicia por su mano, ya que "el Gobierno no puede hacer nada contra los uigures por miedo a la comunidad internacional". Según ellos, los uigures atacaron comercios de los Han en días anteriores y no son oriundos de la ciudad, sino procedentes de otras zonas de la región de Xinjiang, como Kashgar o Yili, que en años anteriores también vivieron incidentes violentos.

Al margen de estos grupos, la ciudad está tranquila, sin automóviles por las calles, mientras que prácticamente todos los uigures están encerrados en sus casas, por temor a las represalias.

A primera hora del día, nuevas protestas de uigures estallaron en la ciudad de Urumqi, capital de la región autónoma de Xinjiang (noroeste), dos días después de los sangrientos incidentes que causaron 156 muertos y más de mil heridos en la misma localidad.

El grupo de manifestantes, muchos de ellos mujeres, rodeó a unos 60 periodistas extranjeros autorizados por Pekín a viajar a la zona a cubrir las protestas, gritando eslóganes y "creando un caos", aseguró un portavoz del gobierno regional.

Por otra parte, la Policía china ha detenido a un total de 1.434 personas por su presunta relación con los disturbios que se registraron el domingo en Urumqi, capital de la región autónoma china de Xinjiang, donde la cifra de fallecidos asciende a 156 personas, según el último balance oficial.

El jefe de publicidad del Partido Comunista de China (PPC) en Xinjiang, Li Yi, informó en declaraciones recogidas a Xinhua, de que 1.379 de los detenidos son hombres y 55 mujeres. "La Policía ha comenzado con los interrogatorios".

Las detenciones también se produjeron en Kashgar, donde los agentes dispersaron a más de 200 personas que se encontraban en el interior de la mezquita principal de la ciudad.

Por otra parte, el gobierno regional de Xinjiang, en el noroeste de China, impondrá el toque de queda en la ciudad de Urumqi a partir de esta próxima noche, según informó la agencia estatal de noticias, Xinhua, mientras miles de manifestantes se han hecho con las calles de la capital regional.

El toque de queda estará en vigor desde las nueve de la noche a las ocho de la mañana del miércoles, según horario local (tres de la tarde a dos de la madrugada en España), según la agencia, que citó al líder regional del Partido Comunista, Wang Lequan. Asimismo, Wang ha pedido que se ponga fin a los enfrentamientos étnicos en la región.

Las reacciones internacionales no se han hecho esperar: además de algunos disturbios frente a la Embajada China en Holanda y ante el consulado chino de Munich, la canciller alemana, Ángela Merkel, ha pedido reunirse con el presidente chino; mientras que, la ONU se muestra "alarmada" por el número de muertos en la región autónoma de Xinjiang.

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Alá es grande, Xinjiang no es China

Los uigures son un grupo étnico que vive en las regiones del noroeste de la República Popular China, principalmente en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang.
Los uigures tienen su propio idioma, perteneciente al grupo túrquico de las lenguas altaicas.

Historia

Los uigures existieron como federación tribal, gobernada por los Juan Juan entre el 460 y el 545, Conocidos como los huihe o huihi en los documentos chinos, establecieron un khanato [Estado] en el siglo VIII.
Su dominio se extendió desde el Mar Caspio hasta Manchuria y duró entre el año 745 al 840 cuando fueron derrotados por los Kirguiz.
Como consecuencia de la derrota, algunos grupos de uigures emigraron hacia nuevos territorios, incluyendo las actuales regiones de Xinjiang y Gansu en la República Popular China.

Un pequeño grupo de uigures emigró hasta la actual provincia de Gansu alrededor del siglo IX. Ahí se convirtieron al Budismo tibetano. Sus descendientes aún viven en la región y son conocidos como los yugur.

Durante la dinastía Ming, los uigures estrecharon las relaciones con el resto de grupos étnicos que habitan en China. Fue la dinastía Qing la que impusó su control total sobre la zona de Xinjiang a mediados de siglo XVIII. A principios del siglo XX los uigures declararon durante un breve periodo su independencia.
La región pasó a estar bajo el control absoluto de la China comunista en 1949.

Religión

A partir del siglo X, los uigures iniciaron el proceso de conversión hacia la fe musulmana. Antes de la conversión, muchos uigures eran budistas o cristianos (nestorianos).

La religión ha influido de forma notable en los sistemas judiciales, económicos y educativos de las familias uigures. La región de Xinjiang tiene más de 15,000 mezquitas y centros de oración, uno por cada pueblo musulmán.

Separatismo

Parte de la población uigur, compuesta por ocho millones de personas, tiene sentimientos separatistas y se opone a lo que denomina preponderancia cultural impuesta por el Partido Comunista Chino en la región.

El 6 de julio de 2009, La violencia estalló en Urumqi, capital de la región autónoma de etnia uigur de Xinjiang, en el noroeste de China, luego de que creciera el malestar por cómo las autoridades manejaron una reciente crisis entre trabajadores uigures y de la etnia -han-, la mayoritaria en China.

Las autoridades chinas dijeron que al menos 156 personas pertenecientes a la minoría étnica musulmana ligur, murieron durante protestas, otras 800 personas resultaron heridas en las manifestaciones y -luego de que la policía restaurara el orden- cientos de manifestantes quedaron arrestados. Las cifras de muertos reveladas por el propio gobierno de Pekín indican que esta podría ser uno de los enfrentamientos más serios entre las autoridades y manifestantes desde la matanza de hace 20 años en la plaza de Tiananmen, en Pekín. De lograrse la separación, se les reconocería como Uyghurstan o Turquestán Oriental.[cita requerida]


Xinjiang, el otro polvorín étnico del oeste chino

La región autónoma china de Xinjiang, donde las protestas del fin de semana causaron 140 muertos, es desde hace décadas una zona de tensión étnica entre la población musulmana autóctona -principalmente uigur- y la china Han, que domina el gobierno regional y que realiza una política de colonización.

El conflicto, que acaba de vivir uno de sus episodios más trágicos, es similar al que en el vecino Tíbet (al sur de Xinjiang) se vive entre la comunidad china y la tibetana.

Una causa sin su «Dalai Lama»

Sin embargo, la ausencia de una figura de renombre tan internacional como el Dalai Lama, entre otros factores, ha dado a los independentistas uigures -exiliados en países como Turquía, EEUU o Alemania- un menor reconocimiento internacional.

Xinjiang, territorio que los independentistas denominan "Turquestán Oriental" o "Uiguristán", es la más grande de las subdivisiones administrativas chinas, con 1,6 millones de kilómetros cuadrados.

Tiene 19 millones de habitantes, de los que aproximadamente el 46 por ciento son uigures, el 39 por ciento son han (chinos propiamente dichos) y el resto pertenecen a otras etnias predominantemente musulmanas, como los kazajos, los kirguises o los hui.

Los uigures están emparentados con otros pueblos de Asia Central y con los turcos, pueblos con los que comparte similitudes lingüísticas, culturales y religiosas, además del dominio del credo musulmán.

La región fue dominada durante la historia por diversos pueblos, sobre todo, nómadas de Asia del norte y central, aunque también tuvo periodos de influencia o domino chino, en dinastías como la Tang (siglo VII) o la Qing (siglos XVII-XIX).

En medio del caos creado tras la caída del imperio chino en 1911, llegó incluso a proclamarse en la región, y en dos ocasiones, una República del Turkestán Oriental independiente, la primera en 1933-34 y la segunda en 1944-49, esta última de corte soviético e influida por la expansión de la URSS por Asia Central.

Durante décadas, distintas organizaciones han reclamado la independencia de la región, lo que se ha unido a las tensiones étnicas entre los uigures, que llevan varios siglos en la zona y dominan las áreas rurales, y los inmigrantes chinos, concentrados en las ciudades y que controlan el tejido económico y comercial, de forma similar a lo que ocurre en el Tíbet.

Las tensiones se han traducido en numerosos momentos de tensión entre chinos y uigures, como los que se produjeron en 1990 en Barem y en los que murieron unas 50 personas (al hilo de los que hubo en diversas zonas de China paralelamente a las protestas de Tiananmen en Pekín), o los de agosto del año pasado, cuando el país se preparaba para la inauguración de los Juegos Olímpicos.

El incidente más grave en la zona el año pasado ocurrió el 4 de agosto, cuatro días antes de la apertura de los Juegos, cuando según el Gobierno chino dos personas lanzaron granadas contra un puesto fronterizo en la turística ciudad de Kashgar, causando 16 muertos.

China acusa de estas cíclicas tensiones a movimientos terroristas que reclaman la independencia de la región, siendo el más destacado de ellos el Movimiento Islámico del Turquestán Oriental (ETIM), que Pekín vincula desde los atentados del 11 de septiembre con Al Qaeda.

Pero organizaciones uigures en el exilio tienen una visión muy diferente del conflicto. Encabezados por activistas como Rebiya Kadeer (exiliada en EEUU y propuesta en varias ocasiones al Nobel de la Paz) acusan a Pekín de utilizar la manida "lucha contra el terrorismo internacional" para reprimir a los uigures y otras poblaciones musulmanas.

La política central de fomento de la emigración de los chinos han a Xinjiang, o la promoción de matrimonios entre éstos y los uigures, son, según estos grupos, pruebas de que China, densamente poblada en el este pero con grandes áreas deshabitadas en el noroeste, busca llevar grandes masas de su población a la zona, con la consiguiente pérdida de la identidad cultural uigur. Al conflicto se une otro importante factor que pesa igualmente en las políticas chinas en Xinjiang.

El omnipresente petróleo

La región es una de las zonas más ricas en recursos energéticos de China, principalmente petróleo y gas natural, además de lugar de paso del crudo de Asia Central a través de los gigantescos oleoductos que unen esa zona con el este del país, más desarrollado y sediento de energía.

EFE | MADRID
6-7-2009 16:28:45

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Qué ocurre en China con los uigures musulmanes?

La violencia entre las etnias china y musulmana sume en el caos a la región de Xinjiang

Miles de Han, la etnia mayoritaria del país, se echan a las calles de Urumqi con palos y cuchillos contra los uigures, la población autóctona de religión musulmana, por los disturbios del domingo que dejaron 156 muertos

Palos, barras de hierro, garrotes, machetes de artes marciales, bastones, “nunchakos”, picos y palas y hasta cuchillos de cocinero. Armada con cualquier cosa, una muchedumbre enfervorizada y retroalimentada por el odio colectivo se ha echado hoy a las calles de Urumqi, la capital de la región de Xinjiang donde se viven los peores disturbios de China desde la revuelta tibetana del año pasado y la matanza en la plaza de Tiananmen en 1989.

Pero, en esta ocasión, han sido los Han, la etnia mayoritaria en el gigante asiático, la que ha tomado esta ciudad de dos millones de habitantes para atemorizar a los uigures, la población autóctona de Xinjiang que habla una lengua túrquica, profesa el Islam y ansía la independencia de la región.

Esta multitudinaria manifestación, que inundó el centro de la ciudad desde por la mañana hasta bien entrada la tarde, era una reacción contra los disturbios que los uigures protagonizaron el domingo causando 156 muertos y 1.080 heridos. Ese día, su protesta por la muerte de dos trabajadores uigures a manos de sus compañeros Han en una fábrica al sur de China derivó en una violenta batalla campal. Haciendo estallar la frágil convivencia entre ambas etnias, los uigures atacaron y quemaron las casas, tiendas y coches de los Han y la Policía no dudó en disparar sobre los manifestantes.

“Hemos venido aquí para luchar por la paz y para demostrar que los Han no tenemos miedo”, explicaba a ABC Zhang Yu, una joven armada con una larga barra de hierro. A sus 34 años, esta china Han natural de Shenyang, en la provincia de Liaoning, se quejaba de que trabaja en una agencia de viajes desde hace seis meses y el turismo ha caído por el miedo a los atentados de los terroristas islamistas.

“Unidos somos fuertes”, coreaba la muchedumbre, formada por hombres, mujeres, niños, oficinistas enchaquetados y hasta empleados de los hoteles que habían abandonado sus puestos de trabajo para participar en esta salvaje demostración de fuerza de la etnia Han. “Mi hermano, que tenía sólo 17 años, murió el domingo apuñalado por varios uigures”, gritaba rabioso otro joven con lágrimas en los ojos.

Rompiendo los cristales de los restaurantes de comida tradicional de Xinjiang, la multitud avanzaba hacia el barrio uigur enclavado junto al Gran Bazar y la Mezquita de Urumqi. Alrededor de dicha zona, miles de soldados y agentes antidisturbios habían formado varias barreras que, entre gritos y carreras, los manifestantes iban rompiendo hasta que la Policía empezó a lanzar gases lacrimógenos para impedir que penetraran en el barrio uigur.

Atrincherados en sus casas, unos auténticos cuchitriles en medio de estrechos callejones más propios de un zoco árabe, los uigures se encerraban con candados presas del pánico. En estas ratoneras sin escapatoria, familias enteras rezaban a Alá por sus vidas mientras los jóvenes se pertrechaban también con palos a los que habían adherido unos pinchos para repeler la temida invasión Han.

“Necesitamos libertad porque aquí no se respetan los derechos humanos y no podemos decir lo que pensamos ni expresar nuestra religión”, se quejaba Abdusalam, un muchacho de 17 años en paro – como la mayoría de los uigures – que acompañaba a Abdul, otro hombre de 40 años que aseguraba haber perdido a su hijo pequeño. “El domingo por la tarde salió a jugar con otro amigo y ha desaparecido”, sollozaba Abdul, quien teme que su hijo haya muerto porque “la Policía disparaba contra los uigures, niños incluidos, y luego se llevaba los cadáveres en camiones militares”.

Un niño atrapado

Con la tensión creciendo por momentos, uno de los momentos más peligrosos se vivió cuando la multitud creyó haber localizado a un niño de la etnia uigur que había trepado a un árbol. Mientras el pequeño lloraba aterrorizado, la ruidosa turbamulta lo rodeó zarandeando el tronco y arrojándole palos, haciendo temer un brutal linchamiento colectivo. Por suerte para él, varias personas se arriesgaron a defenderlo asegurando que no era uigur, sino Han, y lo rescataron para que fuera salvado por los soldados, muchos de ellos armados con fusiles y metralletas.

La manifestación se había descontrolado hasta tal punto que todo hacía presagiar un baño de sangre. Por ese motivo, el secretario general del Partido Comunista en Urumqi, Li Zhi, se vio obligado a hacer acto de presencia para calmar los exaltados ánimos. Montado sobre el techo de un todoterreno de la Policía y hablando a través de un megáfono, Li Zhi pidió a la multitud que se dispersara pacíficamente. “No podemos destrozar la ciudad ni atacar a los uigures. La culpa no es de ellos, sino de las fuerzas separatistas que actúan desde el extranjero y de Rebiya Kadeer”, proclamó en alusión a la principal heroína de la causa uigur en el exilio.

Sometidos por la fuerte represión del régimen chino, los uigures son ciudadanos de segunda que temen la pérdida de su identidad cultural y no disponen de los mismos derechos que los Han, que han colonizado esta vasta región del oeste de China que tiene tres veces la superficie de España y es rica en petróleo y minerales. Frente a la sociedad armoniosa que propugna Pekín, las abismales diferencias sociales y económicas entre los Han y los uigures continúan encendiendo la mecha del odio interétnico en la China del siglo XXI. Un gigante que aspira a ser la próxima potencia mundial, pero donde su estabilidad es tan artificial que sólo depende de la mano dura del Gobierno.

«Alá es grande, Xinjiang no es China»

Ataviadas con sus tradicionales pañuelos musulmanes, y al más puro estilo palestino, las mujeres hacían un gran alarde de su dolor llorando desconsoladas, gritando mientras se golpeaban el pecho, arrojándose sobre las tanquetas de la Policía y desmayándose en plena calle.

“¡Alá es grande, Xinjiang no es China!”, vociferaban cientos de jóvenes con el puño en alto ante la atónita mirada de las autoridades chinas, sorprendidas por una manifestación tan espontánea que acabó “reventándoles” la excursión que habían planeado para los periodistas.

Como la tensión iba en aumento, el Ejército volvió a movilizar a los soldados y agentes antidisturbios que habían vigilado el barrio durante la noche, quienes, con la llegada de los periodistas, acababan de marcharse tras terminar sus tarteras de arroz sobre la calzada. De inmediato, cientos de militares y policías, pertrechados con escudos, garrotes y hasta metralletas, rodearon a los manifestantes uigures, pidiéndoles que se dispersaran pacíficamente e intimidándolos con tres tanquetas con cañones de agua.

Pablo M. Diez | Urumqi (China)
ABC.es


Mundos enfrentados

Era cuestión de tiempo que se produjera la explosión de la latente violencia en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang. O Uiguristán, como gustan decir los uigures, musulmanes desde el año 934. En este 17% del territorio chino -tres veces España-, a más de 3.000 kilómetros de Pekín, sus 21 millones de habitantes se reparten en dos mundos que viven permanentemente enfrentados.

Los de etnia han, afines al Gobierno central y dominadores de la vida política y social, han septuplicado su presencia desde 1949, representando ya casi la mitad de la población; en parte gracias al Cuerpo de Producción y Construcción, creado en los años 50 con más de 100.000 militares desmovilizados, que da trabajo a tres millones de han, con un control casi absoluto sobre la economía de la región, a los que se añaden las decenas de miles de militares en activo y sus familias.
Un mundo que no comprende el separatismo, tan contrario a los principios comunistas oficiales del país. Incapaz de entender por qué las etnias minoritarias rechazan el progreso llevado por ellos a la zona.

Enfrente, un pueblo uigur que, al igual que las otras 17 minorías de la región -principalmente kazajos, hui y mongoles-, se siente marginado, explotado y oprimido por Pekín, sólo preocupado de su floreciente costa oriental. Considera que sus derechos humanos no son respetados y que el «mundo armonioso» que reza como lema del 60º aniversario de la llegada al poder del Partido Comunista que se celebrará en octubre es una gran farsa.

Los uigures se ven relegados a un campo pobre, en proceso de desertización, e imposibilitados para salir de un analfabetismo próximo al 30%. Y sin acceso a los fabulosos recursos que sus tierras ancestrales ocultan, todavía sin explotar: el 40% del carbón de toda China, oro, uranio, cobre, plomo, zinc y tungsteno; posibles depósitos inmensos de petróleo; millones de metros cúbicos de gas; y un enorme potencial eólico.

Tapón estratégico ante cualquier intento de invasión, ésta es una zona vital para Pekín, potenciada ahora por ser el corredor comercial y energético con Asia Central y Pakistán. Se ha convertido ya en la primera preocupación de seguridad interna para China y en ejemplo de las grandes amenazas que el extremismo -político y religioso-, el separatismo y el terrorismo le pueden suponer en el futuro.

Ideal.es

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La talibanización se ha apoderado de Swat


Cómo era la "sharía" que se aplicaba en Swat antes de la llegada de los talibán y su cruzada integrista.

Tres Z rigen la vida de los paquistaníes en la zona semitribal de Swat: Zar (dinero), Zamin (tierra) y Zan (mujeres).
Estas prioridades debían ser resueltas por una justicia que desapareció del idílico valle, cuando el Estado paquistaní transformó el entonces principado de Swat en parte del país en 1969 y le quitó su autonomía, que los británicos habían concedido durante el Imperio. Abolió el sistema judicial tribal vigente por 70 años e impuso un modelo que nunca supo librar una justicia rápida, accesible y gratuita.


En ese vacío, el poder de los mullah (versión islámica de un sacerdote local varios mullah conforman un Ulema ) y los talibán creció y se fortaleció con su propuesta de sharía. La impusieron a punta de Kalashknikov ("el AK-47 diseñado por el Ruso Kalashknikov y considerado el mejor fusil del mundo") y finalmente el gobierno paquistaní ofreció un acuerdo de paz -que incluía la aplicación de la justicia islámica- si abandonaban las armas, luego de una operación militar contra los militantes.
El acuerdo alarmó a EE.UU. y los talibán no sólo no cumplieron sino que extendieron su poder a otras ciudades del valle. En respuesta, el Ejército reinició esta operación, con casi dos millones de refugiados y un fuerte apoyo de las clases medias y las élites paquistaníes.

"Los talibán manipularon la nostalgia de los swatis por la ley y el orden, por el viejo sistema que ellos llamaban sharía", explicó en un inglés con acento de Eton el wali (príncipe) heredero de Swat, Adnan Aurangzdeb. "Los swatis quieren un sistema moderno de justicia. El sistema medieval y distorsionado del Islam fue aplicado por los talibán e inicialmente la población los siguió. Después se volvieron violentos y la gente comenzó a sufrir con ellos".

Durante el principado, había dos sistemas judiciales en marcha en el valle. Uno era un código de conducta realizado por los ancianos en una jirga o asamblea, que el Wali (príncipe que gobierna), hacía cumplir. Para los ciudadanos que no tuvieran fe en ese sistema, existían los tribunales Qazi, (un tribunal que se rige por la ley islámica) con jurisprudencia islámica desde 1917.Regían en todo el valle, eran gratuitos y rápidos.

Esos tribunales iban ser reinstalados por el actual gobierno de Asif Zardari a cambio del desarme talibán. Ahora los promete nuevamente para después de la operación militar. "Existe la percepción de que los juicios islámicos son muy duros. Lo son en el papel pero el código de procedimientos hace imposible aplicar estos castigos. Para el adulterio, que es un pecado en el islam, se necesitan cuatro testigos para probar el delito y es imposible: por esa razón nunca se practicaron los castigos previstos", explica el Wali o príncipe heredero, que fue legislador hasta hace poco en la Asamblea Nacional paquistaní.

Es a este modelo que los swatis (originarios del valle de Swat), llaman sharía y del que se apropiaron con una versión extrema los talibán. "Los dictados del Talibán (Estudiantes de religión) son una contradicción con el estilo de vida de los pashtunes, (grupo étnico que habita los bordes de Afganistán y Pakistán y es mayoritario en Swat) mi tribu. Esta es su interpretación de la vida islámica.
Un ejemplo es la educación de las chicas. El profeta Mahoma dijo que hay un lugar para la educación de las mujeres y ellos lo niegan", cuenta el príncipe heredero. Los talibán han quemado 200 colegios desde que se instalaron en la región, las adolescentes no van al colegio y las mujeres se ven forzadas al confinamiento.

Pakistán: por qué quieren el regreso de la justicia islámica

Para el príncipe, la "historia de amor" entre los swatis, y los talibán finalizó cuando los integristas "comenzaron a comportarse de una manera horrible": extorsión, decapitación a cuchillo, azotes a jóvenes en público. "Esta no es parte de nuestra religión, de nuestra cultura. En la sociedad pashtún hay muerte, castigos, pero con honor. La cultura talibán es la manera más brutal y antiislámica", aclara.

Aunque el Ejército ha dicho que son 4.000 los militantes, el futuro Wali cree que no superan los 2.000. El heredero detalla el mecanismo de reclutamiento de los talibán. "Es una combinación de fuerza y dinero. En cada familia donde hay dos hijos, uno debe sumarse. A otros les pagan 15.000 rupias al mes. Como son jóvenes sin trabajo, se suman".

Durante la autocracia benevolente del Wali, Swat fue uno de los más pacíficos y progresistas reinos en Asia, con buenos caminos, salud pública y el gasto educativo más alto del país. Los padres estaban forzados a educar a sus hijas so pena de multa y a casarlas a una edad razonable y no en la pubertad.
El valle se convirtió en un paraíso hippie en los 60, con su familia real instalada en el palacio de Saidu Sharif, la capital. Allí viven Miangul Aurangzeb, (Príncipe de Swat, que cesó en el poder en 1969, cuando su principado fue anexado a Pakistán) el actual Wali (principe) sin mando y su hijo Adnan, el heredero.

'Somos parte del pasado. Pero si uno va a Swat y le pregunta a la gente qué sistema judicial quieren, el 95% va a decir: "queremos el sistema del Wali. Pero estamos en el siglo XXI, es otro tiempo. No se puede volver atrás".

La talibanización se ha apoderado de Swat, primero, por abandono del Estado y luego, por la fuerza. En nombre de la religión y por ausencia de una justicia real y práctica, una generación ha sufrido una suerte de lavado de cerebro que le permite asesinar en nombre del Islam y aplicar castigos dignos del peor oscurantismo. Hoy esa ideología puede expandirse a otras partes de Pakistán rápidamente si una justicia real y efectiva no se aplica ,junto a un plan educativo y social inmediato, después que la impopular operación militar entre los swatis finalice. Probablemente con un empate, sin ganadores ni vencidos en el terreno.

Wali de Swat: El príncipe que gobierna.

Kalashnikov: El rifle ruso más famoso del mundo, que usan los talibán.

Mullah: Versión islámica de un sacerdote local. Varios mullah conforman un Ulema.

Talibán: Estudiantes de religión

Jirga: Una asamblea tribal con notables, donde se toman decisiones en nombre del pueblo.

Swatis: Originarios del valle de Swat.

Tribunal Qazi: Un tribunal que se rige por la ley islámica.

Pashtún: Grupo étnico que habita los bordes de Afganistán y Pakistán y es mayoritario en Swat.

Saidu Sharif: Capital de Swat donde se encuentra el Palacio Real.

Miangul Aurangzeb: Príncipe de Swat, que cesó en el poder en 1969, cuando su principado fue anexado a Pakistán.

Por: María Laura Avignolo
Clarin.com


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Terrorista islámicos amenazan con atentar contra los JJOO


El Partido Islámico del Turquestán ha recomendado a los musulmanes a través de un vídeo que "no vayan en el mismo autobús, en el mismo tren, en el mismo avión, en los mismos edificios ni en cualquier lugar en el que estén los chinos".

Dubai (Emiratos Árabes). Un grupo islámico poco conocido, el Partido Islámico del Turquestán, ha amenazado con cometer atentados contra los Juegos Olímpicos que comienzan este viernes en Beijing y ha recomendado a los musulmanes que se mantengan alejados de cualquier actividad relacionada con el evento, según informaron varias empresas de vigilancia antiterrorista con sede en Estados Unidos.

"El Partido Islámico del Turquestán (PIT) emitió una nueva amenaza contra los Juegos Olímpicos de Beijing", afirmó el SITE Intelligence Group. La organización IntelCenter divulgó una información similar.

Según SITE, el grupo islámico advirtió a los musulmanes en su mensaje, incluido en un vídeo titulado 'Llamamiento a la nación musulmana mundial': "No vayan en el mismo autobús, en el mismo tren, en el mismo avión, en los mismos edificios ni en cualquier lugar en el que estén los chinos".

El pasado mes de julio, las autoridades chinas rechazaron las afirmaciones del grupo en las cuales se atribuía la autoría de una serie de ataques con bomba ocurridos poco antes del inicio los Juegos Olímpicos en Shanghai y en Kunming, capital de la provincia suroccidental de Yunnan. El vídeo que el PIT difundió entonces también incluía amenazas de cara a los Juegos.

En el nuevo vídeo, fechado el 1 de agosto, un portavoz del grupo describe "la barbarie exhibida por China hacia los musulmanes y el Turquestán Oriental", la cual, a su juicio, justifica "la yihad (guerra santa) que se ha declarado contra el régimen comunista".

"China rechaza el Islam y lleva a los musulmanes al ateísmo, capturando y matando a profesores islámicos y destruyendo las escuelas islámicas", argumentó, de acuerdo con el relato del SITE.

La grabación muestra imágenes con el logotipo de los Juegos Olímpicos en llamas. El portavoz, que lleva un rifle de asalto AK-47 y un turbante negro que le cubre la cara, habla frente a una bandera negra con un mensaje en árabe que dice "No hay otro Dios que Alá, Mahoma es el mensajero de Dios". Asimismo, el portavoz pide a los musulmanes que ofrezcan apoyo financiero, físico, espiritual y verbal a su causa. (Ep)

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Catalunya, centro del yihadismo en España


· El 30% de los terroristas islámicos encarcelados han sido detenidos en territorio catalán

· Detectada en Salt la llegada de radicales con un mensaje próximo al ideario de Al Qaeda

Estudios sobre la amenaza de atentado señalan Barcelona como posible objetivo.

La mayoría de los terroristas de inspiración islámica que actúan por la geografía española escogen las pacíficas comunidades musulmanes asentadas en Catalunya para infiltrarse entre ellas y crear células clandestinas. Su objetivo, la captación de yihadistas suicidas que se incorporan a la insurgencia de Iraq e incluso de Afganistán.

Catalunya es el foco principal de desarrollo del terrorismo yidahista de España y de Europa, según ha demostrado una investigación sobre radicales islamistas encarcelados en las prisiones españolas realizada por el Departamento sobre Terrorismo Global del Real Instituto Elcano, una fundación dedicada a estudios internacionales y estratégicos.

En este mismo sentido se expresó ayer en Barcelona la Confederación Española de Policía (CEP), asociación que cuenta con más de 2.600 policías afiliados en Catalunya, al confirmar que, en los últimos años, el territorio catalán se ha convertido en el "centro de reclutamiento de terroristas islámicos más grande de Europa" y añadir que cada mes cuatro o cinco musulmanes residentes en tierras catalanas se trasladan a Iraq, Chechenia y Afganistán para entrenarse.

Asimismo, otro estudio elaborado por el Instituto Elcano con información propia y del Estado subraya el alto grado de riesgo de atentado islamista que padece España. Un peligro ante el que la seguridad del Estado tiene desplegadas todas sus medidas de investigación y prevención, tal como sucede, por ejemplo, en Ceuta y Melilla, dos plazas amenazadas por Al Qaeda, según reveló Baltasar Garzón a La Vanguardia el pasado 12 de abril.
Según los citados informes, un 31% - es decir, uno de cada tres- de los terroristas islámicos encarcelados en España desde el 2001 fueron detenidos en Catalunya, donde residía la misma proporción de terroristas.

"El estudio de los terroristas ingresados en prisión en España, más de 300 desde finales de los años noventa, muestra de forma indudable que Catalunya es el epicentro de la actividad yidahista en nuestro país", afirmó a este diario Fernando Reinares, investigador principal y director del Programa sobre Terrorismo Global de la fundación Elcano y asesor para asuntos de política antiterrorista del ministro del Interior entre el 2004 y el 2006.

Reinares sostiene que el análisis sobre el extremismo musulmán sitúa el territorio catalán como punto de concentración de yidahistas y matiza que si el estudio se hubiese realizado teniendo en cuenta las detenciones y no los encarcelamientos, el porcentaje resultante sería aún mayor.

Sin embargo, explicó el investigador, de haberse hecho así el resultado sería erróneo debido a que ha habido diferentes detenciones de personas sospechosas de pertenencia a una célula islamista radical y al cabo de un tiempo puestas en libertad.

El mismo trabajo muestra que los focos de radicalismo islámico que siguen a Catalunya son Madrid, Valencia y Andalucía. También se han detectado ocasionalmente pequeños grupos muy radicalizados en zonas agrícolas a las que acuden inmigrantes en épocas de recolección. La Rioja y Lleida son un ejemplo de este fenómeno que citan fuentes de la lucha antiterrorista.

Tanto el citado especialista como las fuentes de la lucha antiterrorista coinciden al señalar que las minorías radicales instaladas en España susceptibles de transformarse en futuros terroristas se camuflan y crecen en las localidades de población musulmana donde la integración es buena. Ése sería el caso de Salt, capital islámica de Catalunya.

A este respecto, agentes de la seguridad del Estado advierten que a fecha de hoy Salt se está convirtiendo en el foco de atención de sus investigadores ya que han detectado la irrupción de un pequeño grupo divulgador de un mensaje islamista radical próximo al ideario de Al Qaeda, que contrasta con la mesura mostrada por la población musulmana de aquella localidad gerundense.

Las mismas fuentes, que no quieren confirmar ni desmentir si hay abierta alguna investigación policial en Salt, matizan, sin embargo, que los radicales detectados estarían tratando de hacerse con el control ideológico de la comunidad, desplazando a los musulmanes moderados. En cualquier caso, las investigaciones sobre el terreno demuestran que no es incompatible una buena integración general de las comunidades musulmanas con la aparición de células terroristas ya que precisamente los radicales aprovechan esa circunstancia.

De hecho, agentes de la lucha antiterrorista subrayan que sin la colaboración de las comunidades musulmanas es muy difícil atajar la implantación de nuevas células terroristas. En este sentido, fuentes de Interior califican de buena la colaboración de las comunidades islámicas en España, que, dicen, temen que los integristas provoquen un rechazo general y sin distinción hacia los musulmanes entre la ciudadanía española.

En cuanto a los objetivos de los yidahistas asentados en España y especialmente en Catalunya, los investigadores policiales han constatado que se dedican principalmente a captar y formar combatientes suicidas para las guerras de Iraq y Afganistán, aunque los policías tampoco descartan que, llegado el momento, podrían atentar en territorio español.

Una teoría basada en el estudio de las recientes amenazas de Al Qaeda y en los atentados perpetrados por los yidahistas apunta como probables objetivos de este terrorismo el AVE Madrid-Sevilla, la Audiencia Nacional en Madrid y algunos edificios altos y singulares de Barcelona. De hecho, en otros trabajos similares de Interpol también se menciona este tipo de objetivos.

E. Martín de Pozuelo
La Vanguardia

Extremismo en el Cáucaso

El rebrote del extremismo islámico y el fortalecimiento de las mafias son graves secuelas del desmoronamiento del Estado soviético y constituyen una amenaza a la estabilidad de la región caucásica.

Los ataques aéreos rusos contra las posiciones rebeldes wahabitas en la República de Daguestán pusieron en alerta a Chechenia -que todavía no se recupera de la guerra que la azotó en diciembre de 1994-, Kirguiztán, Uzbekistán y Tadjikistán y significaron una intervención de Rusia para defender sus intereses petroleros.

También significan el debut en la escena política del primer ministro Vladimir Putin tras la proclamación de una república estrictamente islámica por la guerrilla dirigida por Shamil Basaiev, en guerra con el comandante Jattab por controlar dicho Estado.

En tanto, la prensa rusa anunció como inminente una nueva guerra en Chechenia y evocó la destitución del ministro ruso de Defensa Igor Sergueiev, incapaz según ésta de enfrentar la amenaza de un conflicto regional.

Moscú considera que la República independentista de Chechenia es un refugio para los rebeldes islamitas acusados de una serie de atentados que provocaron 292 muertos en Rusia en agosto y septiembre.

La decisión del ministro de Defensa, el mariscal Igor Sergueiev, de anular una visita a Suiza "no deja lugar a dudas sobre los planes de los militares", afirma el cotidiano Izvestia. Por su parte, Sivodnia evocó una posible destitución del mariscal Sergueiev y su reemplazo por el jefe del Estado Mayor Anatoli Kvachnin.

El diario acusa a Sergueiev de ser incapaz de enfrentar "las amenazas locales": "Los bandidos han invadido Rusia y han mostrado que siguen siendo una amenaza real mientras Sergueiev se ocupaba de las maniobras anti-OTAN Occidente 99", subraya el periódico.

"Los acontecimientos en Daguestán y en Chechenia han cuestionado los talentos del ministro" que consagra 90% del presupuesto militar a las fuerzas de misiles estratégicos y no da al ejército los medios de mostrarse eficaz en las operaciones en esas repúblicas.

Esta desestabilización del Cáucaso puede costarle caro a Rusia, donde más de un tercio de la población vive en la pobreza, pues hace vacilar su ambición de participar en el boom petrolero del Mar Caspio haciendo transitar el crudo de Azerbaiján por territorio ruso.

"Daguestán forma parte de la federación rusa. Moscú no puede quedarse sin actuar. No puede permitirse retirarse pura y simplemente de este territorio", estimó Antol Lieven, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) de Londres.

"Es el mismo problema que tuvieron los británicos con Irlanda del Norte. La mayoría de la población de Daguestán no apoya lo que sucede actualmente. Si Rusia se retira, Daguestán se vendrá abajo en una guerra civil, y se producirá una situación a la libanesa", añadió el experto del Cáucaso.

Daguestán acoge más de una treintena de minorías étnicas. Las tres principales son los avaros (cerca de 500 mil), los darguines (unos 270 mil) y los lezguines (200 mil). Los rusos no representan más de 10% de la población de esta República de dos millones de habitantes.

La mayor parte de los expertos estima que la ocupación de varios pueblos del sur de Daguestán por grupos islamistas radicales constituye el desafío más serio a las autoridades de Moscú en esta región desde la guerra ruso-chechena (diciembre de 1994-agosto de 1996).

Los lezguines de Azerbaiján (cerca de 170 mil) ya reivindicaron en el pasado la constitución de una entidad estatal con los lezguines de Daguestán.

El enfrentamiento de esta república del Cáucaso corre el riesgo de "arruinar los planes de Rusia de convertirse en el principal circuito de transporte del petróleo azerbaijanés" dado que esta ruta pasa por Daguestán, afirmó el experto en petróleo Euan Craik.

En el gran juego petrolero que enfrenta a rusos y estadounidenses en Transcaucasia, los rusos propusieron un nuevo trayecto de oleoducto que rodearía Chechenia y pasaría por Daguestán.
Es la razón por la cual, paralelamente al lanzamiento de la ofensiva, Putin anunciaba que Rusia atacará las bases de los islamitas "en todos los lugares donde se encuentren, incluyendo Chechenia".

Pero, además de afectar los intereses financieros de Rusia, esta crisis podría igualmente provocar una debilitación de la influencia de Rusia en las ex repúblicas soviéticas en esta región, sobre todo Azerbaiján.

Y mientras Yeltsin se compromete a solucionar el problema de Daguestán que reconoció como "uno de los más complejos, junto con Chechenia" entre los que debió enfrentar, reaparece en el terreno una vieja pesadilla de Moscú: el jefe de guerra checheno Shamil Basaiev fue nombrado comandante "todopoderoso" de los combatientes islamistas.

Confrontado a su primera crisis, Vladimir Putin no podía sino declarar que "la situación en Daguestán volverá a la normalidad dentro de una semana y media a dos semanas".

Después de restablecer la calma -agregó- será necesario "consolidar al poder local y eso tomará más tiempo".

Su predecesor, Serguei Stepachin, fue destituido en realidad porque no supo imponer el orden en el Cáucaso ruso. Pero los observadores se preguntaban a principios de agosto, cuando se proclamó el Estado estrictamente islámico de Daguestán, sobre la estabilidad de Rusia y la credibilidad de sus primeros ministros, tan efímeros como "mediocres". Stepachin es el cuarto primer ministro ruso destituido por Yeltsin en 17 meses.

En conclusión, Rusia pasa por un momento difícil pues no ha podido hacer frente a los fenómenos del extremismo islámico y la mafia a unos cuantos meses de la realización de sus elecciones legislativas y con Yeltsin acusado de corrupción.

Verónica Valenzuela González, periodista egresada de la Universidad Iberoamericana, es reportera de El Financiero.