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Activismo islámico en España

Cerca de un millón de los habitantes de España son de confesión musulmana. Aunque mayoritariamente integrados en el país, la creciente presencia del activismo islámico exige una mayor implicación de los poderes públicos en la gestión del islam español.

El islam español se encuentra en un proceso de profunda transformación como consecuencia del creciente número de inmigrantes musulmanes llegados al país en los últimos años. Los conversos españoles, promotores del proceso de institucionalización de las comunidades musulmanas en España y defensores de una lectura del islam más adaptada a la realidad europea, están paulatinamente perdiendo cotas de poder en beneficio de asociaciones más conservadoras inspiradas en el ideario político-religioso de los Hermanos Musulmanes y en la ortodoxia del wahabismo saudí. Como en el resto de Europa, el activismo islámico gana cada vez más adeptos.

El incremento de los flujos migratorios en España y su cercanía al Magreb han producido un aumento considerable de la población musulmana en los últimos 10 años. La cuantificación de la misma es tarea ardua y compleja. A 1 de enero de 2007 había 715.477 residentes legales en España procedentes de países de mayoría musulmana. Si a ello se une la cifra de musulmanes nacionalizados españoles, conversos y emigrantes ilegales, la población de confesión musulmana residente en España podría acercarse al millón de personas, lo que supone aproximadamente un 20 por cien de la población extranjera residente en España.

El principal colectivo está formado por los nacionales de Marruecos, que constituyen más de un 70 por cien del total de musulmanes residentes en España. Le siguen en importancia los nacionales de Argelia, Pakistán, Irán, Líbano, Siria, Egipto y Túnez. La mayor parte de los inmigrantes de origen marroquí y argelino son hombres que han emigrado a España en los últimos 15 años para trabajar en el campo y en la construcción, buscando una mejora de sus condiciones de vida.

Junto al colectivo de origen marroquí, existe una comunidad de musulmanes provenientes de diversos países de Oriente Próximo (Líbano, Siria, Jordania, Palestina y Egipto) que se instaló en España a finales de los años setenta y durante la década de los ochenta tras abandonar sus países por motivos religiosos o políticos. Muchos de ellos fueron becados por el gobierno español para realizar sus estudios en España. Se casaron con ciudadanas españolas y adquirieron la nacionalidad española. Suelen desarrollar su actividad profesional en el campo sanitario o comercial y gozan de un buen nivel de vida. Se han integrado sin problemas en la sociedad española, aunque siguen manteniendo relación con sus países de origen.

Los españoles conversos

Un tercer grupo representativo de musulmanes es el formado por los españoles conversos, que suponen el dos por cien de la comunidad musulmana en España. La mayoría de ellos proviene de movimientos radicales de izquierda, sobre todo de Andalucía y Cataluña, y su primer contacto con el islam se realiza generalmente a través del sufismo. Son comunidades muy activas que pretenden recuperar el pasado islámico de Al Andalus. Consideran que los ocho siglos de presencia musulmana en el sur de España hacen que el islam forme parte de la identidad española. Por ello, promueven iniciativas para recuperar el pasado islámico y potenciar la cooperación entre España y el mundo árabe.
Entre las organizaciones de conversos destaca el movimiento Morabitum, cuyo líder espiritual es el converso escocés Ian Dallas, conocido también como Sheik Abdelkader al Morabit, residente en Suráfrica. En España su principal comunidad está radicada en Granada, en la mezquita de El Albaicín. También tiene seguidores en Barcelona y Mallorca.

Los conversos españoles han desempeñado un papel fundamental en la institucionalización del islam en España, habiendo copado los principales puestos de responsabilidad de las asociaciones que representan a los musulmanes del país y, muy especialmente, en la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (Feeri). No obstante, su influencia ha decaído en los últimos años debido al aumento del número de inmigrantes musulmanes y a la mayor implicación de ciertos gobiernos extranjeros en la gestión de las asociaciones.

La institucionalización del islam en España

La Constitución española de 1978 supuso un profundo cambio en la tradicional actitud del Estado ante el hecho religioso, al consagrar los derechos de igualdad y libertad religiosa en su artículo 16. Se ponía así fin a la confesionalidad católica del Estado español. Una ley orgánica de 5 de julio de 1980 sobre libertad religiosa desarrolló el precepto constitucional y estableció la posibilidad de que el Estado pudiera adoptar acuerdos de cooperación con distintas confesiones religiosas. En virtud de esta ley, el 29 de abril de 1992 se firmó un acuerdo de cooperación con las asociaciones musulmanas que sería aprobado por el Parlamento el 10 de noviembre.

Este acuerdo trató de configurar una estructura representativa para articular las reivindicaciones de la comunidad musulmana. Al no existir en el islam suní el concepto de iglesia como estructura jerárquica, los diversos colectivos musulmanes se agrupan en asociaciones religiosas que no tienen relaciones de dependencia jerárquica con ninguna otra entidad religiosa superior. En el caso español, las primeras asociaciones musulmanas surgen a partir de 1968 en Ceuta y Melilla. En 1971, Riay Tatary, médico de origen sirio, nacionalizado español y cercano al ideario de los Hermanos Musulmanes, fundó la Asociación Musulmana de España con la intención de agrupar a las distintas asociaciones.

La llegada de la democracia coincide con la aparición de las primeras tensiones en el seno del colectivo musulmán. En 1979 el converso español Antonio Machordom crea la Comunidad Musulmana de España, que reúne a un grupo de conversos descontentos con la gestión de Tatary. Es el primer episodio de una larga rivalidad -que se mantiene hoy- entre comunidades de diversa orientación y adscripción ideológica por hacerse con la representación de los musulmanes.

En esta época aparecieron también los primeros oratorios habilitados por los colectivos de emigrantes para celebrar los ritos musulmanes. Su creciente presencia despertó el interés de algunos países musulmanes. Marruecos creó en 1986 la Asociación Al Umma para integrar a los inmigrantes de esta nacionalidad que llegaban a España. Arabia Saudí y Kuwait promovieron en 1989 la apertura de una delegación en Madrid del Consejo Continental Europeo de Mezquitas. En septiembre de 1989 se fundó la Feeri, que agrupaba a las 15 principales asociaciones existentes en ese momento en España. Al frente de la misma estaba un converso español, Mansur Escudero, que lideró la federación hasta 2002.

La unión del movimiento islámico español duró muy poco. Las diferencias personales entre los dos principales líderes, Escudero y Tatary, no tardaron en aparecer. En marzo de 1990, la organización de Tatary, La Asociación Musulmana de España, decidió abandonar la federación. Poco después, en abril de ese mismo año, Tatary promovió la creación de una nueva federación a la que denominará Unión de Comunidades Islámicas de España (Ucide). El acuerdo de cooperación, firmado en abril de 1992, crea la Comisión Islámica de España (CIE), que integra las dos federaciones, como único interlocutor válido de la comunidad musulmana ante la administración, a través de la cual deben plantearse y negociarse las reivindicaciones de los musulmanes y el desarrollo de los derechos recogidos en el acuerdo.

Dieciséis años después de la firma de los acuerdos de cooperación entre el Estado español y la comunidad musulmana, Ucide y Feeri siguen dominando la representación de la comunidad musulmana en España, aunque sólo integran al 70 por cien de las cerca de de las 300 asociaciones islámicas registradas oficialmente en el ministerio de Justicia. Se estima, además, que existen unas 200 asociaciones que no se han inscrito y que actúan como asociaciones culturales y clubes sociales, lo que les permite evadir el control de la administración. Ello supone que la representatividad de la CIE como única interlocutora ante el Estado ha disminuido considerablemente en los últimos años.

Tampoco existe un verdadero censo de mezquitas y lugares de culto para los musulmanes. La dirección general de Asuntos Religiosos del ministerio de Justicia estima que existen unos 450 lugares de culto censados en España. Sólo una docena son mezquitas propiamente dichas. El resto son pequeños oratorios instalados en pisos, garajes e incluso locales abandonados que carecen de cualquier licencia. El importante aumento de la población inmigrante de confesión musulmana en los últimos años ha provocado la proliferación de este tipo de oratorios, donde no es difícil encontrar imanes con escasa formación portadores de un discurso que dificulta la integración de sus feligreses. Fuentes de la policía española elevan la cifra total de lugares de culto a 600, de los que un 10 por cien propagaría ideas difícilmente compatibles con la integración de los inmigrantes musulmanes.

La Ucide es hoy la federación con mayor número de asociaciones, 160, repartidas por la geografía española, aunque su principal base se encuentra en Madrid. Tatary sigue al frente de la federación, que carece de un sistema de elección democrática de sus dirigentes. Sus detractores le acusan de haber inflado artificialmente el número de asociaciones integradas y critican su papel de interlocutor ante la administración, al compartir la secretaría general de la CIE. La mezquita Abu Bakr del barrio de Tetuán en Madrid sigue siendo el principal centro de culto.

La Feeri ha sido tradicionalmente la organización que agrupaba a los conversos españoles, aunque ha experimentado importantes cambios como consecuencia de la presencia de un número creciente de inmigrantes y de la mayor implicación de ciertos gobiernos extranjeros en la gestión de algunas de sus asociaciones. Hoy cuenta con 58 asociaciones. En sus inicios, la Feeri estaba controlada por conversos españoles pertenecientes a la organización Junta Islámica, liderada por Escudero.

Países como Marruecos, con estrechos lazos con las asociaciones de musulmanes de Ceuta y Melilla integradas en esta federación, y la propia Arabia Saudí, a través de la Liga Mundial Islámica, han apoyado económicamente la Feeri. Especial mención debe hacerse a Arabia Saudí, que financió en 1992 la mezquita de Ibn Khatab, conocida como la mezquita de la M-30, considerada la más grande de Europa. En ella tiene su sede el Centro Cultural Islámico de Madrid, la principal asociación integrada en la Feeri.

Los conversos españoles han ido perdiendo poder en el seno de la Feeri. El último presidente converso, Félix Herrero, fue destituido por la asamblea general de la federación en noviembre de 2007 al intentar modificar el estatuto de la CIE en beneficio de la Ucide de Tatary. La asamblea de la Feeri eligió como presidente a Mohamed Hamed Ali, ciudadano español de origen marroquí con muy buena relación con las autoridades de Marruecos. En los últimos cinco años han nacido federaciones en Cataluña, donde cabe destacar la labor que realiza el Consejo Islámico Cultural, que agrupa a 75 asociaciones islámicas, en Baleares, Valencia, Madrid o Ceuta. Estas federaciones han solicitado, sin éxito, su inclusión en la CIE. El principal órgano de interlocución del Estado con las asociaciones musulmanas está paralizado por las rencillas internas y la aparición de nuevas asociaciones que carecen de representación en el mismo.

El activismo político en España

Para poder analizar correctamente los distintos movimientos islamistas con presencia en España, es necesario actualizar conceptualmente el término "islamista". Siguiendo la terminología del International Crisis Group (ICG), el término "islamismo" debe ser entendido como sinónimo de activismo islámico; es decir, la afirmación y la promoción activa de creencias, prescripciones, leyes y políticas de carácter islámico. Desde esta perspectiva, cabe destacar la existencia de tres grandes corrientes que tienen en común fundar su activismo sobre las tradiciones y enseñanzas del islam. Se trata de movimientos y organizaciones que comparten principios religiosos y referencias textuales, aunque no objetivos ni comportamientos. Parten de diagnósticos distintos sobre la situación de la sociedad musulmana y ofrecen también soluciones distintas.

La primera corriente puede ser calificada de islamismo político, en la medida que incluye a los movimientos que dan prioridad a la acción política, que buscan el poder a través de la participación en las instituciones y que -rasgo característico- se constituyen en partidos políticos. Este tipo de movimientos suele dar prioridad en Europa al proselitismo religioso, aunque también promueve la participación de las comunidades musulmanas en la vida política y social europea. En España destacan los Hermanos Musulmanes y el movimiento islamista marroquí Justicia y Espiritualidad.

La Asociación de los Hermanos Musulmanes (HH MM), creada en 1928 en Egipto por Hassan al Banna, constituye el origen doctrinal del islamismo moderno. La influencia de los HH MM se extiende por todo el mundo islámico y también por Europa a través de las diversas secciones nacionales de la Federación de Organizaciones Islámicas en Europa (FOIE), con sede en Reino Unido y presidida por Ahmed al Rawi, quien pertenece de pleno derecho al órgano ejecutivo de la organización central de los HH MM de Egipto. Sin embargo, más que una internacional política propiamente dicha, los HH MM constituyen, ante todo, una escuela de pensamiento.

El aumento de la inmigración musulmana en Europa llevó al movimiento a considerar el territorio europeo como Dar al Islam o tierra del islam, por ello defienden la aplicación de la sharia a título personal para aquellos musulmanes residentes en Europa. Para facilitar dicha labor, la organización cuenta con una instancia de derecho musulmán vinculada con la FOIE, llamada el Consejo Europeo por la Fatua y la Jurisprudencia, que dirige desde Qatar el jeque egipcio Yusuf al Qaradawi. Este Consejo realiza una interpretación de la ley islámica en función de lo que se llama la "jurisprudencia de las minorías", prevista para aquellos países donde el islam no es mayoritario.

En España, la organización esta representada por la Asociación Musulmana de España, que forma parte de una corriente interna de los HH MM denominada Vanguardia Islámica. Dirigida por el ciudadano sirio Isam al Attar, Vanguardia Islámica tiene su sede en la ciudad alemana de Aquisgrán. Suele reclutar a sus miembros en gremios y colectivos de alto nivel cultural y económico, y actúan bajo la cobertura de asociaciones de tipo cultural y religioso. Las asociaciones musulmanas que dependen ideológicamente del movimiento se distribuyen, sobre todo, en Andalucía, Valencia y Madrid. Destacan por su representatividad, la mezquita de la Comunidad Islámica de Valencia, el Centro Islámico de Granada y la Asociación Al Manar de Ceuta. En Madrid, destacan las mezquitas de Tetuán y Estrecho.

Los HH MM persiguen activamente su implantación en la vida pública del país. Su objetivo es ampliar el espacio del islam en la sociedad. Por ello, promueven la participación en actividades sociales, culturales y políticas, buscan la colaboración con las autoridades de cada país y aspiran a ser reconocidos como interlocutores del Estado, ofreciéndose a ejercer de intermediarios sociales en aquellos barrios donde están más implantados. Sin embargo, esta intermediación se ofrece a partir de una premisa básica: la afirmación de la identidad sobre una base político-religiosa. En este sentido, consideran que los residentes o ciudadanos de origen musulmán sólo alcanzarán el respeto de las sociedades en las que viven mediante su identificación como musulmanes.

La creciente presencia de inmigrantes marroquíes en España ha provocado que el principal movimiento islamista marroquí, Justicia y Espiritualidad, se convierta en uno de los principales actores islamistas en el país. Se trata de un movimiento religioso y social fundado por el jeque Abdesalam Yasin que, si bien tiene una clara dimensión política, nunca ha sido reconocido como partido por el régimen marroquí, a diferencia de otras formaciones islamistas como el Partido para la Justicia y el Desarrollo, que hoy cuenta con una amplia representación en el Parlamento marroquí. Justicia y Espiritualidad no reconoce la legitimidad religiosa de la monarquía marroquí y no oculta su objetivo de modificar la naturaleza del Estado marroquí a través de la acción política. En Marruecos cuenta con una implantación significativa en las grandes ciudades y se estructura alrededor de unas 700 asociaciones que cubren ámbitos tan variados como el asistencial, educativo, deportivo, cultural o político.

Justicia y Espiritualidad ha ido ampliando en los últimos años su presencia entre la comunidad inmigrante marroquí en España, aprovechándose de que un buen número de comunidades de origen marroquí han quedado fuera del proceso de institucionalización del islam en España. Su principal organización en el país es la Asociación Onda, que preside Mohamed Butarbuch. Su sede está en la localidad madrileña de Getafe y posee delegaciones en Barcelona, Cartagena, Mallorca y Granada. Sus principales lugares de culto son las mezquitas Al Istakama y Al Falah, ambas en Getafe. Sus actividades se centran principalmente en dar apoyo a la comunidad marroquí en España y sus miembros mantienen un perfil bajo para evitar la infiltración de los servicios de seguridad marroquíes, a los que preocupa la creciente presencia de este movimiento entre las comunidades marroquíes en territorio español. Pese a ello, uno de sus miembros, Ahmed el Hazem, presidente de la comunidad musulmana de Villaverde Alto, fue elegido vocal de la Feeri en las elecciones de noviembre de 2007.

Activismo religioso

La segunda corriente está representada por el activismo religioso, concentrado en la predicación para reforzar la fe, preservar la cohesión de la comunidad musulmana y defender el orden moral que la sostiene. En Europa estos movimientos buscan la creación de comunidades aisladas de su entorno y rechazan la integración en la vida política y social de los países donde ejercen su proselitismo religioso. En España destaca la presencia de los misioneros del movimiento Tabligh y los predicadores salafistas.

El movimiento Tabligh fue fundado por Nawlana Mohamed Ilyas en 1927 en India. Posteriormente, se asentó en Pakistán, donde inició su trabajo de divulgación y captación de adeptos en el ámbito internacional. El Tabligh es hoy una de las organizaciones islámicas transnacionales más importantes, presente en más de 100 países y que se caracteriza por impartir una doctrina que tiene como objetivo la reislamización de la comunidad musulmana desde su base, con planteamientos muy sencillos y rígidos basados en la imitación de la vida del profeta. Su principal actividad es la predicación.

En España, los miembros del Tabligh son sobre todo de origen marroquí y pakistaní, y cuentan con un número importante de mezquitas que controlan directa o indirectamente. Fuentes policiales consideran que la organización cuenta con, al menos, 2.000 miembros distribuidos en diversas ciudades (Badajoz, Sevilla, Granada, Barcelona, Valencia y Madrid), desde donde se desplazan a otras ciudades. En Madrid, realizan sus labores de proselitismo en la mezquita de la calle Peña de Francia y en la de la M-30.

En principio, se trata de un movimiento que rechaza de forma explícita la violencia para la consecución de sus objetivos. No obstante, pretenden organizar a los musulmanes en comunidades separadas, sin ningún tipo de relación con el mundo europeo no musulmán, propagando una conducta segregacionista. Por otra parte, el hecho de tener su dirección y sede principal en Pakistán, a donde viajan muchos de sus seguidores para completar su formación, ha propiciado que grupos radicales aprovechen la estructura y los desplazamientos de los miembros del Tabligh para facilitar su tránsito por Europa y recibir formación militar en ese país.

Los responsables de la organización han adoptado una serie de medidas en los últimos años para evitar que el movimiento sea manipulado por los extremistas. En todo caso, se han dado casos en los que miembros del Tabligh en España terminaron incorporándose a organizaciones extremistas. Hamed Abderrahman Ahmed, único preso español en Guantánamo, perteneció al Tabligh antes de desplazarse a Afganistán. Del mismo modo, Aziz el Bakri, joven marroquí de 27 años que perdió la vida en Ramadi (Irak) en abril de 2003, también perteneció al movimiento antes de caer en manos de los reclutadores salafistas.

La emergencia del salafismo reformista en España es un fenómeno relativamente reciente. Los salafistas llegan a España, como al resto de Europa, en el momento de la emergencia del Frente Islámico de Salvación (FIS) en Argelia. Su influencia se ha propagado a través de la diáspora argelina. La estructura descentralizada y segmentada del movimiento salafista, el control policial y el escaso número de musulmanes de segunda generación en España explican que carezcan de mezquitas o centros islámicos bien identificados. Su principal zona de influencia se sitúa en la costa de Cataluña, más concretamente, en las comarcas del Penedés y el Maresme, donde los imanes salafistas atraen a los inmigrantes recién llegados y han conseguido implantarse entre los jóvenes desempleados de la región, principalmente marroquíes y nacionales de los países subsaharianos.

Por otra parte, destacados imanes salafistas europeos visitan de forma regular ciertas mezquitas como la de la Comunidad Islámica de Valencia o la de la calle Estrecho de Madrid, donde dan charlas religiosas y realizan labores de proselitismo. Estos imanes cuentan con un importante apoyo por parte de Arabia Saudí, que concede anualmente becas para que jóvenes europeos estudien en la Universidad Oumm al Qora en Medina. Además, los centros islámicos gestionados por la Liga Mundial Islámica suelen estar en manos de clérigos que predican un islam rigorista muy cercano al salafismo. El número de seguidores del salafismo en España está creciendo, al igual que en el resto de Europa. Han inundado la red de páginas web que se declaran estrictamente apolíticas, en las que son frecuentes las consultas sobre diversas cuestiones sociales a imanes salafistas saudíes de renombrado prestigio.

Aunque en principio el salafismo reformista se opone al uso de la violencia, predica un islam de completa ruptura cultural con el contexto impío en Europa. El salafismo en las sociedades occidentales no tiene como objetivo a las comunidades ligadas a una cultura de origen, sino a individuos con dudas sobre su fe y su identidad. Promueve la creación de una identidad religiosa transnacional, lo que implica un rechazo a la cultura de origen y una negativa a asimilar la cultura occidental que le rodea. Para estos individuos el salafismo ofrece un sistema que regula la conducta en cualquier situación o lugar, ya sea en los desiertos de Afganistán o en una universidad española.

Activismo ‘alqaedista'

El tercer tipo de activismo está representado hoy por la ideología y los grupos que se articulan alrededor de Al Qaeda. El salafismo yihadista se introduce en España a mediados de la década de los noventa de la mano de los grupos armados argelinos y de miembros de los HH MM sirios, asentados en España durante la década de los ochenta huyendo de la represión del régimen sirio. Las primeras células conocidas pertenecieron al Grupo Islámico Armado (GIA) argelino, que entre 1995 y 1996 emprendió una campaña de atentados en Francia. El redactor jefe de su órgano de expresión en Europa, el semanario Al Ansar, era precisamente Abu Qatada, que a la postre se convertiría en uno de los principales ideólogos del salafismo yihadista.

Su área de actuación prioritaria fue la provincia de Alicante, donde residía una buena parte de la colonia argelina en España. En abril de 1997, la policía española realizaba el primer gran operativo contra las redes "alqaedistas" al detener a siete personas acusadas de pertenecer al GIA. Entre ellas se encontraba Allekema Lamari, uno de los líderes de la célula que cometió el atentado del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Un año clave en la recomposición de los grupos "alqaedistas" magrebíes y en la consolidación del salafismo yihadista fue 1998. Impulsados por Al Qaeda, surgen el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), escisión del GIA liderada por Hassan Hattab, y el Grupo Islámico Combatiente Marroquí, que desempeñarían un papel esencial en el desarrollo del activismo de Al Qaeda en España.

Por otra parte, en 1994, un grupo de islamistas sirios intentó hacerse con el control de la mezquita de Tetuán en Madrid, constituyendo una organización denominada Alianza Islámica. De esta organización se escindió un grupo denominado "Soldados de Alá", seguidores del jeque palestino Abu Salah. Esta célula llevó a cabo tareas de reclutamiento para enviar muyahidines a Bosnia. En 1995, Salah se desplazó a Afganistán. Su lugar lo ocuparía Edin Barakat Yardas, alias Abu Dahdah, que a la postre se convertiría en el representante de Al Qaeda en España. Durante años reclutó a diversos jóvenes, en su mayoría marroquíes, a los que envió a Afganistán, Chechenia e Indonesia. Algunos de ellos (Amer Azizi, Mustapha el Maymouny o Said Berraj) desempeñarían un papel destacado en los atentados de Casablanca y Madrid. La red fue desmantelada tras diversas operaciones policiales entre abril de 2001 y septiembre de 2003. En septiembre de 2005, Abu Dahdah y otros 18 miembros de la célula fueron condenados a penas de cárcel de entre seis y 27 años.

El 11 de marzo de 2004 estallan en Madrid 10 bombas colocadas en varios trenes de cercanías, causando 192 fallecidos y más de 1.800 heridos. El principal núcleo de la red que organizó el atentado permaneció operativo tres semanas más, e intentó atentar contra el tren de alta velocidad que une Madrid con Sevilla. En abril de 2004, la policía localizaba a la célula terrorista en un piso de la localidad de Leganés. Tras un tiroteo, los miembros de la misma se suicidaron al detonar una carga explosiva que acabó también con la vida de un policía. Aunque en un principio se creyó que la célula había actuado de forma independiente, bajo el liderazgo de Allekema Lamari, Serhane bin Abdelmajid y Jamal Ahmidane, las investigaciones judiciales han encontrado indicios suficientes para creer que existió una conexión operativa entre la red de Madrid y Al Qaeda. Las amenazas de Osama bin Laden contra España, la presencia de tropas españolas en Irak y la cercanía de las elecciones parlamentarias podrían haber sido los detonantes del atentado.

Desde esa fecha, la policía española ha detenido a más de 250 personas acusadas de actividades ligadas al activismo "alqaedista". Se han desarticulado varias redes de apoyo al GSPC (hoy convertido en Al Qaeda en el Magreb) y al Grupo Islámico Combatiente Marroquí, que siguen siendo las organizaciones que plantean mayores riesgos para la seguridad de España. También se han desarticulado varios grupos ligados a organizaciones como Ansar al Sunna o Al Qaeda en Irak, que lideró hasta su muerte el ciudadano jordano Abu Musab al Zarqawi. Fuentes policiales estiman que cerca de 80 jóvenes musulmanes residentes en España podrían haber sido reclutados y enviados a Irak. Entre ellos, se cita a Belgacem Bellil, de origen argelino, responsable del atentado suicida que acabó con la vida de 16 soldados italianos en Nasiriya.

Los retos del islam español

La presencia de importantes núcleos de activismo islámico en España no debe hacernos olvidar que, en líneas generales, los inmigrantes musulmanes en el país son tolerantes, se sienten integrados en la sociedad, practican un islam abierto, tienen una alta opinión de las instituciones españolas y consideran inaceptable el uso de la violencia para difundir sus creencias. Estas son algunas de las conclusiones de sendos estudios realizados por Metroscopia para los ministerios de Asuntos Sociales e Interior en septiembre de 2006 y julio de 2007, bajo el título La comunidad musulmana en España. Los estudios concluyen que la opinión de los musulmanes sobre cuestiones sociales, políticas o culturales no difiere de la que tiene la propia población española.

No obstante, esta situación podría verse modificada en los próximos años si no hay una decidida actuación por parte de los poderes públicos. España no sufre aún muchos de los problemas que ha planteado la deficiente integración de las comunidades musulmanas en los principales países europeos. Muy pronto, y sin que la sociedad haya digerido el significativo aumento de la población musulmana en los últimos años, una segunda generación de musulmanes españoles, principalmente en Madrid y Cataluña, comenzará a interpelarnos sobre nuestro modelo de integración. Si hay una convivencia natural, igualdad de trato y de oportunidades conseguiremos que los musulmanes se conviertan en una comunidad prácticamente indistinguible de la española. Si se sienten discriminados, tenderán a refugiarse en el panislamismo comunitarista y a despegarse afectivamente del significado de España.

Como afirma Ana Planet en el estudio Islam e Inmigración, los esfuerzos para avanzar en un mejor reconocimiento e integración de la minoría musulmana en España pasan por normalizar la presencia de las comunidades y asociaciones, alejando de ellas sospechas sobre violencia o falta de integración, y abriendo los mecanismos de diálogo y cooperación. Todo ello precisa una interlocución amplia y un trabajo de acercamiento a la realidad cotidiana de estas comunidades. Por ello, es preciso abrir un proceso de reflexión sobre la reforma de la CIE para que incorpore a las federaciones que se han creado en los últimos años. También es necesario identificar a las comunidades, asociaciones o centros de culto que no están inscritos en el Registro de Entidades Religiosas ni en otros registros de asociaciones. El registro debe ser obligatorio.

El desarrollo del marco jurídico existente es otra de las actuaciones necesarias. El acuerdo de cooperación de 1992 reconoce una serie de derechos en el ámbito de la pluralidad religiosa que deben ser desarrollados. Todos los poderes públicos están implicados. Las competencias de educación se han trasladado a las Comunidades Autónomas y los municipios son los que autorizan las licencias para abrir oratorios o mezquitas. Se han producido tímidos avances en el ámbito educativo (54 profesores para una demanda de 10.000 niños sólo en primaria) y en el asistencial, donde la Fundación Pluralismo y Convivencia, creada en 2004, ha aprobado este año 257 proyectos presentados por 252 asociaciones y por un monto superior a 1,2 millones de euros. También ha habido un reconocimiento de la función del imán como elemento esencial en la organización de la comunidad y de su carácter de trabajador con derecho a cotización.

La cuestión de los imanes, su formación y su papel en la comunidad, está hoy sometida a intenso debate. En España el imán es un cargo elegido por el comité de la mezquita -normalmente los promotores del espacio de culto- que tiene en cuenta para ello su mejor formación o mayor disponibilidad de tiempo. En algunos casos, es ofrecido y financiado por alguna organización internacional islámica. Parece existir un consenso sobre la necesidad de establecer un sistema de formación mixto en Europa para los nuevos imanes, que compaginen estudios universitarios en Europa con un año de estancia en alguna reputada universidad árabe. Es necesario reflexionar sobre el grado de implicación y el contacto que pueden llegar a tener con la sociedad, y cómo proceder a una renovación de estos imanes cuando es un empleo mal remunerado y con escaso prestigio social. La experiencia del Consejo Islámico Cultural en Cataluña demuestra que el acercamiento a los imanes y a los comités de las mezquitas tiene efectos beneficiosos para la correcta integración de la población inmigrante.

Por otra parte, también se debate cómo hacer que las mezquitas y oratorios ofrezcan servicios para los musulmanes y sean, al mismo tiempo, lugar de integración y no de exclusión. En algunas mezquitas y oratorios se detecta una excesiva tradicionalización y en otras una excesiva politización, lo que dificulta una correcta percepción de la mezquita por la sociedad no musulmana. Incorporar la mezquita al tejido del barrio implica cambiar la percepción y reconocerla como parte del proceso de integración de la población inmigrante. No va a ser una tarea fácil. Existe gran resistencia al reconocimiento de estas comunidades y a su incorporación en términos religiosos a la Europa del siglo XXI. Frente a los que defienden que el islam forma parte de la cultura europea, algunos plantean la presencia de los inmigrantes musulmanes en nuestro territorio como una suerte de caballo de Troya diseñado para minar la identidad e historia europeas.

La creciente presencia del activismo islámico en España puede complicar aún más las cosas. Los activistas religiosos y "alqaedistas" -una insignificante minoría- promueven abiertamente un neocomunitarismo que hace imposible la integración. Los activistas políticos, y en buena medida el islam institucionalizado que representa el Consejo Europeo por la Fatua y la Jurisprudencia que dirige Qaradawi, defienden la integración, pero sobre premisas difícilmente asumibles por nuestro ordenamiento jurídico. Gracias a la televisión por satélite y a sus enormes recursos económicos, islamistas y representantes del islam oficial, especialmente de los países de la península Arábiga, comparten objetivos y principios teológicos en su labor de predicación en Europa y están imponiendo su visión en el proceso de creación de un islam europeo.

El activismo de Al Qaeda sigue siendo la principal amenaza a la seguridad de España. Los cuerpos de seguridad del Estado han realizado un importante esfuerzo en los últimos años para mejorar sus capacidades en la lucha contra este activismo y han conseguido importantes éxitos. Pero no es suficiente. Debemos evitar que el extremismo termine nutriéndose de la falta de integración, los problemas de identidad y la desesperación. Por ello, los poderes públicos deben implicarse más en la gestión del islam español, cuyas estructuras han caducado.

Estamos aún a tiempo para intentar evitar las experiencias negativas que han sufrido otros países europeos. El activismo islámico es aún minoritario en España y la comunidad musulmana ha dado muestras sobradas de voluntad de integración. Por otro lado, el rechazo explícito a la violencia debe convertirse en una máxima para las asociaciones musulmanas, que deben ser conscientes de que el activismo "alqaedista" es su principal enemigo. Deben abandonar la ambigüedad y el doble lenguaje e implicarse más en la lucha contra los discursos comunitaristas que impiden la correcta integración de la población musulmana en España.


Por: Juan José Escobar Stemmann
Política Exterior nº 124, Julio / Agosto 2008
revistasculturales.com

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Misioneros de Alá. La fe como coladero terrorista

«Nuestras puertas están abiertas para todos. Hombres ricos, pobres, delincuentes, yihadistas. Todos deben convertirse al auténtico Islam». El hermano Kamal Ahmed es el responsable de uno de los cuatro grupos de captación que Yama'a Tabligh tiene en Islamabad.
Sonriente, siempre hablando en voz baja, tocado por un turbante blanco y con la barba obligatoria, Kamal vive con su mujer y sus tres hijos en el centro de la capital, a pocos minutos de la mezquita del Mercado de Farukia. A ella acude cada día para realizar las cinco oraciones obligatorias junto a todos los hermanos del Tabligh.

Este enviado especial ha pasado una semana en compañía de este grupo, ahora bajo sospecha tras las detenciones de los paquistaníes que pretendían atentar en Barcelona y de los que se cree que podrían estar en relación con el Tabligh. Nacido en los años veinte en la India, el Yama'a Tabligh al-Dawa (Congregación para la Propagación del Islam) es el movimiento islámico de predicación más importante del mundo y sigue los principios de la escuela Deobandi, la misma que inspiró el nacimiento de la corriente talibán.
Sus miembros viajan de forma voluntaria y usando sus propios recursos por todo el mundo para predicar en las comunidades musulmanas e intentar acercarlas a su visión de un islam renacido. El objetivo es conseguir conversiones dentro de los propios musulmanes para este islam «purista», que quieren sin mancha alguna del mundo exterior, o dicho a su manera, devolver a la mezquita a todos aquellos que se habrían alejado del Corán por la contaminación de su entorno.

Movimiento universalista

El movimiento Tabligh es universalista. Tiene el propósito de expandir su mensaje a las demás confesiones hasta conseguir que el mundo entero se convierta. «Somos pacíficos, apolíticos y las puertas están abiertas para todos. Sólo descubriendo el auténtico Islam el hombre se convierte en buen ciudadano», explica el militar retirado Humayoun Niaz, responsable del envío de hermanos a países extranjeros desde la mezquita de Zakaria, en Rawalpindi, la más importante del norte del país y lugar de espera de los hermanos mientras les tramitan los visados en las embajadas de Islamabad, con todas las facilidades puestas por parte de las autoridades paquistaníes.

Las últimas detenciones en Barcelona han encendido la alerta roja en torno a las actividades del grupo en España. Aunque los expertos no lo califican de abiertamente «terrorista», muchos coinciden en que se ha convertido en una plataforma usada por los radicales yihadistas para conseguir una base ideológica y espiritual antes de pasar a la acción. Los servicios de inteligencia occidentales también lo consideran un vehículo usado por los extremistas para viajar al extranjero sin levantar sospechas. Ambas aseveraciones, sin embargo, son puestas en duda por responsables del ISI -servicio de inteligencia paquistaní-, que aseguran: «No hay peligro alguno. Ni les conseguimos hacer luchar en la guerra contra los soviéticos, ni los actuales militantes van a atraerles a su causa».

En Pakistán cuentan con el respaldo absoluto de las autoridades, que les ofrecen importantes descuentos en los vuelos de la aerolínea nacional (PIA) para sus misiones en el extranjero o les facilitan el acceso a excedencias cuando trabajan en empresas estatales. «Se podría afirmar que cada paquistaní es un tabligh en potencia, casi todos hemos pasado por los grupos durante al menos tres días y les respetamos por su gran trabajo», afirma Mushahid Hussein, secretario general del PML-Q, partido del presidente Pervez Musharraf.

Ahora bien, según un informe de la organización Athena Intelligence, realizado en marzo de 2007 por Sol Tarrés y Javier Roldán, en España se han dado al menos cinco casos de «relación puntual» entre el Tabligh y los grupos yihadistas. El primero fue el de Hamed Abderrahman, quien, con la excusa de un viaje para estudiar en un centro de la organización en Pakistán, ingresó en un campo de entrenamiento yihadista, cruzó la frontera y combatió en Afganistán, donde después sería detenido por las tropas de la coalición y enviado a Guantánamo.

En segundo lugar, la red de Abu Dahdah -el grupo que apoyó desde España el 11-S- usó el Tabligh para captar a simpatizantes, como los marroquíes Amer Azizi, Khalid Zeimi o Mustafa El-Maymouni. A uno de los cerebros del 11-M, Serhane Abdelmajid, El Tunecino, también se le vio frecuentar grupos tabligh, al igual que al marroquí Aziz El-Bakri, asiduo de las reuniones del grupo en Barcelona antes de morir en combate en Irak. Por último, en la operación policial «La Unión», llevada a cabo en 2005, se detuvo a Mohamed Srifi Nali, cercano a los grupos de predicadores de Málaga y Sevilla donde pretendía captar a terroristas suicidas para Irak o Chechenia.

Los responsables del movimiento en Islamabad aseguran no conocer uno solo de los nombres anteriores -ni a los recientemente detenidos- e insisten en la transparencia de las actividades de la mezquita barcelonesa de Tariq Bin Ziyad, lugar que han visitado muchos de ellos de forma temporal en visitas realizadas por carretera desde suelo francés. Aunque sí reconocen que uno de los problemas a los que se enfrentan es la facilidad con que los grupos yihadistas se acercan a los más jóvenes tablighí y les empujan a la violencia, «pero en ese momento dejan de ser del tabligh», afirman. Según Humayoun Niaz, responsable del envío de hermanos al extranjero, «es posible que un 1 por ciento de nuestros hermanos se desvíen del camino», lo que supone un número considerable teniendo en cuenta que tan sólo en la última reunión internacional de la organización, que se celebró el pasado mes de noviembre en Raiwand, se dieron cita un millón y medio de personas. Un 1 por ciento de esa cantidad son 10.500 yihadistas.

Cada vez más conversiones

«Predicamos el perdón y la tolerancia, no las bombas. Esta es la verdadera yihad. Somos los talibanes auténticos, los estudiantes del Corán que predicamos de forma pacífica. El problema es que tras el 11-S las palabras "yihad" y "talibán" sólo se usan en sentido peyorativo», destaca Kemal. La fecha del 11 de Septiembre es destacada por todos como un punto de inflexión. Por un lado, sienten que ha servido para contaminar el nombre de esta religión, pero por otro reconocen que ha supuesto todo un escaparate para su expansión por el mundo, de ahí el increíble auge de los viajes del Tabligh en los últimos años: «No se habían conseguido tantas conversiones desde las época del Profeta», apunta Kemal con satisfacción.

Los tres centros principales del Tabligh se encuentran en Bangladesh, India y Pakistán. Y los grandes directores espirituales del movimiento son los ulemas Saad y Zubair, en India, y Abdul Waha, en Pakistán. Ya no hay un murshid (máxima autoridad religiosa) y el grupo se rige exclusivamente por las decisiones tomadas por una mashura (consejo) de diez miembros, tal y como lo dejó escrito en su testamento el último gran murshid de la organización, Inam ul-Hassan. Este esquema se repite desde su estructura internacional hasta el último de los grupos de barrio. El Tablig también cuenta con madrasas (escuelas coránicas) propias, fuera del control del Ministerio de Asuntos Religiosos, que usan métodos educativos particulares. Cada vez más hermanos envían a sus hijos a estos centros, que se han convertido en un punto más de captación que asegura el futuro del grupo.

Hasta la habitación de Abdul Waha, en Raiwand, a escasos kilómetros de Lahore, siguen llegando emisarios de Bin Laden y del mulá Omar pidiendo que rece por ellos, «pero siempre se ha negado y les ha acusado de usar la yihad para su propio beneficio», sentencia Humayoun, que vivió en Afganistán durante los años de los talibanes y como tablighí ha recorrido los cinco continentes.
La estructura es sólida, pero no hay registros, ni listas detalladas sobre el número de hermanos, sólo se guardan los nombres de aquellos que parten al extranjero. Tampoco se permite hacer fotografías en sus reuniones semanales. Desde los tres cuarteles generales salen directrices ideológicas únicas, cuya esencia es la predicación de los seis pilares o siffat, que abarcan todos los aspectos de la vida cotidiana para hacerla plenamente islámica: la convicción de la fe, la oración, el recuerdo constante de Dios, honrar a los demás musulmanes, la sinceridad de propósito y trabajar por la religión.

«Funcionamos de la misma manera en todo el mundo, no hay espacio para interpretaciones. Corán hay uno y lo seguimos al pie de la letra. Debemos preparar a todos los hermanos para el día del Juicio Final. La meta es el paraíso», informa Kemal.

La captación se realiza puerta a puerta. Se invita a los hermanos a acercarse a la mezquita más cercana y el vínculo nace de forma paulatina. Cuando ya se ha entrado en la dinámica de las cinco oraciones diarias, se pide un mayor compromiso. En formaciones de cinco a diez personas los nuevos tablighís conviven durante tres días en la mezquita. «Tu vida cambia. Yo soy otra persona desde el fin de mis tres días», asegura Kwaja Muhammad, militar retirado que a sus sesenta años ha pasado a formar parte del Tabligh. Ahora luce barba, reza, ha dejado el alcohol y el tabaco y le queda por delante la dura tarea de convertir a su familia, ya que «lo primero que nos va a preguntar Alá antes de juzgarnos será si hemos conseguido convertir a los más próximos».

El segundo paso abarca un período de cuatro meses en los que el grupo de hermanos viaja a Raiwand para aprender la técnica de la predicación, y emprende salidas por todo el país para realizar ejercicios prácticos. Completada esta etapa, queda por delante un período de dos años en el que cada integrante debe dedicar a la causa al menos cuarenta días al año de forma exclusiva. Al final del ciclo, uno ya está listo para salir al extranjero.

El salto de algunos jóvenes que han tenido contacto con el Tabligh a organizaciones terroristas ha sembrado de dudas las actividades de una organización con ochenta años de trabajo. Hasta ahora nunca había sido calificada de «peligrosa» por los aparatos de inteligencia de los gobiernos occidentales, pero cada vez más puertas, como la de España, están cerradas para ellos ante las dudas razonables que suscitan.

POR MIKEL AYESTARÁN. ISLAMABAD
ABC.es 03-02-2008

Francia vanguardia de los politicos cobardes de Europa



“Chirac no, Como sabes, hace dos semanas estuvo aquí en visita oficial... no una visita ad hoc. Vio las masacres de las dos Torres, supo que los muertos son un número incalculable e, incluso, inconfesable, pero no se conmovió.
Christiane Amanpour le preguntó más de cuatro veces de qué forma y en qué medida pensaba luchar contra esa yihad y, las cuatro veces, Chirac evitó dar una respuesta. Se escurrió como una anguila. Me daban ganas de gritarle: Monsieur le President, ¿recuerda el desembarco de Normandía? ¿Sabe cuántos americanos murieron en Normandía para expulsar a los alemanes de Francia?”

Oriana Fallaci

Y que le vas a hacer mi querida Oriana, si los políticos de Francia, muchos de sus intelectuales y la gran mayoría de sus fuerzas progresistas son, como bien tu sabes, comunistas que no pueden vivir sin el buen queso y el magnífico vino que produce el competitivo capitalismo que existe en el ámbito del campo. ¿Qué sería del guerrillero Régis Debray sin una buena botella de Tinto con la que olvidar su cobardía en los páramos bolivianos. Dicen los entendidos que para que no hablara más de la cuenta tuvieron incluso que pegarle, pues aquello no parecía un interrogatorio sino el texto memorizado de “La crítica de las armas” en un confesionario Talibán.

Como cubano que huyó del régimen castrista siempre me pregunté qué me ocurriría si, en caso de tener que atravesar fronteras me detenían en Francia. Y gracias a Dios Suiza me dio la libertad, pues al querer visitar amigos y familia en España, Francia me exigió una visa. Francia, país signatario de la Convención de Naciones Unidas para los refugiados del 28 de julio de 1952, me explicaba, en su sede diplomática de Berna, que si yo no fuera un apátrida del régimen de Fidel Castro podría entrar y salir del país con mi pasaporte cubano tantas veces lo deseara. Después, ya se vio como François Mitterrand recibió a su homólogo (forma que tienen de llamarse entre ellos los hijos de...), con todos los honores para mayor deshonor.

Por eso, nunca visito Francia y sólo la atravieso (sin pagarles por la visa, claro está) para visitar España. Francia se ha convertido en el país de las manifestaciones arabe-socialistas. Los empresarios galos que a duras penas sobreviven cerca de la frontera Suiza tienen que comprar aquí la gasolina, o utilizar las autopistas helvéticas para ir a trabajar. La moda de las huelgas progresistas se los impide y a cada rato se produce una de ellas. Huelgas para que los alemanes no compren los tomates españoles, huelgas para que los británicos no vendan sus productos en España, huelgas para que la ingeniería genética no siembre cereales transgénicos, huelga para destrozar algún que otro McDonalds, y con cada huelga, el cierre o bloqueo de las autopistas para que todo el mundo se jorobe.

Desde que los argelinos mandaron a los franceses a donde los cubanos mandamos a los españoles, en ambos países, pero sobretodo en Francia, se ha creado una cultura del respeto que en términos criollos se podría catalogar de “espanto”. Espanto es lo que sienten los franceses cuando deben referirse a los árabes e incluso, pánico es lo que demuestran cuando tienen que apresarlos a sabiendas de que son ellos los que han puesto las bombas en el Metro de París.

Un amigo francés llegado de Marsella me decía que prefería vivir en Uganda antes que regresar a su ciudad natal. El motivo, simplemente que el 97 % de la población de Marsella era de origen árabe y que las mezquitas abundaban más que los kioscos con croissants.

Hoy, los “hermanos musulmanes” hablan de atacarnos con armas nucleares, químicas, o biológicas. Hoy los árabes refuerzan su alianza con Castro (al que tienen como punta de lanza a 90 millas del enemigo decimonónico) y Francia, el país de la Libertad, la Igualdad, y la Fraternidad es su mejor aliado en el corazón de Europa. Uno y dos detenidos por aquí, cuatro o cinco detenidos por allá, y un intenso lobby diplomático para desautorizar a los Estados Unidos en su lucha contra el terrorismo.

Según el pomposo gobierno de la “Republique Francaise” van a enviar 2000 soldados para ayudar en la lucha conjunta contra el terrorismo. ¿No es una cifra que convierte a una de las locomotoras de la Comunidad Europea en el vagón de cola? ¿2000 soldaditos? ¿Para qué? ¿Es esta la Francia que quiere deshacerse de la OTAN para confiar sus libertades a las “Euro-Fuerzas de Intervención”?

Perdónenme, pero Francia, sus políticos electos, y todos los que los han elegido se merecen una de mis más estruendosas trompetillas. Para los franceses tal parece que los Estados Unidos quedan lejos, y ya vemos en las calles de París lo que ello significa. Cada día menos champagne y más té, menos caviar y más cordero. Y no lo entienden, que es peor y cuesta más creerlo. El mundo entero repetía con asombro las imágenes de los atentados en los Estados Unidos y la televisión francesa repetía las imágenes de júbilo de los niños y las mujeres del West Bank. ¡Válganos Dios! Francia haciéndole eco a los que dicen que el Corán predica la paz. Y todo, como si se tratara de un resumen aún más censurado que el de la CNN (al-Coran National Network).

Debe ser una paz como la que predica Castro y que se traduce en 33 guerras de guerrillas apoyadas por él para exportar “su” comunismo. Debe ser la paz que le arranca la cabeza a una mujer por mirar a cara descubierta a un hombre. Según las estadísticas de la OMS Francia cuenta con 18 millones de alcohólicos necesitados de tratamiento. ¿Se imaginan? 18 millones de condenados a muerte en un régimen como el de los Talibán. Y nadie hace nada por contrarrestar esa incultura que se les mete hasta no se sabe dónde, pero que acabará por transformar un día a Francia en el emirato más impuro del mundo occidental. Antigua provincia rebelde de Argelia...dirán.

Como cubano, y como cubano crítico con la desastrosa política exterior de España respecto a Cuba, les digo que por primera vez me he quitado el sombrero respecto a la posición que a tomado en este conflicto. José María Aznar ha dejado chiquito a Monsieur le President (como dice Oriana Fallaci), o Monsieur Grimace, como le diría yo. España se está portando como un país de primera línea occidental (aunque no lo es) y ha dejado a Francia convertida en una potencia militar de cuarta categoría (según los expertos militares de la OTAN que contaban con un apoyo francés similar al de la Guerra del Golfo).

Alemania e Italia, como siempre, han puesto al servicio de la Alianza todos sus aeropuertos, pero Francia, la despampanante “Republique Fraternelle”, enviará únicamente 2000 soldados.

Dios me libre de traducir este artículo al francés, pues Francia, la de la “Libertad, la Igualdad y la Fraternidad” es capaz de mandarme a la guillotina. El patriotismo francés es como la fe islámica. Nadie puede dialogar con un patriota francés y echar junto a él un vistazo a los errores de la historia... ¡ni soñarlo! Se los dice uno que conoció bastante a los cooperantes franceses que iban a Cuba a destrozar nuestros ecosistemas con la minería y los pesados camiones Berliet. Se los dice uno que sabe lo grotesco que pueden llegar a ser estos fanáticos bonapartistas a los que poco les faltaba por gritar ¡Allah akbar! Allah akbar! cada vez que veían pasar el jeep verde olivo de Fidel Castro.

Pero pongamos fin a este artículo y cerrémoslo con un corolario oportuno, ya que continuar criticando a Francia puede incluir mi nombre en una lista de “búsqueda y captura” de la Interpol. Así las cosas, y dado que mis palabras serán tergiversadas como un mensaje “racista” por todos aquellos que gustan clasificar las palabras de manera impropia, déjenme aclararles algo: son los árabes los que irán a Francia a colocar petardos en los Campos Elíseos, son ellos los que rezarán el Corán en medio de una misa católica en Notradame, ellos son los que infringirán las leyes y las normas de Francia, o quienes les exigirán a los franceses respeto por sus costumbres. Porque su cultura y su tradiciones son las que hay que respetar, y porque saben que Francia es un país atemorizado por el chantaje musulmán.

Cada cual es dueño de su propia casa y los franceses hace rato que la comparten con el árabe que se la destruye. Vean sino como los argelinos censuran, critican e insultan al gobierno y las organizaciones que los acogen en Francia para que no les decapiten en su país de origen. Sigan así y pronto, en lugar de Marsellesa, tendrán a un Muecín cantándoles un nuevo e incitante himno. Esperen un poco y verán como los piticos de los musulmanes bañarán de orina las estatuas de sus mejores próceres, o como la tumba de Charles De Gaulle será convertida en una letrina persa. Sigan como van y verán como toda la prostitución, toda la droga, y todas las inmundicias que el Corán dice prohibir, serán entronizadas por esta raza de oportunistas en su propio territorio.

La bella Turín que conoció mi padre hoy se parece más a Gaza que a la ciudad que fuera la capital del famoso reino de Cerdeña, los altos barrios en los que vivió en París hoy le recuerdan Argel. La mayoría de los pueblos del sur de España, gracias a los marroquíes, lucen como si fueran vecindarios pobres del Cairo. Y todo se tornará cada vez peor, y a los hijos de Allah se les llamarán “refugiados políticos”, o “mano de obra barata” (que ni Francia ni Europa necesita), y cuando esto salga publicado, este defensor de los derechos de su propia cultura será nombrado racista por criticar al musulmán que roba. Racista por alertar que el musulmán nos odia. Racista por llamar estúpidos a quien no escucha, o cobarde una y mil veces a todos aquellos franceses que se mueren por respetar la cultura de quienes menos respetan la suya.

Carlos Wotzkow

Irán humilla al Reino Unido y a la UE

Irán ha obtenido un pequeño gran éxito con el secuestro y posterior liberación de los soldados británicos: con total impunidad, ha humillado al Reino Unido y dejado bien claras sus intenciones de plantar cara a los aliados en Irak. Además, ha puesto en evidencia a todas esas instituciones transnacionales –sobre todo a la ONU y a la UE– que se las dan de garantes del orden internacional.


Uno podría pensar que lo de salvaguardar el orden internacional quiere decir, por lo menos, hacer frente a los actos de piratería. ¿Se ha hecho frente a los ayatolás? Todo lo contrario: hemos asistido a una mansa capitulación.

El quid pro quo, el enjuague, ni siquiera ha sido sutil: súbitamente se puso en libertad a un "diplomático" iraní que llevaba dos meses retenido en Irak; súbitamente se permitió al régimen de Teherán tener acceso a cinco "funcionarios consulares" iraníes que habían sido detenidos por fuerzas norteamericanas en la localidad de Irbil el pasado enero y que en realidad eran unos miembros de la Guardia Revolucionaria que se dedicaban a instruir a las milicias chiitas en el arte de matar estadounidenses y demás ralea...

Puede que haya habido más concesiones, y que nunca sepamos de ellas, pero lo importante es que todo esto salió adelante gracias a la intervención de EEUU.

¿Dónde estaba la Unión Europea?
Después de todo, los 15 rehenes eran ciudadanos británicos y, por tanto, también de la UE. Pero la UE no movió un dedo por ellos. Los europeos hablan y no paran de su predilección por el soft power, el poder blando, tan superior al manu militari, a la fuerza bruta tan querida por los americanos, esa panda de neandertales.

¿Para qué ha servido el soft power en este caso?
La convulsa economía iraní depende en gran medida del comercio con Europa, así como de los créditos y la tecnología del Viejo Continente.
Londres solicitó a la Unión que congelase sus exportaciones a Teherán, cuyo monto asciende a 18.000 millones de dólares al año. Irán habría perdido a su principal socio comercial.
¿Qué hizo la UE?
Decirle nones al Reino Unido.
¿Por qué?
No hay que romperse la cabeza para dar con la respuesta: Europa funciona bastante bien como zona de libre comercio, pero como entidad política no es sino la casa de tócame roque.

La UE sigue siendo un conglomerado de naciones soberanas con intereses divergentes. El congelamiento de las relaciones comerciales irano-europeas habría sacudido hasta los cimientos la economía de la república islámica, pero no se hizo nada al respecto.

El Times de Londres informó de que los holandeses habían sostenido que lo importante era "no arriesgarse a una ruptura del diálogo". Esto es lo que da de sí la solidaridad europea...Al igual que el resto de fatuas instituciones transnacionales, la Unión Europea es un actor bastante inútil en la escena internacional. Y no porque sus integrantes sean venales, sino porque son naciones soberanas. Simplemente, sus respectivos intereses no son idénticos.

El caso de la ONU, paradigma de la institución transnacional con mandato para mantener el orden y la paz, es aún más llamativo. En un primer momento sus miembros tenían un objetivo común: derrotar a la Alemania nazi y al Japón imperial. Y cuando terminó la II Guerra Mundial, el Reino Unido, Francia, EEUU, China y Rusia mantuvieron su alianza y se erigieron, Consejo de Seguridad mediante, nada menos que en garantes de la "seguridad colectiva".

Pero, claro, había un pequeño problema: esos cinco tenían, y tienen, intereses distintos. Valga la cuestión del programa nuclear iraní como ejemplo: Rusia y China hacen imposible la imposición de sanciones dignas de tal nombre al régimen de Teherán. ¿Por qué? Porque China está decida a mantener unas relaciones muy estrechas con ese destacado proveedor de energía que es Irán, y no va a ponerlas en peligro por unos proyectiles que en ningún caso representan una amenaza para Pekín.

En cuanto a Rusia, ve en la república islámica un útil freno a los intentos occidentales por dominar el Golfo Pérsico.Paradójicamente, la existencia de instituciones transnacionales como la ONU hace más difícil emprender acciones colectivas contra los malos. En el pasado, las partes implicadas en un conflicto establecían coaliciones temporales con vistas a llevar a cabo aquello que estimaran oportuno; hoy, en cambio, es mucho más difícil proceder de esta manera, pues se considera que tales coaliciones son ilegítimas si no cuentan con el beneplácito del Consejo de Seguridad.

Las consecuencias saltan a la vista: no se ha hecho nada para detener el desarrollo del programa nuclear iraní. En la práctica, las únicas sanciones eficaces son las que, unilateralmente, establece elDepartamento del Tesoro norteamericano.

¿Recuerda usted aquello del gran retorno del multilateralismo, lo del énfasis en la diplomacia y el "trabajo con los aliados", tan aireado en los primeros momentos de la segunda Administración Bush? Los cowboys habían sido desterrados y la ciudad volvía a quedar en manos de las gentes respetables, para alegría del personal. Bien, ¿y cuáles han sido los frutos del nuevo multilateralismo? Corea del Norte ha llevado a cabo una prueba nuclear. Irán ha acelerado el desarrollo de su programa atómico.

El Gobierno prooccidental de Beirut pende de un hilo. Y ahí sigue el genocidio de Darfur...La crisis de los rehenes británicos ha vuelto a poner de manifiesto la fatuidad de "la comunidad internacional" y de sus grandes instituciones.

¿Qué es lo que quiere, que sus hombres vuelvan a casa? Entonces vaya a la UE, y espere sentado. O al Consejo de Seguridad, para que le den una declaración en la ni siquiera se deplore semejante acto de piratería (deberá conformarse con que en ella se hable de grave preocupación). Finalmente, recurra a los despreciables norteamericanos, que jugarán algunas bazas y pondrán la pasta para la fianza...

Por Charles Krauthammer
The Washington Post Writers Group

Carta abierta a la Unión Europea y Suiza

CARTA ABIERTA A LA UNIÓN EUROPEA Y SUIZA:




Si bien estas acusaciones fueron realizadas en Febrero del 2003, demos un vistazo a la actualidad y conozcamos las graves imputaciones que se reprochan actualmente a Suiza [abril de 2008]

Suiza, acusada de apoyar al terrorismo

Fue un mal momento para hacer negocios con Irán. En substancia, ese es el mensaje que la campaña de prensa lanzada por la 'Anti-Defamation League' (ADL) envía a Suiza, afirma su director, Abraham H. Foxman.

La organización judía estadounidense acusa a Suiza de financiar el terrorismo mundial. Fustiga en particular la conclusión de un acuerdo de suministro de gas firmado a mediados de marzo pasado en presencia de la ministra de Exteriores, Micheline Calmy-Rey, en Teherán.

Entrevistado por swissinfo, Abraham Foxman explica el sentido de la campaña de prensa lanzada por la ADL (Liga Anti-Difamación) el martes (08.04) en diarios suizos e internacionales.

El mal momento

Lo que plantea problemas es, sobre todo, el momento elegido por Suiza para la operación. La firma se produjo en un contexto en el que Europa y Estados Unidos intentan ejercer presión sobre Irán para que abandone su programa nuclear, explica Abraham Foxman.
La Unión Europea, apoyada explícitamente por Washington, ofreció a Teherán incrementar su ayuda económica a cambio de que ese país abandone su programa nuclear; en caso contrario, Irán puede ser sancionado económicamente.

Una oferta que los iraníes persisten en rechazar. Ahora bien, "la actitud de Suiza no hace más que estimularlos a mantenerse en su posición y les da tiempo para continuar su programa de armamento atómico", denuncia Abraham Foxman.
El estadounidense enfatiza que Irán acaba de anunciar la instalación de cerca de 6000 centrifugadoras de enriquecimiento de uranio en su fábrica de Natanz.

Pero, ¿por qué apuntar contra Suiza cuando otros Estados mantienen relaciones económicas mucho más estrechas con Irán? El director de la ADL menciona tres razones que hacen de la transacción suiza un caso diferente y más problemático.
"El monto, que se eleva a 20 mil millones de euros; el momento elegido, exactamente después de la adopción en el Consejo de Seguridad de la ONU de una tercera resolución de sanciones, y el aspecto político."

Una decisión irresponsable

Si la campaña se dirige especialmente contra Micheline Calmy-Rey es porque la ministra suiza aceptó deliberadamente la invitación de Teherán, porque participó en una rueda de prensa y se atrevió a hablar de un "éxito diplomático y económico", justifica Abraham Foxman.
"Su decisión de ir a Irán era irresponsable. Debió advertir que era manipulada por los iraníes con el objetivo de ofrecer un mentís a su pretendido aislamiento internacional."
"Ella representa la política exterior de Suiza, y nuestras críticas apuntan claramente a esa política, aunque estén dirigidas a la ministra Calmy-Rey."

Asunto vergonzoso

Interpelado sobre el hecho de que esta campaña recuerda aquella sobre los fondos de los desheredados, Abraham Foxman se satisface con observaciones evasivas: "El Gobierno suizo deberá asumir la responsabilidad de sus actos."

La declaración de Micheline Calmy-Rey que justificaba la firma del contrato con el argumento de la seguridad energética del país es, en su opinión, ridícula. La empresa suiza signataria, EGL, habría reconocido que la mayor parte del gas se destinará a Italia.
Lo más vergonzoso para Suiza, según Foxman, es que Irán se servirá probablemente del dinero del contrato para desarrollar sus armas atómicas, abastecer de misiles al Hezbollá y financiar a sus grupos terroristas basados en Europa.

La FSCI informada

El director de la ADL respeta la posición de la Federación Suiza de Comunidades Israelíes (FSCI) que, por boca de su presidente, Alfred Donath, se distanció públicamente este miércoles (09.04) de la campaña de prensa. Precisa también que la FSCI había sido informada de antemano del lanzamiento de la campaña.

Sin embargo, considera que el asunto no se limita a una controversia entre Suiza y los judíos o Israel sino que transmite un mensaje al mundo entero.
"Este no es el momento de romper el consenso que une a los países responsables con respecto a las presiones que deben ejercerse sobre Irán para que abandone su programa nuclear."

Un error político

Abraham Foxman acusa a Irán de principal benefactor del terrorismo y de líder ideológico del islamismo radical, y dice que, como tal, ese país no está dispuesto a reconocer la neutralidad de nadie.
"Suiza es una democracia occidental. En eso, no debería pretender arruinar los esfuerzos de las otras democracias para impedir a Irán adquirir el arma nuclear", concluye.


swissinfo.
Rita Emch, Nueva York
Traducción, Marcela Águila Rubín

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"La Gran Europa Pacifista"

La planificación secreta de la "pacifista" Europa para explotar a Irak.

Para defender los intereses comerciales, los siguientes países no tienen el mas mínimo escrúpulo de mantener a Saddam en el poder, masacrando, matando y humillando a su pueblo.

Intereses Económicos Guían a los Franceses, Alemanes, y Rusos Hacia Bagdad En un informe que apareció en el sitio web de Al Jazeera, el economista egipcio Khalil Al -'Anani discutió la sobre-fijación económica de Francia, Alemania, y Rusia en su oposición a la guerra en Irak, analizando las posiciones de cada uno de los países.

Lo siguiente es un resumen del informe:[1] La Economía Francesa La oposición de Francia a la guerra en Irak, en lugar de estar basada en consideraciones políticas, sus lazos históricos con el mundo árabe, o un esfuerzo por desafiar el papel de América como superpotencia, esta motivado por puros intereses económicos.
A pesar de los esfuerzos de Francia por representar su posición en contra de la guerra como política, es difícil de no imaginar los beneficios económicos a Francia si la guerra no habría ocurrido. Las consecuencias de la guerra en la débil economía francesa serán principalmente palpables en los sectores comerciales y de crudo.

-Pérdidas de Crudo:

Hace diez años, la compañía de crudo francesa Total/Fina/Elf firmó un acuerdo con Irak para compartir la producción de crudo en los campos petroleros de "Majnoon" y "bin Omar" a la terminación de las sanciones sobre Irak. El campo petrolero de Majnoon esta localizado cerca de la frontera iraní y se estima que contiene 30 billones de barriles de crudo.

Este campo solo podría reunir las necesidades de consumo francés durante 30 años. El campo petrolero de Omar puede contener 6 billones de barriles que podrían producir 440,000 barriles por día (b/d), subiendo plausiblemente rápido a 500,000 b/d. Las inversiones en ambos campos fueron estimadas en $3.4 billones y el costo de producción será de $2 por barril (la cual será uno de los más baratos en el mundo, quizás sólo segundo a Arabia Saudita.)

-Pérdidas Comerciales:

Las exportaciones francesas a Irak han aumentado grandemente en recientes años. Ellas estaban estimadas en $330 millones en el 2000, doblados en el 2001, y se fueron por encima de $1 billón en el 2002. En la más reciente feria internacional celebrada en Bagdad a finales del 2002, 150 compañías francesas tomaron parte.

La Guerra en Irak podría significar:

• Una clavada en los precios del crudo en un momento de recesión económica en la economía mundial.
• Que el régimen post-Saddam no pueda honrar los acuerdos de su predecesor con Francia, particularmente aquellos que se relacionan a la exploración y producción.

Francia también está preocupada que, después de una guerra en Irak, no será nada mejor que después de la Guerra del Golfo en 1991 que trajo sólo unos pocos contratos a Francia.

La Economía Alemana.

La economía alemana está atravesando tiempos difíciles con un crecimiento del PIB en el 2002 de 0.2% y desempleo de 11.3% qué se traduce en 4.06 millones de obreros desempleados. La reducción en impuestos recolectados, se acopló con los beneficios del creciente desempleo, podría llevar eldéficitalemán por sobre el 3% tope establecido por la Unión Europea que invitaría medidas de castigo.
La guerra en Irak podría resultar en dos inmediatas consecuencias negativas para la economía alemana: primero, un declive en exportaciones alemanas que son el principal motor para el crecimiento económico alemán; y segundo, los altos precios del crudo podrían intensificar la recesión económica alemana.

La Economía Rusa

No diferente al caso de Francia, es difícil de pasar por alto la magnitud y profundidad de las relaciones económicas entre Rusia e Irak la cual se extiende por encima de 40 años. Aquí, de nuevo, las consideraciones económicas llevan a la posición rusa vis-à-vis a la guerra sobre Irak..

Pérdidas de Crudo

Rusia produce 7.3 millones de b/d la cual es el 9.7% de la producción mundial, pero exporta sólo una mitad de su producción. Sus reservas se estiman en 48.6 billones de b/d, o 4.6% de las reservas mundiales (las cantidades de reserva de crudo son consideradas un secreto estatal en Rusia y nunca han sido confirmadas.)El costo de producción es de $12 por barril comparado con menos de $2 por el petróleo iraquí. No es sorprendente que Rusia sólo codicie el crudo iraquí. Hay actualmente 300 compañías rusas que manejan la exportación de crudo iraquí bajo programa "Petróleo por Comida".

Rusia ha firmado tantos como 900 contratos de crudo con Irak desde 1996. La compañía rusa de petróleo Lukoil (14% del cual es propietaria el gobierno Ruso) firmó un acuerdo con Irak para la exploración en el campo petrolero occidental Qurna que puede contener tanto como 100 billones de barriles de petróleo y puede ser capaz de producir 450,000-500,000 b/d. Irak también ha firmado un acuerdo de $3.4 billones con Stroitransgaz para desarrollar los campos de gas en el desierto occidental.

Sin embargo, a diferencia de Francia y Alemania, Rusia está preocupada que el aumento rápido en la producción de crudo por Irak pudiera bajar los precios del crudo en el mercado internacional, la cual tendría un impacto serio en los ingresos gubernamentales la cual se apoyan fuertemente en el crudo. Pérdidas Comerciales.

• La guerra en Irak tendrá efectos considerables en los intereses comerciales rusos:
• La pérdida de negocios con uno de los socios principales comerciales de Rusia en el Medio Oriente, particularmente en los áreas de crudo e industrias petroquímicas.
• La pérdida de $8 billones de deuda Iraquí a la antigua Unión Soviética la cual un nuevo régimen no podría reconocer.
• La pérdida de contratos multi-billonarios en dólares con proveedores militares y comerciales a Irak. Cuando el sectarismo que nos invade desde que tenemos un "Mason" como Presidente Ferroviaro y sin talante, solo se dedica a impulsar la separación entre "yo bueno y los demas malos".
¿Qué me dices de los planes de la Europa Social democrática, permitiendo que nos colonice Asia y África? ¿Esto te parece honrado? ¿Tienes algún comentario al respecto?

El "mal francés"

SE COMPRENDE QUE los demás países europeos no deseen seguir al francés en su política carente de realismo y contraproducente Gracias a la penicilina, el mal francés ya no es lo que era y se ha transformado en algo cultural e inmaterial, pero no menos pernicioso.

El mal francés del siglo XXI es la manía de creerse diferentes -la excepción francesa- fruto de los tres narcisismos que identifica André Glucksmann en un clarividente artículo a propósito del rechazo francés a la Constitución europea.
El inefable Chirac -que ya es amigo de Bush- fue a la televisión para apoyar el sí y logró que la intención del no subiera hasta el 56%.

Los grandes partidos de derecha e izquierda -dice Glucksmann-, así como todos los medios de comunicación, hicieron campaña infatigable a favor del sí. ¿Cómo es posible que tenga efectos tan claramente contraproducentes? Ni los expertos, ni los editorialistas, ni las grandes estrellas, ni los escritores millonarios (¿quién será?), consiguieron detener el no.
"Semejante paradoja debe tener su clave en el narcisismo francés, compartido de forma casi unánime por los que están a favor y los que están en contra de la Constitución europea", dice.

Narcisismo intelectual, político y chovinista.Dado que Francia inspiró y dirigió culturalmente Europa en el siglo XVIII y parte del XIX, asumen que ahora sigue en el mismo nivel de hegemonía, cuando en realidad Francia se va pareciendo cada vez más -no a Mónaco, como escribe Glucksmann-, sino a Catalunya, en mayor, eso sí, pero con esa preocupación por la lengua y el imperialismo cultural yanqui.

Tahar Ben Jelloun escribió en La Vanguardia:

"Los franceses se comportan a veces como el niño consentido que lo quiere todo y monta en cólera exigiendo que se cumplan sus caprichos. No se dan cuenta de la suerte que tienen de vivir en una Europa en paz, democrática, rica y en plena evolución.

Francia es una sociedad que ha envejecido: cambiar, adaptarse e incorporar reformas que la globalización torna inevitables le cuesta trabajo". Cuando critico a Francia pongo por delante todo tipo de elogios a su cultura; creo que ése es el quid de la cuestión: nos gusta tanto la cultura francesa, la elegancia, savoir faire,su cocina, sus poetas, sobre todo los vinos, que les perdonaríamos casi todo a los franceses si no llegaran a extremos como el centralismo jacobino, el creer que París es el centro no sólo de Europa, sino del mundo, o bien olvidar que los norteamericanos dejaron más de cien mil muertos para liberarlos del invasor alemán que ellos no supieron detener.

Lo peor del caso es que luego parece que todos estuvieron en la resistencia. Esta ligereza para falsear la historia y la realidad a su conveniencia creo que está en la raíz del mal francés.Su engreimiento político viene de una elite formada en la Escuela Nacional de Administración (ENA), institución muy práctica y funcional para tener buenos burócratas, pero pésima porque los convierte en una tribu movida por un excesivo esprit de corps.

La Francia de Chirac cree que debe regir los destinos de Europa juntamente con Alemania, incluso Rusia, pero siempre contra Estados Unidos. Se comprende que los demás países europeos, sobre todo los que han sufrido las ocupaciones alemana y rusa, no deseen seguir al francés en esta política carente de realismo y contraproducente para Europa.

LA ALIANZA QUE PROMOVIÓ AZNAR CON INGLATERRA, ITALIA Y POLONIA ERA MÁS BENEFICIOSA PARA LA UE QUE LA POLÍTICA ANTIYANQUI DEL VIEJO GAULLISMO FRANCÉS SECUNDADO A REGAÑADIENTES POR LOS ALEMANES.

Ahora los franceses, en vez de apoyar la Constitución que ellos redactaron con la pluma de Giscard d´Estaing, se hacen el harakiri con el no en el referéndum inoportuna e innecesariamente -como de costumbre- convocado por Chirac. ¿Por qué deciden votar no? En ese no lo mezclan todo: el chovinismo contra los inmigrantes -sin los cuales, por cierto, el país ya no funcionaría-, el recelo contra la entrada de los países del Este en la UE, el rechazo al primer ministro Raffarin y a su valedor Chirac, las peleas entre Fabius y Jospin en la izquierda y las disputas entre Chirac y Sarkozy en la derecha.

Francia se ahoga en su caldo de narcisismo, chovinismo y jacobinismo creyéndose una excepción cultural cuando no es más que una vieja potencia europea que ha perdido su rango, como Austria, Inglaterra o España, pero que, a diferencia de éstas, no está educada para aceptar ese descenso y por lo mismo no halla su papel razonable en el nuevo equilibrio multicultural globalizado.

En un anónimo Panfleto contra los franceses que publicó Turmer en los años ochenta, el autor, hoy día conocido, afirmaba que el gran problema de Europa es que Francia está en medio. Según él, esa presencia presenta tal viscosidad que impide a los demás países comunicarse entre sí con comodidad. Luego los acusa de parásitos de la creatividad de italianos, españoles e ingleses.

Yo añadiría a la lista los denostados yanquis, sin los cuales Francia en el siglo XX no puede entenderse ni política ni culturalmente. Por fortuna, el mal francés de uno u otro tipo se está convirtiendo en una anécdota de la historia, por la penicilina y la globalización. Sólo falta que los franceses dejen de mirarse el ombligo, viajen y escuchen a voces no chovinistas como Glucksmann. Cuando se pongan en su sitio, volverán a ser el gran país que siempre fueron, un lujo para Europa y para el mundo.

Por Luis Racionero