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España principal cantera de terroristas islamistas de Europa

España se ha convertido ya en la principal cantera de terroristas islamistas en Europa

* Interior recuerda que seguimos siendo objetivo de Al Qaeda.
* Cataluña es el gran vivero para los grupos que financian la ‘Yihad´.
* Desde el 11-M ha habido 384 detenidos.

Cinco años después del 11-M, que puso a España en el punto de mira del terrorismo islamista, el Ministerio del Interior asegura que "España es a día de hoy fuente de recursos humanos de futuros terroristas", la principal cantera en Europa de Al Qaeda, y que nuestro país "sigue siendo objetivo del yihadismo internacional".

Es más, en el último informe que la Policía Nacional y la Guardia Civil han elevado al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se recalca que el verdadero objetivo de Al Qaeda es "poner sus pies en Al Andalus".

Desde el 11-M, las Fuerzas de Seguridad del Estado han detenido a 384 presuntos terroristas islamistas.

Algunos de los grupos desarticulados tenían como objetivo captar, adoctrinar, entrenar y enviar muyahidines a Irak. Otros sólo hacían "apología del terrorismo y proselitismo extremista", según fuentes antiterroristas de la Policía Nacional, y recaudaban fondos para la Yihad (Guerra Santa), por ejemplo, a través de la zakat o la limosna que se obtiene en las mezquitas.

La Confederación Española de Policía (CEP) señala que en los últimos años, una media de cuatro musulmanes residentes en España se han trasladado cada mes a Irak, Chechenia o Afganistán para entrenarse, cifra que los servicios antiterroristas reducen "a un centenar" desde los atentados de 2004.

Cataluña, Ceuta y Melilla

La mayoría de los terroristas islamistas escogen las comunidades musulmanas asentadas en Cataluña para infiltrarse en ellas y crear células clandestinas. El 80% de las operaciones policiales se han realizado en Cataluña y el 31% de los 130 islamistas que actualmente están en prisión fueron arrestados en suelo catalán.

A pesar de que las detenciones han ido descendiendo año tras año (108 en 2005, 56 en 2006, 47 en 2007, 65 en 2008), Ceuta y Melilla, seguidas de Andalucía, Madrid y Comunidad Valenciana, son otras zonas yihadistas importantes en España.

"No hay que olvidar que Al Qaeda menciona Ceuta y Melilla en sus comunicados como un guiño a sus grupos satélites, Al Qaeda en el Magreb y el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM)", señalan las mismas fuentes.

Aunque el balance de estos cinco últimos años habla de un total de 384 detenidos, sólo 130 están hoy en prisión (el 33%). ¿Por qué? "En el terrorismo es primordial prevenir", señalan fuentes policiales, "aunque los jueces no parecen pensar igual".

Para la Audiencia Nacional el "terrorismo yihadista posee unas peculiaridades que dificultan la aplicación de la doctrina jurisdiccional", señala en su última memoria. "Un Estado democrático no puede penalizar los desvaríos religiosos que prediquen el odio al diferente. Es la acción y no el pensamiento lo que puede ser incriminado", señala una sentencia del Supremo que absolvió a islamistas.

Nombres propios

* Abu Dahdah
Al Qaeda en España

Líder de la célula de Al Qaeda desarticulada en España tras el 11-S. Ayudó a preparar los atentados de Nueva York. El Supremo rebajó su condena inicial, que era de 27 años, a otra de doce años. El sirio está en prisión.

* A. Ayachine
Yihad en Internet

Este argelino fue detenido en octubre de 2007 en Burgos junto a otros cinco islamistas. Lideraba la primera célula desmantelada en España impulsora de la Yihad mundial a través de Internet. También recaudaba dinero.

* M. Rabet
Los sin vicio de Occidente

Aunque trabajaba de carnicero en Vilanova i la Geltrú (Cataluña), era el líder de Los Sin Vicio de Occidente, facción del Grupo Islámico Combatiente Marroquí. Su grupo envió a diez terroristas suicidas a Irak.

* Omar Nakhcha
Conexiones marroquíes

Marroquí de 27 años, era el líder de dos células asentadas en España dependientes del Grupo Islámico Combatiente Marroquí. Reclutaba voluntarios para Irak, que viajaban a través de Siria. Detenido en 2006 en Barcelona.

* M. Achraf
Quiso volar la audiencia

Fundador del grupo salafista Mártires por Marruecos dentro la prisión de Topas (Salamanca), fue acusado de preparar un atentado para volar el edificio de la Audiencia Nacional. Su condena es de 14 años de cárcel.

20 Minutos.es
D. FERNÁNDEZ. 05.02.2009

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Irán humilla al Reino Unido y a la UE

Irán ha obtenido un pequeño gran éxito con el secuestro y posterior liberación de los soldados británicos: con total impunidad, ha humillado al Reino Unido y dejado bien claras sus intenciones de plantar cara a los aliados en Irak. Además, ha puesto en evidencia a todas esas instituciones transnacionales –sobre todo a la ONU y a la UE– que se las dan de garantes del orden internacional.


Uno podría pensar que lo de salvaguardar el orden internacional quiere decir, por lo menos, hacer frente a los actos de piratería. ¿Se ha hecho frente a los ayatolás? Todo lo contrario: hemos asistido a una mansa capitulación.

El quid pro quo, el enjuague, ni siquiera ha sido sutil: súbitamente se puso en libertad a un "diplomático" iraní que llevaba dos meses retenido en Irak; súbitamente se permitió al régimen de Teherán tener acceso a cinco "funcionarios consulares" iraníes que habían sido detenidos por fuerzas norteamericanas en la localidad de Irbil el pasado enero y que en realidad eran unos miembros de la Guardia Revolucionaria que se dedicaban a instruir a las milicias chiitas en el arte de matar estadounidenses y demás ralea...

Puede que haya habido más concesiones, y que nunca sepamos de ellas, pero lo importante es que todo esto salió adelante gracias a la intervención de EEUU.

¿Dónde estaba la Unión Europea?
Después de todo, los 15 rehenes eran ciudadanos británicos y, por tanto, también de la UE. Pero la UE no movió un dedo por ellos. Los europeos hablan y no paran de su predilección por el soft power, el poder blando, tan superior al manu militari, a la fuerza bruta tan querida por los americanos, esa panda de neandertales.

¿Para qué ha servido el soft power en este caso?
La convulsa economía iraní depende en gran medida del comercio con Europa, así como de los créditos y la tecnología del Viejo Continente.
Londres solicitó a la Unión que congelase sus exportaciones a Teherán, cuyo monto asciende a 18.000 millones de dólares al año. Irán habría perdido a su principal socio comercial.
¿Qué hizo la UE?
Decirle nones al Reino Unido.
¿Por qué?
No hay que romperse la cabeza para dar con la respuesta: Europa funciona bastante bien como zona de libre comercio, pero como entidad política no es sino la casa de tócame roque.

La UE sigue siendo un conglomerado de naciones soberanas con intereses divergentes. El congelamiento de las relaciones comerciales irano-europeas habría sacudido hasta los cimientos la economía de la república islámica, pero no se hizo nada al respecto.

El Times de Londres informó de que los holandeses habían sostenido que lo importante era "no arriesgarse a una ruptura del diálogo". Esto es lo que da de sí la solidaridad europea...Al igual que el resto de fatuas instituciones transnacionales, la Unión Europea es un actor bastante inútil en la escena internacional. Y no porque sus integrantes sean venales, sino porque son naciones soberanas. Simplemente, sus respectivos intereses no son idénticos.

El caso de la ONU, paradigma de la institución transnacional con mandato para mantener el orden y la paz, es aún más llamativo. En un primer momento sus miembros tenían un objetivo común: derrotar a la Alemania nazi y al Japón imperial. Y cuando terminó la II Guerra Mundial, el Reino Unido, Francia, EEUU, China y Rusia mantuvieron su alianza y se erigieron, Consejo de Seguridad mediante, nada menos que en garantes de la "seguridad colectiva".

Pero, claro, había un pequeño problema: esos cinco tenían, y tienen, intereses distintos. Valga la cuestión del programa nuclear iraní como ejemplo: Rusia y China hacen imposible la imposición de sanciones dignas de tal nombre al régimen de Teherán. ¿Por qué? Porque China está decida a mantener unas relaciones muy estrechas con ese destacado proveedor de energía que es Irán, y no va a ponerlas en peligro por unos proyectiles que en ningún caso representan una amenaza para Pekín.

En cuanto a Rusia, ve en la república islámica un útil freno a los intentos occidentales por dominar el Golfo Pérsico.Paradójicamente, la existencia de instituciones transnacionales como la ONU hace más difícil emprender acciones colectivas contra los malos. En el pasado, las partes implicadas en un conflicto establecían coaliciones temporales con vistas a llevar a cabo aquello que estimaran oportuno; hoy, en cambio, es mucho más difícil proceder de esta manera, pues se considera que tales coaliciones son ilegítimas si no cuentan con el beneplácito del Consejo de Seguridad.

Las consecuencias saltan a la vista: no se ha hecho nada para detener el desarrollo del programa nuclear iraní. En la práctica, las únicas sanciones eficaces son las que, unilateralmente, establece elDepartamento del Tesoro norteamericano.

¿Recuerda usted aquello del gran retorno del multilateralismo, lo del énfasis en la diplomacia y el "trabajo con los aliados", tan aireado en los primeros momentos de la segunda Administración Bush? Los cowboys habían sido desterrados y la ciudad volvía a quedar en manos de las gentes respetables, para alegría del personal. Bien, ¿y cuáles han sido los frutos del nuevo multilateralismo? Corea del Norte ha llevado a cabo una prueba nuclear. Irán ha acelerado el desarrollo de su programa atómico.

El Gobierno prooccidental de Beirut pende de un hilo. Y ahí sigue el genocidio de Darfur...La crisis de los rehenes británicos ha vuelto a poner de manifiesto la fatuidad de "la comunidad internacional" y de sus grandes instituciones.

¿Qué es lo que quiere, que sus hombres vuelvan a casa? Entonces vaya a la UE, y espere sentado. O al Consejo de Seguridad, para que le den una declaración en la ni siquiera se deplore semejante acto de piratería (deberá conformarse con que en ella se hable de grave preocupación). Finalmente, recurra a los despreciables norteamericanos, que jugarán algunas bazas y pondrán la pasta para la fianza...

Por Charles Krauthammer
The Washington Post Writers Group

El reto ante el Islam

El horror de los bombazos del 11 de marzo del 2004 en la red del metro de Madrid ha resonado por toda Europa y el mundo. Sus efectos ya han sido numerosos. El partido socialista, antes de oposición, obtuvo una sorprendente victoria en las elecciones parlamentarias de España celebradas tres días después de los atentados.

En gran medida, el avance socialista reflejó su fuerte oposición a la participación española en la coalición encabezada por Estados Unidos en Iraq: muchos electores interpretaron la atrocidad como una represalia islamista por la presencia de tropas españolas allá. Y la estrategia islamista tuvo éxito: así, como dijo un periodista español que vive en Washington, Al Qaeda ganó las elecciones en España. Podría ser mejor decir que Al Qaeda les ganó las elecciones a los socialistas.

Pero el gobierno conservador de José María Aznar también perdió una cantidad considerable de credibilidad en las escasas horas entre el ataque terrorista y la apertura de las casillas, a raíz de su obsesiva insistencia en que sólo el grupo terrorista vasco ETA podía ser responsable del ataque. Incluso os españoles que sentían simpatía por Aznar y que anteriormente habían apoyado a su Partido Popular expresaron indignación ante lo que vieron como una obvia manipulación de la situación. España creyó por un momento que había recobrado, mediante su participación en Iraq, una posición de poder en el mundo. Pero un anciano de 65 años que se tiñe el cabello nunca podrá pasar por un aspirante a galán de 25 años de edad.

Los populares se enfocaron en ETA porque podían salir bien librados de acusar a los socialistas de mantener una postura indulgente frente al movimiento vasco, ya que la izquierda había mantenido una alianza de gobierno en la región mediterránea de Cataluña con un partido nacionalista catalán, Izquierda Republicana de Cataluña (Esquerra Republicana de Catalunya, o ERC por sus siglas en catalán). Aunque ERC, a diferencia de ETA, no tiene historial de terrorismo, Josep Lluis Carod-Rovira, el principal líder de ERC, realizó el año pasado el ridículo acto de reunirse con ETA al otro lado de la cercana frontera con Francia. Pero nadie en España habría aceptado que los populares acusaran a los socialistas de ser indulgentes con el terrorismo islamista.

Desafortunadamente, la sección de la opinión política en Estados Unidos que equiparaba al régimen de Saddam Hussein en Iraq con Al Qaeda sin duda habría estado dispuesta a realizar tal acusación, y acusará ahora a los socialistas, y a España en general, de debilidad ante el terrorismo. En general, se puede esperar que Estados Unidos reaccione exactamente al contrario que el electorado español: con mayor firmeza y decisión para derrotar a los terroristas. El estadounidense común y corriente simpatiza con las víctimas españolas, pero no con los electores españoles que afirman la opción de la retirada ante la presión del terrorismo. Los periodistas árabes preguntan ahora si Al Qaeda no está actuando en interés de Bush. E independientemente del resultado en España, la masacre de Madrid y posteriores incidentes parecidos podrían muy bien ganarle las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos a Bush.

España tiene sus propias razones históricas para reaccionar como lo ha hecho ante esta atrocidad. Se cuenta entre los países más antimilitaristas del mundo. Su ejército no es meritocrático, como las fuerzas estadounidenses, sino más bien la reserva de posiciones heredadas. Lo que es más, el ejército español sigue estando equiparado en la mente popular con la victoria del dictador Francisco Franco en la Guerra Civil de 1936-39, y no todos los españoles han olvidado las derrotas que sus ejércitos sufrieron en las aventuras colonialistas de la década de los 20 en Marruecos. Los electores catalanes, quienes sienten una profunda repulsión por los militares, esta vez le dieron un apoyo aún mayor a la ERC de Carod-Rovira, aumentando la representación del partido de uno a ocho diputados en el parlamento español. Los catalanes siempre han apreciado una bella figura, y un voto para ERC el domingo les debe haber parecido a muchos la mejor forma de proporcionar un múltiple insulto al centralismo.

Pero gran parte del resto de Europa parece estar ya lista para unirse al coro de rendición indicado por el resultado español y asegurar a los terroristas que no sólo se opuso a la intervención en Iraq sino que está ansioso por retirarse de todos los frentes de la guerra encabezada por Estados Unidos contra el terrorismo. Los europeos, al igual que muchos estadounidenses y árabes, siguen buscando motivos políticos racionales en las acciones de los terroristas. Pero Al Qaeda no está actuando para vengar a palestinos o iraquíes. Al Qaeda actúa para destruir todo un modo de vida, y la debilidad ante su agresión indica una falta de compromiso con ese modo de vida.

Es natural que las muertes y lesiones en el metro de Madrid hayan provocado también temores en otras ciudades europeas con importantes sistemas de transporte. En cierto sentido, los tranvías y metros son un símbolo de la sociedad abierta que ha florecido en las naciones industrializadas. Sin embargo, incluso durante las campañas de bombazos del Ejército Republicano Irlandés en Gran Bretaña y los asaltos terroristas árabes e izquierdistas en París durante la década de los 80, la mayoría de la población en esos países no se sintió presa de la ansiedad pensando que su infraestructura básica se encontraba total o permanentemente en peligro.

De hecho, si aceptamos la teoría de que Al Qaeda o un grupo relacionado o similar cometió la atrocidad de Madrid, nos vienen a la mente algunos pensamientos adicionales. El terrorismo del islamismo radical parece estar deliberadamente dirigido contra la red de infraestructuras que sirven como columna vertebral a la existencia moderna. La comodidad implícita en el uso de aviones comerciales puede haber sido una consideración central en los sucesos del 11 de septiembre, no sólo porque facilitaron la acción, sino para expresar desprecio por uno de los mayores logros de la sociedad industrial: los viajes baratos en avión.
El turismo barato ha florecido gracias a los precios bajos de las tarifas aéreas, y no hay duda que la popularidad de Bali como destino contribuyó a convertirlo en blanco en el 2002. Además del odio inadulterado, la ausencia de altos muros y de legiones de guardias que separen a los judíos que quedan en Marruecos y Turquía de sus vecinos musulmanes podría haber motivado los bombazos del año pasado en Casablanca y Estambul. El enemigo quiere conservar viejas barreras y levantar nuevas fronteras entre los musulmanes y los no musulmanes que viven en sociedades mixtas.

Puede que los socialistas españoles retiren a sus mil 300 soldados de Iraq, pero ¿también interrumpirán sus vuelos a países musulmanes? ¿Dejarán de dar empleo a braceros marroquíes? ¿Dejarán de arrestar a otros operativos de Al Qaeda que se aprovechen del ambiente amigable con los turistas del país?

Si consideramos objetivos probables para la siguiente acción espectacular de este tipo, salta de inmediato a la mente la Olimpiada de Atenas en el 2004. Nada puede simbolizar mejor el acercamiento y urbanidad entre diferentes culturas, lo cual Al Qaeda y a otros grupos semejantes odian tanto, que los juegos fundados en el espíritu de paz entre las antiguas ciudades estado de los griegos.

El nuevo gobierno conservador de Grecia, que subió al poder con poca fanfarria global a principios de marzo, no llevará sobre sus hombros la carga de la demagogia antiOTAN que ha estado asociada con las políticas socialistas griegas desde mediados de la década de los 70 hasta 1999.

Eso significa un nuevo enfoque hacia el vecino de Grecia, Turquía, ya que mucho tiempo antes de que surgiera el visionario George Papandreou, ministro heleno de relaciones exteriores, los socialistas griegos combinaban un odio hacia Estados Unidos con un aborrecimiento visceral hacia Turquía.
Lo extraño es que los socialistas griegos por tradición sostenían un punto de vista diametralmente opuesto e indulgente con respecto a la actividad en territorio griego del extremismo árabe, y por esa razón Atenas hoy puede no ser menos susceptible de sufrir atentados terroristas árabes que Nueva York el 10 de septiembre del 2001 o Madrid el 10 de marzo del 2004. Los terroristas no recompensan a quienes los tratan bien.

Además, Grecia tiene frente a sí el reto de facilitar el ingreso de Turquía a la Unión Europea (un giro radical con respecto a políticas anteriores) a condición de que se llegue a un acuerdo democrático e implementable entre chipriotas griegos y turcos, antes del propio ingreso de Chipre a la Unión Europea el 1 de mayo próximo. Típicamente olvidada, Chipre lleva décadas dividida de la misma manera que Bosnia-Herzegovina, entre residentes cristianos y musulmanes.

El conflicto entre cristianos y musulmanes en los Balcanes y en Chipre nos lleva a otro tema explícito tras el derramamiento de sangre de Madrid. Y repito, Al Qaeda y sus similares pretenden hacer imposible que musulmanes y no musulmanes vivan en la misma sociedad; ésa es la razón por la que Marruecos y Turquía, con sus residentes judíos, y Bali, que profesa la religión hindú, fueron blancos de sus ataques al igual que Nueva York y Madrid. En estos dos últimos casos, entre las víctimas se encontraban inmigrantes musulmanes de clase obrera.

Pero los cristianos europeos no pueden evitar, tras los sucesos de Madrid, ver a los musulmanes con sospecha. No se sentirán así respecto a las personas que viven en Arabia Saudita, Paquistán o Cisjordania.

Volverán la mirada con temor hacia los 100 mil musulmanes que viven ahora en España, abrumadoramente marroquíes, y, por supuesto, hacia los 5 millones de musulmanes que viven actualmente en Francia, árabes casi en su totalidad. El reclutamiento de islamistas radicales también puede poner en peligro la paz social entre la mayoría británica y los 1.5 millones de musulmanes que radican en ese país.
La mayoría de éstos no son árabes, pero entre ellos se encuentran algunos individuos que se han enlistado para combatir en las fuerzas de la jihad en lugares tan diversos como Israel, Iraq, Chechenia, Afganistán y Estados Unidos. Además, a pesar de que los 3 millones de musulmanes de Alemania son casi en su totalidad turcos y kurdos, y típicamente desprecian el extremismo islamista, particularmente el de la variedad wahhabi respaldada por los sauditas, el público alemán en general podría muy bien pasar por alto tales detalles.

Intelectuales y políticos liberales e izquierdistas en España y Francia ya han reaccionado a los sucesos de Madrid prometiendo mayores esfuerzos para evitar la discriminación contra inmigrantes musulmanes, y para asimilarlos en sus sociedades. Los franceses prometen una absorción bajo la cual será imposible distinguir a los árabes franceses de sus vecinos, y los españoles aseguran que los musulmanes serán ciudadanos iguales a todos los demás en una nueva Europa.

Estas promesas deben parecerles cuentos de hadas tanto a musulmanes como a no musulmanes. El Islam no puede ser expulsado de la Europa cristiana. No se puede reunir y deportar a los musulmanes basándose en sospechas de simpatizar con Al Qaeda. Pero al mismo tiempo, el futuro del Islam europeo no puede ser definido por poblaciones inmigrantes que, a pesar de la propaganda de los políticos bien intencionados, siguen sin pertenecer.

Los simpatizantes de los radicales islamistas argumentan que no se debe culpar de la masacre de Madrid a Al Qaeda porque la mayoría de los españoles se oponían a la guerra en Iraq, y porque la jihad está dirigida contra la "hegemonía" estadounidense. Por supuesto, pasan por alto que Al Qaeda busca el máximo de carnicería de civiles, independientemente de los sentimientos de la mayoría del público. Pero la cruda realidad es que, incluso después del 11 de septiembre, tanto los árabes como otros musulmanes viven mucho mejor, disfrutan de más oportunidades y tienen un mayor acceso a una influencia política de peso en Estados Unidos de lo que es probable que disfruten en Francia o España (o incluso en Gran Bretaña o Alemania) en por lo menos otra generación.

Para acabar, el peligro de dejar la definición del Islam europeo en manos de inmigrantes árabes no asimilados en los países atlánticos se aprecia no sólo en la reacción europea no musulmana a los sucesos de Madrid, sino también en el crecimiento de la influencia wahhabi saudita entre los inmigrantes musulmanes árabes de ese continente. En lo que es un símbolo de tal infiltración, Arabia Saudita provocó recientemente un gran alboroto divisorio en Grecia cuando propuso construir una gigantesca mezquita cerca del aeropuerto de Atenas, con la intención de que su inauguración coincidiera con los Juegos Olímpicos. Después de los sucesos de Madrid, tal propuesta raya en lo absurdo.

Europa necesita ahora un Islam que se defina a sí mismo en términos indudablemente moderados, como una religión entre otras, sin ningún reclamo de superioridad en la arena pública, sin exigencias de separatismo y sin subordinación a Arabia Saudita ni a ningún otro estado islámico.
Un Islam así sencillamente no va a surgir en España o Francia de las manos y corazones de los inmigrantes y sus hijos; por lo menos no a corto plazo. Puede, sin embargo, desarrollarse en un lugar que los occidentales todavía pasan por alto: el sureste europeo, especialmente en los Balcanes, Grecia, Turquía y Chipre, donde los musulmanes son naturales del lugar, no inmigrantes.

A diferencia del Islam árabe, que cada vez está más dominado por la ultraextremista interpretación wahhabi, el Islam de los Balcanes se basa en la tradición legal pluralista conocida como hanafismo. Además, los musulmanes balcánicos están profundamente impregnados de sufismo, una forma espiritual de Islam que enfatiza lo que tienen en común las religiones monoteístas. Los musulmanes bosnios salieron del horror de la guerra de 1992-95 comprometidos con Europa, independientemente del dolor sufrido y de los crímenes de los que fueron objeto. Los musulmanes albaneses desprecian el islamismo. Los musulmanes búlgaros y macedonios no han revelado interés alguno en el radicalismo árabe.

Grecia, sobre todo, tiene la oportunidad de jugar un papel determinante a la hora de contribuir a que el Islam europeo se defina a sí mismo positivamente para Europa y para el Islam. Asegurando un acuerdo equitativo en Chipre, restableciendo una relación segura con Turquía en la OTAN, defendiendo el programa de integración de Turquía en la UE y facultando a su propia población musulmana nativa compuesta por unas 170 mil personas (con medio millòn mas de trabajadores musulmanes migrantes procedentes de Albania y el suroeste asiático que se establecieron en Grecia en el transcurso de la década pasada) como ciudadanos de pleno derecho en una sociedad abrumadoramente de fe cristiana ortodoxa, Grecia, en alianza con los musulmanes balcánicos, puede disipar la sombra de Madrid que pesa sobre las cabezas de los musulmanes de todo el continente.

Los musulmanes nativos de los Balcanes, Grecia, Turquía y Chipre pueden también crear una zona de intercambio económico e intelectual entre las dos culturas, tomando a Singapur y Malasia como modelos. El éxito en tal empresa, la de reforzar un Islam nativo y verdaderamente europeo en el sureste de Europa, podría incluso inspirar emulación por parte de España y su vecino marroquí.

Proponer la existencia de un Islam nativo de Europa puede parecer a los desconocedores del tema que es contraintuitivo. Pero está claro que el Islam en Europa debe ser totalmente europeo en su sensibilidad, o no existirá en lo absoluto. El lugar para iniciar la europeización del Islam es un lugar donde ya exista un Islam nativo de Europa: de Sarajevo (en Bosnia) hasta Chipre, pasando por Atenas y Estambul.


Por Stephen Schwartz
Traducción: Lluis Aique Iglesias

"La Gran Europa Pacifista"

La planificación secreta de la "pacifista" Europa para explotar a Irak.

Para defender los intereses comerciales, los siguientes países no tienen el mas mínimo escrúpulo de mantener a Saddam en el poder, masacrando, matando y humillando a su pueblo.

Intereses Económicos Guían a los Franceses, Alemanes, y Rusos Hacia Bagdad En un informe que apareció en el sitio web de Al Jazeera, el economista egipcio Khalil Al -'Anani discutió la sobre-fijación económica de Francia, Alemania, y Rusia en su oposición a la guerra en Irak, analizando las posiciones de cada uno de los países.

Lo siguiente es un resumen del informe:[1] La Economía Francesa La oposición de Francia a la guerra en Irak, en lugar de estar basada en consideraciones políticas, sus lazos históricos con el mundo árabe, o un esfuerzo por desafiar el papel de América como superpotencia, esta motivado por puros intereses económicos.
A pesar de los esfuerzos de Francia por representar su posición en contra de la guerra como política, es difícil de no imaginar los beneficios económicos a Francia si la guerra no habría ocurrido. Las consecuencias de la guerra en la débil economía francesa serán principalmente palpables en los sectores comerciales y de crudo.

-Pérdidas de Crudo:

Hace diez años, la compañía de crudo francesa Total/Fina/Elf firmó un acuerdo con Irak para compartir la producción de crudo en los campos petroleros de "Majnoon" y "bin Omar" a la terminación de las sanciones sobre Irak. El campo petrolero de Majnoon esta localizado cerca de la frontera iraní y se estima que contiene 30 billones de barriles de crudo.

Este campo solo podría reunir las necesidades de consumo francés durante 30 años. El campo petrolero de Omar puede contener 6 billones de barriles que podrían producir 440,000 barriles por día (b/d), subiendo plausiblemente rápido a 500,000 b/d. Las inversiones en ambos campos fueron estimadas en $3.4 billones y el costo de producción será de $2 por barril (la cual será uno de los más baratos en el mundo, quizás sólo segundo a Arabia Saudita.)

-Pérdidas Comerciales:

Las exportaciones francesas a Irak han aumentado grandemente en recientes años. Ellas estaban estimadas en $330 millones en el 2000, doblados en el 2001, y se fueron por encima de $1 billón en el 2002. En la más reciente feria internacional celebrada en Bagdad a finales del 2002, 150 compañías francesas tomaron parte.

La Guerra en Irak podría significar:

• Una clavada en los precios del crudo en un momento de recesión económica en la economía mundial.
• Que el régimen post-Saddam no pueda honrar los acuerdos de su predecesor con Francia, particularmente aquellos que se relacionan a la exploración y producción.

Francia también está preocupada que, después de una guerra en Irak, no será nada mejor que después de la Guerra del Golfo en 1991 que trajo sólo unos pocos contratos a Francia.

La Economía Alemana.

La economía alemana está atravesando tiempos difíciles con un crecimiento del PIB en el 2002 de 0.2% y desempleo de 11.3% qué se traduce en 4.06 millones de obreros desempleados. La reducción en impuestos recolectados, se acopló con los beneficios del creciente desempleo, podría llevar eldéficitalemán por sobre el 3% tope establecido por la Unión Europea que invitaría medidas de castigo.
La guerra en Irak podría resultar en dos inmediatas consecuencias negativas para la economía alemana: primero, un declive en exportaciones alemanas que son el principal motor para el crecimiento económico alemán; y segundo, los altos precios del crudo podrían intensificar la recesión económica alemana.

La Economía Rusa

No diferente al caso de Francia, es difícil de pasar por alto la magnitud y profundidad de las relaciones económicas entre Rusia e Irak la cual se extiende por encima de 40 años. Aquí, de nuevo, las consideraciones económicas llevan a la posición rusa vis-à-vis a la guerra sobre Irak..

Pérdidas de Crudo

Rusia produce 7.3 millones de b/d la cual es el 9.7% de la producción mundial, pero exporta sólo una mitad de su producción. Sus reservas se estiman en 48.6 billones de b/d, o 4.6% de las reservas mundiales (las cantidades de reserva de crudo son consideradas un secreto estatal en Rusia y nunca han sido confirmadas.)El costo de producción es de $12 por barril comparado con menos de $2 por el petróleo iraquí. No es sorprendente que Rusia sólo codicie el crudo iraquí. Hay actualmente 300 compañías rusas que manejan la exportación de crudo iraquí bajo programa "Petróleo por Comida".

Rusia ha firmado tantos como 900 contratos de crudo con Irak desde 1996. La compañía rusa de petróleo Lukoil (14% del cual es propietaria el gobierno Ruso) firmó un acuerdo con Irak para la exploración en el campo petrolero occidental Qurna que puede contener tanto como 100 billones de barriles de petróleo y puede ser capaz de producir 450,000-500,000 b/d. Irak también ha firmado un acuerdo de $3.4 billones con Stroitransgaz para desarrollar los campos de gas en el desierto occidental.

Sin embargo, a diferencia de Francia y Alemania, Rusia está preocupada que el aumento rápido en la producción de crudo por Irak pudiera bajar los precios del crudo en el mercado internacional, la cual tendría un impacto serio en los ingresos gubernamentales la cual se apoyan fuertemente en el crudo. Pérdidas Comerciales.

• La guerra en Irak tendrá efectos considerables en los intereses comerciales rusos:
• La pérdida de negocios con uno de los socios principales comerciales de Rusia en el Medio Oriente, particularmente en los áreas de crudo e industrias petroquímicas.
• La pérdida de $8 billones de deuda Iraquí a la antigua Unión Soviética la cual un nuevo régimen no podría reconocer.
• La pérdida de contratos multi-billonarios en dólares con proveedores militares y comerciales a Irak. Cuando el sectarismo que nos invade desde que tenemos un "Mason" como Presidente Ferroviaro y sin talante, solo se dedica a impulsar la separación entre "yo bueno y los demas malos".
¿Qué me dices de los planes de la Europa Social democrática, permitiendo que nos colonice Asia y África? ¿Esto te parece honrado? ¿Tienes algún comentario al respecto?

El "mal francés"

SE COMPRENDE QUE los demás países europeos no deseen seguir al francés en su política carente de realismo y contraproducente Gracias a la penicilina, el mal francés ya no es lo que era y se ha transformado en algo cultural e inmaterial, pero no menos pernicioso.

El mal francés del siglo XXI es la manía de creerse diferentes -la excepción francesa- fruto de los tres narcisismos que identifica André Glucksmann en un clarividente artículo a propósito del rechazo francés a la Constitución europea.
El inefable Chirac -que ya es amigo de Bush- fue a la televisión para apoyar el sí y logró que la intención del no subiera hasta el 56%.

Los grandes partidos de derecha e izquierda -dice Glucksmann-, así como todos los medios de comunicación, hicieron campaña infatigable a favor del sí. ¿Cómo es posible que tenga efectos tan claramente contraproducentes? Ni los expertos, ni los editorialistas, ni las grandes estrellas, ni los escritores millonarios (¿quién será?), consiguieron detener el no.
"Semejante paradoja debe tener su clave en el narcisismo francés, compartido de forma casi unánime por los que están a favor y los que están en contra de la Constitución europea", dice.

Narcisismo intelectual, político y chovinista.Dado que Francia inspiró y dirigió culturalmente Europa en el siglo XVIII y parte del XIX, asumen que ahora sigue en el mismo nivel de hegemonía, cuando en realidad Francia se va pareciendo cada vez más -no a Mónaco, como escribe Glucksmann-, sino a Catalunya, en mayor, eso sí, pero con esa preocupación por la lengua y el imperialismo cultural yanqui.

Tahar Ben Jelloun escribió en La Vanguardia:

"Los franceses se comportan a veces como el niño consentido que lo quiere todo y monta en cólera exigiendo que se cumplan sus caprichos. No se dan cuenta de la suerte que tienen de vivir en una Europa en paz, democrática, rica y en plena evolución.

Francia es una sociedad que ha envejecido: cambiar, adaptarse e incorporar reformas que la globalización torna inevitables le cuesta trabajo". Cuando critico a Francia pongo por delante todo tipo de elogios a su cultura; creo que ése es el quid de la cuestión: nos gusta tanto la cultura francesa, la elegancia, savoir faire,su cocina, sus poetas, sobre todo los vinos, que les perdonaríamos casi todo a los franceses si no llegaran a extremos como el centralismo jacobino, el creer que París es el centro no sólo de Europa, sino del mundo, o bien olvidar que los norteamericanos dejaron más de cien mil muertos para liberarlos del invasor alemán que ellos no supieron detener.

Lo peor del caso es que luego parece que todos estuvieron en la resistencia. Esta ligereza para falsear la historia y la realidad a su conveniencia creo que está en la raíz del mal francés.Su engreimiento político viene de una elite formada en la Escuela Nacional de Administración (ENA), institución muy práctica y funcional para tener buenos burócratas, pero pésima porque los convierte en una tribu movida por un excesivo esprit de corps.

La Francia de Chirac cree que debe regir los destinos de Europa juntamente con Alemania, incluso Rusia, pero siempre contra Estados Unidos. Se comprende que los demás países europeos, sobre todo los que han sufrido las ocupaciones alemana y rusa, no deseen seguir al francés en esta política carente de realismo y contraproducente para Europa.

LA ALIANZA QUE PROMOVIÓ AZNAR CON INGLATERRA, ITALIA Y POLONIA ERA MÁS BENEFICIOSA PARA LA UE QUE LA POLÍTICA ANTIYANQUI DEL VIEJO GAULLISMO FRANCÉS SECUNDADO A REGAÑADIENTES POR LOS ALEMANES.

Ahora los franceses, en vez de apoyar la Constitución que ellos redactaron con la pluma de Giscard d´Estaing, se hacen el harakiri con el no en el referéndum inoportuna e innecesariamente -como de costumbre- convocado por Chirac. ¿Por qué deciden votar no? En ese no lo mezclan todo: el chovinismo contra los inmigrantes -sin los cuales, por cierto, el país ya no funcionaría-, el recelo contra la entrada de los países del Este en la UE, el rechazo al primer ministro Raffarin y a su valedor Chirac, las peleas entre Fabius y Jospin en la izquierda y las disputas entre Chirac y Sarkozy en la derecha.

Francia se ahoga en su caldo de narcisismo, chovinismo y jacobinismo creyéndose una excepción cultural cuando no es más que una vieja potencia europea que ha perdido su rango, como Austria, Inglaterra o España, pero que, a diferencia de éstas, no está educada para aceptar ese descenso y por lo mismo no halla su papel razonable en el nuevo equilibrio multicultural globalizado.

En un anónimo Panfleto contra los franceses que publicó Turmer en los años ochenta, el autor, hoy día conocido, afirmaba que el gran problema de Europa es que Francia está en medio. Según él, esa presencia presenta tal viscosidad que impide a los demás países comunicarse entre sí con comodidad. Luego los acusa de parásitos de la creatividad de italianos, españoles e ingleses.

Yo añadiría a la lista los denostados yanquis, sin los cuales Francia en el siglo XX no puede entenderse ni política ni culturalmente. Por fortuna, el mal francés de uno u otro tipo se está convirtiendo en una anécdota de la historia, por la penicilina y la globalización. Sólo falta que los franceses dejen de mirarse el ombligo, viajen y escuchen a voces no chovinistas como Glucksmann. Cuando se pongan en su sitio, volverán a ser el gran país que siempre fueron, un lujo para Europa y para el mundo.

Por Luis Racionero

Terror en las Olimpíadas de Munich y (Video)

21 horas en Munich.

"21 horas en Munich", narra el secuestro y cruel asesinato de los 11 atletas israelíes.


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Génesis del terrorismo global :

A partir de la década de los 70 las acciones terroristas de la OLP contra Israel ponen en evidencia con su accionar que son considerados blancos los intereses israelies en cualquier parte del mundo como mas tarde lo serán los de EE.UU. y los de sus otros aliados para los integristas islámicos.

La OLP y una nueva etapa del terrorismo

En 1968 en Medio Oriente comienzan las operaciones terroristas sistemáticas por parte de la OLP en su lucha contra Israel.
La derrota de palestinos y arabes en la Guerra de los Seis Dias, un año antes, ha llevado a la ocupacion total israeli de Jerusalem y de los territorios de Cisjordania y las acciones terroristas buscan ahora dirimir el conflicto por otros medios..

En 1972 en Munich, Alemania se realizan los Juegos Olímpicos.

Un grupo extremista palestino denominado Setiembre Negro secuestra y asesina a 11 atletas israelies provocando consternación mundial.
Un fallido intento de rescate por parte de fuerzas especiales alemanas precipita el desenlace.
La impensable hasta entonces irrupcion de la violencia en el ambito olimpico resulta en motivo de condena y desprestigio internacional para la causa palestina.

Grave atentado terrorista en el Libano

En 1983 en Beirut un atentado terrorista con un vehículo bomba produce cerca de 240 muertos en el cuartel de los marines de EE.UU.
Poco antes en otro ataque similar mueren 58 efectivos franceses. El atentado realizado con un camion cargado de explosivos que atraviesa las defensas perimetrales resulta inedito por su poder al demoler gran parte del edificio del cuartel.
El suceso termina precipitando el retiro de las tropas de ambos paises del Libano.

El secuestro del buque Achille Lauro.

En octubre de 1985 en el Mediterráneo un comando palestino del grupo Abu Abas, secuestra el crucero italiano Achille Lauro demandando la liberacion de prisioneros palestinos y ultimando a un turista lisiado estadounidense.

Tragedia sobre Lockerbie.

En 1988 en un atentado terrorista estalla en vuelo un avión de Pan Am sobre Escocia, en Lockerbie, muriendo 270 pasajeros y varios pobladores escoceses. Las sospechas sobre la autoría del atentado apuntan a Libia acarreándole graves sanciones internacionales cuatro años mas tarde.

El origen de la explosion es atribuido al uso de explosivos plasticos, disimulados en el equipaje y detonados por medio de un dispositivo altimetrico presuntamente programado para hacer estallar la nave sobre el oceano el cual se activa prematuramente con un resultado conmocionante.

Hasta el momento salvo las sospechas de la explosion de un vuelo de India Air sobre el Pacifico dos años antes, que despues se confirmará fue saboteado por activistas sijs (1), el terrorismo no habia elegido como blanco un avion comercial, en este caso de una linea estadounidense, asumiendo su destruccion y la muerte de la totalidad del pasaje.

Esta vez la explosion se produce sobre la aldea escocesa de Lockerbie y a sus 270 ocupantes se suman 17 victimas de pobladores de la villa escocesa.

(1) El sikhismo es una religión india que combina el monoteísmo estricto, de origen musulmán, con tradiciones hindúes. A los seguidores del sikhismo se les llama sikhs.
El término sikh significa en panyabí "discípulo fuerte y tenaz". La doctrina básica del sikhismo consiste en la creencia en un único dios y en las enseñanzas de los Diez Gurús del sikhismo, recogidas en el libro sagrado de los sikhs, el
Guru Granth Sahib.

El número de sikhs en el mundo se estima en unos 23 millones, lo cual hace del sikhismo la quinta religión mundial. Unos 19 millones viven en India, y la mayor parte de éstos, en el estado de
Panyab. La región de Panyab incluye también una parte de Pakistán, pero la mayor parte de los sikhs que vivían en el territorio actual de Pakistán emigraron a India tras la partición de la India británica en 1947 para evitar las persecuciones religiosas. Existen numerosas comunidades sikhs en el Reino Unido, en Estados Unidos y en Canadá También son una minoría importante en Malasia y Singapur.

La Guerra Fría

Una prueba del poder y los ideales de Estados Unidos

El destructor Barry de la Armada de Estados Unidos se detiene junto al buque ruso de carga Anosov en el Océano Atlántico el 10 de noviembre de 1962, con el objetivo de inspeccionar su cargamento mientras que, sobre ellos, se observa un avión de reconocimiento. El barco soviético transportaba un cargamento de misiles que se retiraban de Cuba al concluir la crisis de los misiles.

La Guerra Fría fue ante todo una guerra de ideas, una lucha sobre cuál sería el principio organizador de la sociedad humana, una competición entre el liberalismo y el colectivismo forzado. Para Estados Unidos, la Guerra Fría fue la primera incursión que hiciera como nación en el terreno de la política de las grandes potencias y para ello fue necesario que el pueblo estadounidense afrontara, si bien no siempre a su entera satisfacción, sus propios sentimientos encontrados sobre el mundo exterior: por una parte, el deseo de mantenerse aislado y, por otra, el de ser el paladín de la libertad de otros pueblos, por motivos tanto altruistas como de su propio interés.

Se puede decir que la Guerra Fría tuvo su inicio en 1917, con la aparición en Rusia de un régimen revolucionario bolchevique dedicado a propagar el comunismo por todo el mundo industrializado. Para Vladimir Leni
n, líder de esa revolución, éste era un objetivo imperioso. Como escribió en su Carta Abierta a los Obreros de Estados Unidos, en agosto de 1918: "Nos encontramos ahora, tal como están las cosas, en una fortaleza asediada en espera de que otros destacamentos de la revolución socialista mundial acudan en nuestra ayuda".

Los gobiernos occidentales solían ver el comunismo como un movimiento internacional cuyos partidarios no juraban fidelidad a su país, sino al comunismo transnacional aunque, en la práctica, recibían órdenes de Moscú a quien debían lealtad.

En 1918, Estados Unidos participó brevemente y de forma poco entusiasta en un intento de los aliados por derrocar el régimen revolucionario soviético. La sospecha y la hostilidad caracterizaban de esta manera las relaciones entre los soviéticos y Occidente mucho antes de que la Segunda Guerra Mundial los convirtiera en aliados reticentes en la lucha contra la Alemania nazista.

Después de la derrota de Alemania en 1945 y la vasta destrucción causada por la guerra en toda Europa, Estados Unidos y la Unión Soviética surgieron como los representantes de filosofías, objetivos y planes antagónicos e incompatibles para la reconstrucción y reorganización del continente. Las acciones de los soviéticos se derivaban de una combinación entre el compromiso ideológico y el realismo geopolítico.

En honor a la verdad, el ejército soviético había luchado el grueso de la batalla, sostenido más bajas en el frente europeo y liberado gran parte de Europa Central y Oriental de las garras de Adolf  Hitler. Pero rápidamente se hizo evidente que Moscú insistiría no sólo en establecer regímenes comunistas en la región, sino también otros gobiernos que respondieran directamente a los soviéticos, no obstante los deseos de los polacos y checos, además de los rumanos, búlgaros y otros europeos orientales.

La perspectiva desde Washington era muy diferente. Los líderes estadounidenses pensaban que el estado de aislacionismo político que mantuvo Estados Unidos después de la Primera Guerra Mundial había sido un error de gran magnitud, tanto era así que posiblemente contribuyó al auge de Hitler y casi tuvo como consecuencia la dominación del continente europeo por una sola potencia hostil que podía amenazar la seguridad de la nación estadounidense. Y ahora, con las fuerzas soviéticas desplegadas en la mitad del continente y los comunistas afianzados en Francia, Italia y, sobre todo, Alemania, los formuladores de política de Estados Unidos tenían motivos para sentir recelo.

El liberalismo, el individualismo y la relativa espontaneidad que se vivían en Estados Unidos contrastaba marcadamente con la represión política y la planificación centralizada de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en el momento en que ambas naciones entablaban su rivalidad para conseguir la lealtad de Europa, y la de las nuevas naciones independientes de los controles del colonialismo.

La Guerra Fría en Europa

El esfuerzo de Estados Unidos por "contener" el poder soviético detrás de las fronteras de la posguerra, constó de dos etapas abarcadoras: primero, una gestión urgente dirigida a revivir la economía y política de Europa y, por tanto, a aumentar su capacidad y fortalecer su disposición para resistir futuros avances soviéticos y, más tarde, un esfuerzo por mantener la credibilidad del compromiso de Estados Unidos de defender en la era nuclear a sus aliados europeos.Dos iniciativas tempranas demostraron la determinación de Estados Unidos de reconstruir y defender la Europa no comunista. En 1947, cuando Gran Bretaña informó a Washington de que no podía seguir proporcionando ayuda financiera a los gobiernos de Grecia y Turquía contra las guerrillas comunistas, el presidente Harry S. Truman (1945-1953) obtuvo una asignación de 400 millones de dólares para ese fin. Más definitiva aún fue la Doctrina Truman que establecía un compromiso sin límites a "apoyar a los pueblos libres que están resistiendo los intentos de subyugación por minorías armadas o presiones externas".

El siguiente año, el Plan Marshall envió ayuda económica por valor de trece mil millones de dólares a las economías de Europa Occidental. Por otra parte, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), establecida en 1949, comprometía formalmente a Estados Unidos con la defensa de Europa Occidental en su primera "alianza atrapadora" oficial, una situación contra la que había advertido el primer presidente de Estados Unidos, George Washington (1789-1797).

La OTAN fue una respuesta a la superioridad de las fuerzas convencionales militares soviéticas en Europa. Al final de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos llevó a cabo el más rápido repliegue de fuerzas militares de su historia y redujo su ejército de unos 8,3 millones de efectivos en 1945 a apenas 500.000 en 1948.
El Ejército Rojo mantuvo una presencia más numerosa en el corazón de Europa y era consabida su capacidad de invadir rápidamente a Europa Occidental, si así lo decidieran Stalin o sus sucesores. En tal caso, los planes militares de Estados Unidos requerían tomar represalias con armas atómicas, y más tarde, armas nucleares, pero los aliados europeos de Estados Unidos —cuyos territorios serían necesariamente el blanco de las bombas— adoptaron una actitud de comprensible desconfianza.

Una vez que los soviéticos obtuvieron sus propias armas atómicas (1949) y nucleares (1953), muchos europeos se preguntaron si Estados Unidos les defendería contra un ataque soviético si Moscú, a su vez, desataba un holocausto nuclear en ciudades estadounidenses. ¿Sacrificaría Washington a Nueva York para defender a París, Londres o Bonn?

La Guerra Fría en Europa giró en torno a esta cuestión. La presión ejercida por los soviéticos en Berlín occidental —un enclave occidental dentro la Alemania oriental comunista y, por consiguiente, imposible de defender militarmente— tenía como propósito subrayar la precariedad de su situación a los europeos occidentales. La respuesta estadounidense a esa presión —que incluyó el puente aéreo de Berlín en 1948 por el que la Fuerza Aérea de Estados Unidos entregó alimentos y otros artículos de primera necesidad a la ciudad bajo bloqueo soviético, la declaración del presidente John F. Kennedy en 1963 de que "todos los hombres libres, dondequiera que vivan, son ciudadanos de Berlín... "Ich bin ein Berliner" y el desafío lanzado por el presidente Ronald Reagan en 1987: "Señor Gorbachov, derribe este muro"— confirman el reconocimiento de Estados Unidos de que Berlín era un importante símbolo del vínculo transatlántico y de la determinación estadounidense de defender a sus aliados europeos.

La última gran crisis de la Guerra Fría europea fue otro esfuerzo soviético destinado a separar a los aliados occidentales. En 1975, Moscú introdujo misiles de crucero de alcance intermedio SS-20 con capacidad de llegar a objetivos en Europa Occidental, pero no en Estados Unidos. La acción dio paso a que los europeos se cuestionaran nuevamente si Estados Unidos tomaría represalias por un ataque a Europa cuya consecuencia sería una guerra nuclear de destrucción mutua entre Estados Unidos y la URSS.

La alianza de la OTAN decidió rectificar el equilibrio de fuerzas al negociar con los soviéticos el retiro de todas las armas de alcance intermedio, bajo amenaza del despliegue por parte de Estados Unidos de misiles Pershing II y misiles de crucero lanzados desde tierra en Europa si Moscú no retiraba sus misiles SS-20.
Muchos europeos occidentales se oponían a estas contramedidas. Sus acciones respondían a una serie de motivos y creencias, pero el movimiento comunista internacional también contribuyó a organizar y a alentar a elementos del "movimiento pacifista" con la esperanza de obligar a los europeos occidentales a avenirse políticamente a la superioridad militar soviética. Luego de un voto trascendental en noviembre de 1983 en el Parlamento de Alemania Occidental, se procedió al despliegue de misiles estadounidenses.

En diciembre de 1987, el presidente Ronald Reagan (1981-1989) y el secretario general Mijaíl Gorbachov (1985-1991) firmaron el Tratado de eliminación de misiles de alcance intermedio y de menor alcance. La incapacidad de la Unión Soviética de hendir una cuña entre Estados Unidos y sus aliados europeos fue un factor determinante en la conclusión de la Guerra Fría.

La Guerra Fría en la "periferia"


En 1947, el diplomático estadounidense George Kennan enunció los principios básicos de la estrategia de Estados Unidos en la Guerra Fría: "una política de contención, elaborada para hacer frente a los rusos con una fuerza contraria e inalterable en cada sitio donde veamos señales de su intervención en los intereses de un mundo pacífico y estable". A la larga, esta política a menudo prevalecía y frecuentemente chocaba con el deseo real de Washington de apoyar la descolonización y vincularse con los nuevos estados independientes de África, Asia y Oriente Medio, un área que los estrategas a menudo denominaban la "periferia", mientras que Europa seguía siendo el escenario central de la Guerra Fría.

Al concluir la Segunda Guerra Mundial, los formuladores de política de Estados Unidos ya preveían la ruptura de los antiguos imperios coloniales europeos y esperaban forjar amistades con estos nuevos países. Estados Unidos trabajó con empeño para evitar que se reafirmara la autoridad holandesa sobre Indonesia, y hasta amenazó en 1949 con retener fondos del Plan Marshall hasta que los Países Bajos reconocieran la independencia de ese archipiélago. Por motivos similares, el presidente Dwight D. Eisenhower obligó en 1956 a Francia, Inglaterra e Israel a poner fin a sus respectivas ocupaciones del Canal de Suez y de la Península del Sinaí.Sin embargo, la política estadounidense no se aplicaba conforme a un patrón fijo en la periferia.

En algunos casos, como fue el de Filipinas en 1986, Washington se puso del lado de las fuerzas populares, actuando en contra de un régimen pro estadounidense. En otros casos, los líderes estadounidenses detectaron rápidamente la influencia comunista detrás de movimientos nacionalistas y comenzaron a ver a los países como fichas de "dominó": si uno "caía" bajo la influencia soviética, se daba por sentado que sus vecinos correrían la misma suerte.

La "teoría dominó" explica la más desastrosa intervención de Estados Unidos en la periferia: Vietnam. Luego de la rendición de los japoneses en 1945, las gestiones de los franceses para reafirmar su autoridad colonial en Vietnam fueron recibidas por una oposición tenaz. Los formuladores de política de Estados Unidos estuvieron tentados a instar a París a que se retirara de Indochina, tal como habían ayudado a la salida de los holandeses de Indonesia.

Sin embargo, los líderes franceses advirtieron que la pérdida de su imperio podría ocasionar la subyugación de Francia al comunismo. Washington no estaba dispuesta a correr ese riesgo. Poco a poco, primero con el apoyo a los franceses, la gradual asignación de instructores estadounidenses y luego soldados —casi 550.000 para mediados de 1969— Estados Unidos gastó dinero y derramó sangre en un esfuerzo que acabó en el fracaso, para evitar que el régimen comunista de Vietnam del Norte absorbiera el resto de la nación.Si bien el historial estadounidense en la periferia de la Guerra Fría es objeto de crítica, su contrincante soviético se encontraba igualmente involucrado en actividades para difundir su influencia por el Tercer Mundo, dando apoyo a dictadores e inmiscuyéndose en asuntos locales.Una rivalidad de largo plazoLa estrategia de contención prescribía una rivalidad de largo plazo que el presidente Kennedy (1961-1963) calificó como una "larga lucha crespuscular". Era algo nuevo para una nación cuya participación en conflictos internacionales había respondido hasta esa fecha a desafíos concretos y urgentes.

La respuesta de Estados Unidos a tres crisis iniciales dejó demostrado que la Guerra Fría no concluiría con una espectacular victoria militar. La decisión del presidente Truman adoptada en 1951 de relevar de su cargo al general Douglas MacArthur equivalió a una decisión de luchar la Guerra de Corea para preservar a Corea del Sur y no, como el general deseaba, para liberar a Corea del Norte. Cinco años más tarde, el presidente Eisenhower (1953-1961) se negó deliberadamente a ofrecer apoyo tangible al levantamiento del pueblo húngaro en contra del gobierno impuesto por los soviéticos y las tropas del Ejército Rojo que suprimieron su revolución.

Por último, la crisis de los misiles de Cuba de 1962 dejó entrever más claramente los límites de un conflicto directo en la era nuclear. Los soviéticos intentaron introducir clandestinamente misiles de alcance intermedio en Cuba, lo que claramente presentaba una amenaza para el territorio continental de Estados Unidos. Aunque en ese momento Estados Unidos todavía disfrutaba de una superioridad abrumadora en armas nucleares, una guerra declarada equivalía a sufrir daños inaceptables.

Por lo tanto, el presidente Kennedy llegó a un acuerdo secreto, cuyas condiciones no se dieron a conocer hasta muchos años después. A cambio de retirar los misiles nucleares soviéticos de Cuba, Estados Unidos se comprometió a no tomar acciones contra el régimen comunista de Fidel Castro y, además, retiraría tras un período prudencial los misiles "obsoletos" de Estados Unidos emplazados en Turquía.

Al parecer, ambas "superpotencias", aprendieron lecciones diferentes de la crisis de misiles en Cuba. Si bien para 1980 Estados Unidos había desistido de incrementar su arsenal nuclear, los soviéticos optaron por lo contrario y no daban señal de reducir el nivel considerable del aumento.

Mientras tanto, la introducción en los años setenta de las fuerzas armadas cubanas en conflictos africanos y la invasión soviética de Afganistán en 1979 —la primera intervención directa del Ejército Rojo fuera de Europa Oriental— convenció a muchos estadounidenses de que el final de la Guerra Fría no estaba próximo.La conclusión de la Guerra FríaLas razones que explican el colapso de la Unión Soviética son hasta el presente tema de álgidos debates.

No obstante, es posible hacer varias observaciones. Una es que el considerable incremento militar ordenado por el presidente Reagan disparó para los soviéticos el costo de mantener su poder militar. Otra es que el proyecto de un sistema de defensa contra misiles o "Guerra de las galaxias" amenazaba con desplazar la competición hacia el dominio de nuevas tecnologías, un terreno en el que la Unión Soviética—una sociedad cerrada—no estaba bien preparada para competir.

La economía controlada de los soviéticos ya se estaba tambaleando. Cualquiera fuera la capacidad del modelo comunista de industrializar con éxito, las incipientes tecnologías de la información presentaban obstáculos insuperables para una sociedad que ejercía una estrecha vigilancia sobre sus ciudadanos, aun tratándose del uso de máquinas fotocopiadoras.

Líderes perspicaces como el secretario general Gorbachov entendían bien esta realidad. Las reformas que introdujo, pero que en última instancia no pudo controlar, condujeron a la desintegración de la Unión Soviética y el final de la Guerra Fría.Desde el punto de vista estadounidense, el fin del conflicto de 40 años representaba la victoria de una ideología. Pero Estados Unidos pagó un precio por su victoria, de hecho uno muy alto.

Evidentemente, hubo la enorme inversión de vidas irremplazables que se perdieron en los campos de batalla y el desembolso de fondos en armas de una fuerza inimaginable, en lugar de destinarlos a causas más urgentes y más nobles en el país y en el exterior. Hubo también costos políticos. En algunas ocasiones, la Guerra Fría obligó a los estadounidenses a alinearse con regímenes indeseables en nombre de la conveniencia geopolítica.Sin embargo, también se alcanzaron grandes logros en Estados Unidos durante la Guerra Fría. El más evidente de ellos es que Europa Occidental y, sin duda, gran parte del mundo no cayó bajo el dominio de Josef Stalin, un dictador asesino casi indistinto del desaparecido Adolf Hitler. De igual importancia fue que en la era de armamentos termonucleares, se logró la liberación de las naciones cautivas de la Unión Soviética, sin que fuese necesario recurrir a una guerra general con una destrucción sin precedentes. Además, las instituciones democráticas de Estados Unidos salieron intactas—de hecho, florecieron—y el modelo estadounidense de organización social, uno que proporciona libertad política, religiosa y económica al individuo para que vaya en pos de sus sueños, dio vigor a la nación al hacer su entrada en el nuevo milenio.



Michael Jay Friedman es redactor del Servicio Noticioso desde Washington e historiador de la diplomacia estadounidense.