¿Porqué Jacques Chirac tiene miedo de Jesbulá?

El presidente francés, Jacques Chirac, mostró este lunes su enfado por la difusión en la televisión gala de parte de la conversación informal que mantuvo ayer con el jefe del Gobierno español, José Luís Rodríguez Zapatero, sobre Líbano.

Los dos dirigentes hablaban de forma informal al margen de la cumbre ASEM (UE y trece países asiáticos) cuando las cámaras que tomaban imágenes captaron parte de las palabras de Chirac, quien reconoció estar "un poco inquieto" por una eventual degradación de la situación en Líbano en los próximos meses. “NO HABRÁ PROBLEMAS EN TRES O CUATRO MESES, PORQUE AL MENOS JESBULÁ ESTÁ UN POCO DEBILITADA. PERO EN TRES, CUATRO O CINCO MESES PUEDE SER PELIGROSO. ESTOY UN POCO INQUIETO POR EL FUTURO”, añadía el inquilino del Elíseo.

Chirac también decía a Zapatero que "LA EVOLUCIÓN DE LA SITUACIÓN DEPENDERÁ DE LAS NEGOCIACIONES CON IRÁN”, país que es el principal suministrador de armas a la milicia chií.

Jesbulá la organización de masas nazi-islamistas, que recibe entrenamiento militar e ideológico, y apoyo económico y logístico por parte de los clérigos islamistas de Irán. El teocrático Irán está dirigido por fanáticos e iluminados islamistas chiítas que, tal como lo han dicho explícitamente numerosas veces, quieren imponer el Islam a toda la tierra y para eso necesitan en primer lugar afianzar su dominio chiíta en todo el área que abarca Irán, Siria y Líbano e Irak. Jesbulá realiza este cometido en Líbano y el de fustigar a Israel.

Chirac recuerda la experiencia franco-americana de la madrugada 23 de octubre del 1983, en el que Jezbolá atentó contra los cuarteles norteamericano y francés en Líbano, matando a 241 marines USA y 58 paracaidistas galos, explosiones que provocaron la retirada de las fuerzas pacificadoras internacionales del país de los cedros.

Jesbulá está bien pertrechada, organizada, entrenada y militarizada por Irán, Su ideología chiíta, enaltecedora del martirio le hace “invicta e invencible” a los ojos de las masas musulmanas chiítas.Irán utiliza su “peón” del Líbano, Jesbulá, para fustigar el norte de Israel.

Chirac sabe que Irán intentará rearmar de nuevo a Jesbulá, para reiniciar otro conflicto contra Israel. Irán utiliza a Jesbulá como parte de su “juego de distracción”, para que Occidente desvíe la atención, mientras el país de los persas desarrolla la carrera armamentística en busca de poderío nuclear.

Jesbulá-Irán focalizan su combate contra Israel para integrar todos los chiítas del mundo musulmán, Irán, Irak, Líbano, con el apoyo del los gobernantes heterodoxos chiítas alauitas sirios, en un país de mayoría sunnita, y las minorías chiítas en el resto de los países del Islam, bajo el estandarte de los ayatollahs de Irán.

También el conflicto de Jesbulá-Irán contra Israel obedece a los intereses iraníes de aglutinar a todas la masa árabe y/o musulmana –chiítas, sunnitas- con el catalizador del odio contra Israel.

El conflicto Jesbulá-Irán contra Israel le sirve al país de los persas para testar, probar su nuevo armamento, su estrategia bélica para su futuro conflicto con Occidente, y también para comprobar el nivel –bajo- de inter-solidaridad occidental y la solidaridad de Occidente con Israel.

Chirac sabe que Nasralá es un Hitler moderno, que actualmente carece de la capacidad para perpetrar su genocidio. Pero es aliado de Irán, que pronto tendrá la capacidad de matar a los 5 millones de judíos de Israel.

Y Chirac también sabe que Hashemi Rafsanjani, el expresidente de Irán, ha amenazado a Israel con la destrucción nuclear, jactándose de que un ataque mataría hasta 5 millones de judíos.

Rafsanjani estima que incluso si Israel responde lanzando sus propias armas nucleares, Irán apenas perdería probablemente 15 millones de personas, lo que dijo es "un pequeño sacrificio" de entre los mil millones de musulmanes del mundo.

Chirac no ignora que el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, que niega el Holocausto Nazi, pide un Holocausto moderno que "borre del mapa a Israel".

Chirac también sabe que Irán intenta destruir a Israel, como primer acto en el Yihad final -combate contra los no-musulmanes-, para implementar el Islam a nivel mundial.

Chirac es conciente que Israel no ha podido vencer al proiraní Jesbolá, y que Francia tampoco podrá vencerla. Los franceses pueden huir de nuevo a Francia como en octubre de 1983, pero que Israel es vecino de Jesbulá y no pueden huir.

Si Jesbulá “aprieta” con atentados, los españoles y los franceses huirán, esto lo sabe Jesbulá.
Jesbulá-Irán estarán tentados de atentar contra las fuerzas extranjeras (españolas, francesas. etc) para demostrar al mundo árabe/musulmán el poderío de Jesbulá y poder rearmarse de nuevo sin cortapisas.

Irán rearmará a Jesbulá y las tropas francesas, y españolas, tendrán dos opciones, la primera será hacer ver que no ven nada, “hacerse los suecos”, la segunda opción será frenar el suministro de armamento de Irán y el movimiento islamo-nazi de Jesbulá.

Si optan por la primera posibilidad, será “pan para hoy y hambre para mañana”. Los islamistas de Jesbulá-Irán avanzaran en su Yihad con un futuro incierto para Israel y Occidente, puesto que sabrán del pavor y miedo que tienen los occidentales a frenarlos.

El futuro será una conflagración mundial no-clásica, con guerrillas en diferentes áreas, vulnerables para Occidente, y añadiéndose el chantaje del petróleo, los islamistas avanzaran paulatinamente en su Yihad, con grandes pérdidas de vidas humanas para Israel y Occidente.

Si en lugar de esto optan por frenar el suministro de armas de Irán a Jesbulá, costará vidas a las tropas francesas, españolas, etc. pero en muchísimo menor número que la anterior opción, con el consecuente desgaste político que los dirigentes españoles y franceses no estarán dispuestos a soportarlo.

La única manera de frenar a los yihadistas es atacar la raíz del problema, no las ramas. Irán es la raíz y Jesbulá es una rama de dicha raíz.
Los dirigentes islamistas de Irán están dispuestos a un conflicto nuclear mundial, el atacar a Israel es el primer paso al Yihad final, la implementación del Islam en toda la tierra.
La lucha de occidente tiene que ser contra los islamistas de Irán, y en todos los frentes.

Periodistadigital.com

Contra Israel se vive mejor.

El escritor y buen amigo Horacio Vázquez Rial publicó un artículo donde aseguraba que, si en este país hubiera una prensa normal, habríamos titulado “Irán ha atacado Israel”, en referencia a la escalada bélica en la zona. En línea parecida, Hermann Tertsch ha expresado su perplejidad ante la facilidad con que Israel es criminalizado, automáticamente, más allá de los hechos, las razones o los datos.

Personalmente, he hablado en múltiples foros del maniqueísmo con que se tratan las cuestiones arabe-israelíes, hasta el punto de que gente inteligente se convierte, cuando habla de este conflicto, en paradigma del prejuicio, la mentira y la tergirversación. Contra Israel, algunos viven mejor, y son tantos que me ha parecido interesante reflexionar sobre el fenómeno.

Sin embargo, ¿cómo no?, empiezo por lo más importante. La situación actual es terrible (“una auténtica mierda”, dicho en expresión buschiana), és dolorosa para todos y es uno de los caminos malos de los muchos caminos malos que podía emprender Israel.
Pero, y la pregunta no es menor: ¿tenía Israel algún camino bueno para seguir? “La paz es el camino”, dice la bienintencionada cita, pero durante décadas el mundo árabe en conjunto, el palestino en particular, y el integrismo islámico en singular, se han dedicado a bombardearlo, han borrado los trazos y lo han hecho desaparecer.

Desde los famosos tres NO del mundo árabe reunido en Khartum, después de la Guerra de los Seis Días –“No al reconocimiento, NO a las negociaciones y No a la paz con Israel”-, muy pocas cosas han cambiado. Solo Jordania y Egipto han establecido tímidas relaciones con Israel, consiguiendo lo que podríamos llamar una precaria pero sólida paz. Pero el resto de países, económicamente fuertes, militarmente capaces y demográficamente poderosos, han continuado financiando logísticas terroristas, alimentando el resistencialismo victimista y negando toda posibilidad de diálogo.

Irán es, en este contexto, el país más visible, con millones de dólares dedicados, anualmente, a financiar la locura integrista de Hamàs y el armamento de Hezbol.lah. Pero no es el único, e Israel, militarmente poderoso, pero a la vez enormemente frágil y vulnerable, ha sido sometido, durante décadas, a una guerra latente, con terrorismo incluido, en la que participaban alegremente e impunemente diversos países miembros de la ONU.

No importaba cual fuera la actitud de Israel, desde los Acuerdos de Oslo, hasta Camp David, desde los esfuerzos de Rabin a los de Barak, pasando por la desconexión de Gaza de Sharon o la truncada hoja de ruta. Hicieran lo que hicieran, mandaran halcones o palomas, el único objetivo de la inmensa mayoría de los países implicados era hacer desaparecer a Israel. Con dinero, con publicidad, con esfuerzo político y diplomático, con armas, con logística, con propaganda. Décadas y décadas construyendo la guerra. Décadas y décadas desmontando toda opción de paz.

¿Qué otro país habría aguantado? La última escalada es la crónica de una guerra anunciada y largamente preparada. Una guerra que, no lo olvidemos, se ha declarado con un Hamás en el gobierno, que construye un túnel desde Gaza, ataca una base militar en suelo israelí, mata soldados y secuestra a uno de ellos. Y, por el norte, grupos terroristas de Hezbol.lah, también miembros del gobierno libanés, atacan una base militar, matan soldados y secuestran a dos más. Y, ¡alegría, que son dos días!, sobretodo si vivimos en Europa, estamos tomando el sol y somos genéticamente antisemitas, por mucho que hayamos hecho de la corrección política un útil disfraz.

Como decía Tertsch, incluso cuando los hechos son inequívocos y señalan claramente a Israel como país agredido, en nuestro país lo convertimos automáticamente en culpable. Y es que, en la línea de este artículo, muchos son los que contra Israel viven mejor.

EL PRIMERO QUE VIVE MEJOR ES KOFI ANNAN, que cada vez que mueve su colita contra Israel, ve subir su liderazgo entre las decenas de dictaduras que conforman la Asamblea General de la ONU. Además, y no es menor, contra Israel refuerza su más que deteriorado prestigio.

Contra Israel vive mejor la todopoderosa FRANCIA, que así refuerza sus múltiples intereses económicos con los árabes (¿o alguien creyó alguna vez que Francia era una hermanita de la caridad?), y de paso tranquiliza a sus conflictivos banlieues.

Contra Israel, desde los días gloriosos de la gloriosa maldad soviética, ha vivido mejor Rusia, y contra Israel, por supuesto, viven mejor todas las dictaduras del petrodólar, que reforzando el discurso antisemita, crean un chivo expiatorio que distraiga al personal de la miserable vida a la que ha sido condenado.
Por supuesto, el judío malo ayuda a camuflar los problemas internos, la falta de libertad, la locura integrista, la falta de esperanza de las sociedades en las que viven.

Contra Israel vive mejor la tiranía SIRIA, y contra Israel IRÁN encuentra su excusa para mantener el islamofascismo que cultiva.
Pero, sobretodo, quien mejor vive contra Israel es una izquierda caduca, en cuyo ADN encontramos los rastros de un antioccidentalismo patológico.
Una izquierda que ha perdido las utopías que ella misma traicionó y que, en su ingenuidad, cree recuperar parte de la épica perdida con cualquier pañuelito panarabista que se pone al cuello. Vean ustedes ese prodigio de diplomacia internacional que se llama ZAPATERO… Una izquierda, en fin, que no soportaría un cura católico, pero que alucina y se enamora de cualquier mullah islámico que llame a la yihad.
De Marujas Torres, el paraíso de la izquierda está lleno. Lástima que es un paraíso que, para la libertad, resulta un infierno.

Por Pilar Rahola

Hezbollah un peligro para el Líbano y países árabes

Sorpresa: acaba de difundirse una fatwa contra Hezbollah firmada por Abdala Ben Jabrín, importante sheik wahabi de Arabia Saudita.
Asegura que viola la ley coránica quien apoya a esta organización, quien se pliega a ella o reza por ella.
Sigue a un documento asombroso publicado el 12 de julio por otro sheik, el kuwaití Hamid al Alí, que condena las ambiciones imperiales de Irán instrumentadas por Hezbollah desde el Líbano.

Estos pronunciamientos son apenas la parte visible del iceberg que anuda viejos y nuevos conflictos dentro de la familia árabe y musulmana, ocultos hasta ahora por el fragor de la obsesiva lucha contra la existencia de Israel.

Es necesario advertir que no todos los árabes quieren un Estado palestino y que más árabes aún detestan a los palestinos, como lo prueba la inexpugnable valla egipcia que impide la fuga de palestinos hacia el Sinaí o las prohibiciones que impiden a los palestinos, en casi todos los Estados árabes, comprar propiedades o gozar de los mismos derechos que poseen los demás habitantes.
Basta recordar que fueron asesinados por las tropas jordanas, sirias y libanesas cinco o seis veces más palestinos que todos los que cayeron en sus enfrentamientos con Israel desde hace más de medio siglo.

Para entender a Hezbollah conviene tener en cuenta las cuatro corrientes de opinión que prevalecieron en la zona sucesivamente, en tan sólo un siglo. Trataré de ser breve y claro.

Antes de la Primera Guerra Mundial, cinco países que ahora son Siria, el Líbano, Israel, Jordania y los territorios palestinos constituían una provincia pobre y marginal del imperio turco.

El movimiento nacional judío, que había comenzado a desafiar la opresión turca desde fines del siglo XIX para constituir un Hogar Nacional Judío en la antigua tierra de Israel, determinó que tras la Primera Guerra Mundial Gran Bretaña fuera encomendada por la Liga de las Naciones para ejercer su mandato sobre lo que entonces empezaba a llamarse Palestina.
Este nombre resucitaba la denominación romana impuesta por el emperador Adriano, en reemplazo del militante nombre de Judea.

El movimiento nacionalista árabe, que nació en Siria a principios del siglo XX y fue teorizado por personalidades cristianas y pro occidentales, dijo que “Palestina” era un invento de los sionistas, para independizarla de Siria.
En efecto, el nacionalismo árabe de entonces consideraba que toda esa región constituía una gran Siria, opinión que subsiste en ese país. Por eso sus tentaciones para dominar el Líbano e Israel.

Esa primera corriente de opinión fue sustituida por la que desplegó el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser sobre el panarabismo, que además de secular era autoritario y estatizante. Nasser fundó la República Arabe Unida, que ligó por unos años a Egipto con Siria y que debía incorporar rápidamente al resto de los países árabes.
La insensata Guerra de los Seis Días acabó con ese sueño.

Empezó a crecer una tercera tendencia, que incluía a la OLP. Pretendía un perfil nacional diferenciado para cada país. A la OLP, sin embargo, no le bastaba con crear un Estado palestino en Cisjordania y Gaza, que durante 19 años estuvieron bajo la ocupación egipcio-jordana sin que se hiciera nada para establecerlo, sino que pretendía incluir en ese Estado todo Israel, y conquistar Jordania.

Por eso, en 1971, Yasser Arafat, que había formado en Jordania un Estado dentro del Estado, asaltó el gobierno y fue repelido un septiembre llamado desde entonces Septiembre Negro. Las tropas jordanas asesinaron a alrededor de 20.000 palestinos y luego otros cayeron ante las balas sirias cuando intentaron refugiarse en el Norte.

En el Líbano, la OLP formó otro Estado dentro del Estado, hasta que la guerra civil y la intervención de Israel la expulsaron. En esa época nació Hezbollah como una engañosa alternativa pacífica, por su compromiso con la asistencia religiosa y social. No se limitaba a ella, sino a desplegar una acción terrorista sostenida por el Irán teocrático de Khomeini.
Inauguró los crímenes suicidas mediante la matanza de las fuerzas de paz francesas y norteamericanas que habían llegado al Líbano para yugular la atroz guerra civil.
Luego habría ejecutado los dos atentados de Buenos Aires (embajada de Israel y AMIA), con el posible apoyo de la embajada iraní. Este hecho inauguró la elección de objetivos civiles para generar infinito pánico. Al mismo tiempo, inició la interminable serie de ataques contra las poblaciones civiles de Israel. Esta es la cuarta y última corriente de opinión, que oscurece a las otras tres.
La oscurece porque esta tendencia anhela la reconstrucción del gran califato medieval, que uniría a cincuenta naciones musulmanas bajo una sola conducción teocrática. No importa la diferenciación nacional, sino la imposición de la sharia (ley islámica) y una guerra perpetua contra los infieles de cualquier denominación.

Es curioso que Hezbollah, una organización chiita, fanática y dependiente de Irán, cuente con el manifiesto apoyo de Siria, que es una cruel dictadura castrense secular basada en la minoría alawita. Profundas contradicciones separan a ambos regímenes. Sin embargo, los dos tienen en común su desprecio por los sunnitas y por Israel.

Siria invadió el Líbano en 1975 de la mano de la Falange cristiana que combatía a la OLP, porque también detestaba a la OLP, que interfería con sus intereses en el Líbano, y deseaba un Estado independiente en Palestina, espacio que Siria seguía considerando suyo, aunque no lo expresara en forma transparente.

Hezbollah pedalea con un pie en Irán y otro en Siria, merced a tres elementos comunes: odio a Israel, odio a los Estados Unidos y posición ambigua sobre la creación de un Estado palestino en Gaza y Cisjordania (ambigüedad disimulada con las protestas por el sufrimiento palestino, al que no se apresura a ponerle fin, porque siempre los terroristas hacen algo para frustrar la solución negociada).

Llama también la atención que cuando no se quiere tener enfrentamientos con Israel, baste con no atacarlo. Siria, por ejemplo, no ha protagonizado ni un solo cruce de balas con Israel desde la guerra de Iom Kipur. En cambio, hostiliza en forma cínica a ese país por medio de Hezbollah, Hamas y la Jihad Islámica desde el Norte (Líbano) y desde el Sur (Gaza).

Cuando se produjo la retirada israelí de la zona de seguridad que mantenía en el Líbano, en vez de que ese territorio fuera ocupado por el ejército libanés, como ordenaron las Naciones Unidas, lo hizo con celeridad extrema Hezbollah, gracias a la protección que le brindaban las tropas sirias establecidas en el valle de la Bekaa.

Sólo ahora se puede advertir que los servicios de inteligencia israelíes fueron ineficaces para percibir la preparación de la guerra en gran escala que efectuaba Hezbollah durante seis febriles años, con un acopio impresionante de armamento, construcción de bastiones, perforación de túneles enormes y un control absoluto de la zona, además de instalar bases de lanzamiento misilístico en barrios densamente poblados, incluso edificios de departamentos y hasta escuelas, que le sirven de atroz escudo.

Siria fue expulsada por la mayoría de la población libanesa tras el asesinato del premier Harari. Pero si algo deseaba la rencorosa Siria era que después de su retiro estallara el caos. Lo acaba de producir su ahijado Hezbollah, precisamente.

Los ataques de Israel para bloquear sus fuentes de abastecimiento (aeropuertos, carreteras, estaciones de radar y edificios enteros controlados por esta organización) han provocado horribles daños humanos y materiales a un bellísimo país como el Líbano. Un país débil que no pudo aplicar la orden de las Naciones Unidas, porque Hezbollah, gracias a la caudalosa intervención sirio-iraní, se convirtió en una fuerza más poderosa que su ejército nacional.

Se calcula que cerca del 80 por ciento de la población libanesa, incluidos chiitas, perciben que los frutos de Hezbollah son un derrame de la tragedia, un sanguinario cáncer que les nació en los años 80 y que los llevó a esta guerra mediante su fabuloso acopio de armas y sus incesantes ataques a Israel. Sin embargo, los libaneses no pueden extirpar este cáncer por sí solos.

Además, crece una tensión religiosa trasnacional que ojalá no se transforme en conflagración abierta: los chiitas y los sunnitas se asesinan en Irak y en otras regiones en las que compiten por el poder del mundo islámico.

Nunca tantos países árabes y musulmanes se mantuvieron tan inmóviles como en esta lamentable operación de limpieza policial que realiza Israel dentro de un país árabe. Sólo hay discursos: ninguna acción firme. Ellos parecen agradecer el maldito trabajo que no se atreven a realizar ellos mismos.

Hezbollah es un peligro para el Líbano y demás países árabes que no desean ser dominados por Irán ni hundirse en un totalitarismo fundamentalista.

Pero Israel tampoco podrá barrer a Hezbollah por completo, aunque se empeñe durante otras semanas que aumentarán el luto de ambas partes. Sólo conseguirá debilitarlo.
Entonces es probable que el gobierno libanés, con sus fuerzas armadas, apoyadas por tropas extranjeras, tal vez por la OTAN, se encargue de acabar la tarea: decomisar el armamento acumulado en túneles o zonas civiles para que el Líbano pueda reconstruirse y volver a ser uno de los países más hermosos, pacíficos, cultos y progresistas de Medio Oriente.

Por Marcos Aguinis

Israel se defiende, Europa (y España) ataca


Desde la pasada semana estamos asistiendo a una crisis en Oriente Próximo similar a las que se vivieron en los años 80 en Líbano y Palestina. Como entonces, Europa se mueve entre la tibieza y el claro antisemitismo izquierdista.

Parecía que algunos tenían ciertas esperanzas de paz cuando las autoridades israelíes, pese a la opinión en contra de gran parte de la prensa y movimientos israelíes, comenzó a ceder territorios con la salida de la franja de Gaza, el repliegue en el sur del Líbano, el abandono de la península del Sinaí.

Pese a que la victoria de Hamas nos hacía temer que la situación se complicase, muchos analistas vieron en esa victoria una esperanza: el unirse a las instituciones les hará ‘moderarse’ por el bien de su propio pueblo, decían. Nada más lejos de la realidad.

Los continuos problemas de coordinación y criterio entre el gobierno de Hamas y el presidente palestino Mahmoud Abbas (Abu-Mazen) en lo referente a las relaciones con Israel estaba llevando al reciente gobierno palestino a la parálisis. Ante esta situación, la respuesta suele ser de manual en política: ante la descomposición interna, enemigo exterior. ¿Y quién está más cercano que Israel?


Las diferentes provocaciones de Hamas (como el seguir negando el reconocimiento a Israel, atentados frustrados, etc.) no han encontrado respuesta por parte de Israel. Se hacía necesaria una provocación lo suficientemente fuerte para que el ‘león dormido de Daniel’ despertara. Y lo hicieron con el secuestro de Gilad Shalit, un soldado israelí de tan sólo 19 años. Las demandas israelíes para que fuera devuelto no fueron escuchadas e Israel comenzó el bombardeo sobre Gaza.

He aquí el filón que los estados ‘terroristas’ Irán y Siria estaban esperando para comandar la ‘yihad’ contra ‘los sionistas’ (sic). Con apoyo militar de estos dos países, la guerrilla libanesa Hizbullah realiza una incursión en territorio israelí, asesina a tres soldados y secuestra a otros dos más.


Una vez más, la respuesta del gobierno de Olmert es firme, pero sensata, pidiendo la liberación de sus soldados antes de actuar. Nuevamente la negativa de los terroristas lleva a Israel a actuar sobre las posiciones de Hizbullah.

Hasta aquí la historia, pero como de costumbre surge también el antisemitismo patológico de una izquierda enferma de ideas y repleta de eslóganes y la tibieza de una derecha que no se atreve a condenar la raíz de los problemas.


Las imágenes de niños libaneses huyendo de las bombas judías se repiten en los noticiarios, mientras los misiles lanzados sobre suelo israelí se disparan desde rampas en escuelas y hospitales.

Los líderes de Hizbullah se esconden en los barrios más populosos, buscando por un lado protección y por otro las imágenes que condenen a Israel ante una opinión pública sensiblera que, como si de un inmenso ‘Salsa Rosa’ se tratara, piensa más con la víscera que con la cabeza.

Desde la primera Intifada, los árabes, que sienten un desprecio absoluto por la vida humana individual han colocado a sus hijos delante de los tanques israelíes, porque siempre es más importante la ‘causa’ que la persona. Simplemente despreciable.

Pues ante estos hechos, sólo los EEUU han mostrado apoyo al estado agredido, Israel, y unos han optado por condenas generales, otros quieren intervenir en la zona igualando a víctimas (Israel) y verdugo (Hizbullah y Hamas), y por último están los más despreciables entre esas posturas: las de gobiernos como Venezuela, Cuba o España que no sólo se muestran tibios, sino que decididamente acusan a Israel de ser el culpable.


El propio presidente Rodríguez Zapatero instaba a Israel (no a Hizbullah) a ‘imponer la autoridad que deriva de Naciones Unidas y haga todos los esfuerzos para terminar con esta locura de hostilidades que puede tener graves consecuencias’.

El propio partido del gobierno ha convocado una manifestación en la que se instaría a Israel a no defenderse ante los ataques terroristas. Pero no debe esto sorprender a nadie. Este mismo gobierno pacta hoy con terroristas mientras acusa de ‘antidemócratas’ a la oposición legítima.

Un Gobierno que se sienta en la mesa con terroristas mientras no devuelve las llamadas al líder de la oposición. Un Gobierno que, incumpliendo su palabra de esperar unos meses, retira a sus tropas de un conflicto de forma inmediata, dando a los terroristas una victoria inesperada. Cobardía ante el terrorismo, firmeza ante los que sabe pacíficos.

Esta es la situación de una Europa (y una España) que no ha aprendido del 11 de septiembre, el 7 de julio y demás atentados islámicos. Una Europa que tras haber renunciado a sus raíces judeo-cristianas, de demoler el edificio legal y moral que más de dos mil años de historia construyeron, pone hoy la cabeza debajo de la cimitarra islámica confiando en que se apiaden de ella. Una Europa que cada vez es un poco más, como nos alerta Oriana Fallaci,
Eurabia.

Miguel Angel Almela Martínez es periodista. Ha desarrollado proyectos de puesta en marcha de Sistemas Editoriales, ha sido responsable de comunicación de varias empresas y subdirector de la revista "A todo motor".

Esta sí es una guerra justa.


Amos Oz es uno de los principales escritores israelíes contemporáneos.
Fuera de la literatura, es conocido sobre todo por sus opiniones pacifistas y críticas con las políticas de ocupación de territorios de los sucesivos gobiernos israelíes.

Fue uno de los fundadores del movimiento pacifista Shalom Ajshav ("Paz Ahora"), hace treinta años y ha mantenido básicamente su actitud pacifista durante todo este tiempo.
Ha firmado manifiestos junto a escritores palestinos en favor de la Paz y en contra de la ocupación de los territorios palestinos en disputa.

Por eso, su opinión (otras veces ampliamente difundida en Europa, cuando critica a su propio Gobierno, no así esta vez) es importante conocerla también esta vez:

Muchas veces en el pasado el Movimiento de Paz Israelí criticó las operaciones militares de Israel. Esta vez no. Esta vez la guerra no es por la expansión ni la colonización por parte de Israel. No hay ningún territorio libanés ocupado por los israelíes. Tampoco reclamos territoriales de uno ni de otro.

El miércoles pasado, Hezbolá lanzó, sin provocación previa, un cruel ataque contra territorio israelí. Fue, en realidad, un ataque contra la autoridad y la integridad del gobierno libanés ya que Hezbolá, al atacar, también se apoderó de la prerrogativa del gobierno libanés de controlar su propio territorio y tomar decisiones sobre la guerra y la paz.

El Movimiento de Paz Israelí se opone a la ocupación y la colonización de Cisjordania. Se opuso a la invasión israelí del Líbano en 1982 porque esa invasión tenía el objetivo de desviar la atención mundial del problema palestino. Esta vez, Israel no está invadiendo el Líbano. Se está defendiendo de un hostigamiento diario y del bombardeo de decenas de nuestros pueblos y ciudades y trata de aplastar a Hezbolá allí donde esté al acecho.

El Movimiento de Paz Israelí debería respaldar la intención de Israel de autodefenderse, así de sencillo, mientras esta operación militar tenga como principal objetivo a Hezbolá y no atente, en la medida de lo posible, contra la vida de civiles libaneses (una tarea no siempre fácil ya que los artilleros de misiles del Hezbolá frecuentemente usan a civiles como escudos humanos).

Los misiles de Hezbolá son suministrados por Irán y Siria, ambos países enemigos declarados de todas las iniciativas de paz en Medio Oriente.

No puede haber ningún punto de comparación moral entre Hezbolá e Israel. El primero ataca a civiles israelíes adonde estén en tanto que el segundo ataca mayormente a Hezbolá.

Las tenebrosas sombras de Irán, Siria y el fundamentalismo islámico rondan sobre los pueblos y ciudades de donde emanan densas columnas de humo a ambos lados de la frontera libanesa-israelí. Esas sombras tenebrosas están al mismo tiempo sometiendo y anulando a la sociedad civil libanesa que hacía poco acababa de liberarse, por medio de una lucha heroica, de una larga colonización siria.

La verdadera guerra hoy no es en absoluto entre Beirut y Haifa sino entre una coalición de naciones que aspiran a lograr la paz: Israel, el Líbano, Egipto, Jordania, y Arabia Saudita por un lado, y el fanatismo islámico, exacerbado por Irán y Siria, por el otro.

Si, como todos esperamos, (tanto los beligerantes o halcones como los pacifistas o palomas israelíes), Hezbolá es derrotado pronto, Israel y el Líbano serán los triunfadores. Además, la derrota de una organización terrorista islámica militante podría aumentar significativamente las posibilidades de alcanzar la paz en la región.

Traducción de Luis Hugo Pressenda
Publicado en La Nación de Argentina el 19-07-2006

La 'Yihad' continuará hasta el triunfo del Islam

El 'número dos' de Al Qaeda asegura que la 'Yihad' continuará hasta el triunfo del Islam "desde España hasta Iraq"
Ayman Al Zawahri advierte de que la red terrorista no permanecerá de brazos cruzados ante los misiles que caen en Líbano y Gaza.

El Cairo. (Agencias).- El 'número dos' de Al Qaeda, Ayman Al Zawahri, ha advertido de que la red terrorista no permanecerá de brazos cruzados ante “los misiles que queman a nuestros hermanos” en Líbano y Gaza y ha asegurado que la 'Yihad' continuará hasta que triunfe la religión islámica, “desde Al Andalus (España) hasta Iraq”.

En un mensaje grabado emitido por la cadena de televisión pan-árabe Al Jezira, Ayman al-Zawahri -'número dos' de Ossama Bin Laden- asegura que Al Qaeda considera a “todo el mundo un campo de batalla abierta contra” la organización. Además, pide a todos los musulmanes "oprimidos", en aparente alusión a suníes y chiíes, que se unan para hacer frente a la "alianza de los sionistas cruzados".

"No podemos permanecer callados mientras la bombas arrojan su fuego sobre nuestros hermanos en Gaza y Líbano. Lo que ocurre en Gaza y Líbano demuestra que se trata de una guerra de los cruzados sionistas contra el Islam", dice el lugarteniente de Ossama Bin Laden.

"La presencia de 10.000 capturados (árabes en las cárceles de Israel) no ha movido a nadie, pero todo el mundo se ha movilizado tras la captura de tres soldados (israelíes)", afirma el segundo de Al Qaeda, que añadió: "Nuestra guerra no depende de un convenio ni de un alto el fuego. Se trata de una lucha santa que mantenemos por Dios".

Zawahiri apareció vestido de "galabiya" -la típica túnica de los árabes- y turbante, y detrás de él se podían ver retratos de Mohamad Ata, uno de los autores de los atentados del 11 de septiembre de 2001, y de Abdala Azzam, uno de los famosos combatientes palestinos. También aparecía detrás del lugarteniente de Bin Laden una foto de las torres gemelas atacadas el 11-S.

"Las bombas que arrojan contra nuestros hermanos en Gaza y Líbano no son puramente israelíes, sino proceden o son financiadas por todos los países de la alianza, y por ello, todos aquellos que han participan en el crimen tienen que pagar el precio", dijo el número dos de Al Qaeda. "Intentamos liberar toda la que algún día era tierra del Islam, desde Al Andalus hasta Iraq.

Ellos nos atacan en todos los lugares y tenemos que hacer lo mismo. Ellos nos atacan unidos, y tenemos que atacarles unidos", recalcó.

También pide a los musulmanes que apoyen a los "Muyahidin" (combatientes islámicos) en Afganistán e Iraq para expulsar a "las fuerzas ocupantes de (Norte)américa y que tendrán que pagar el precio por su ataque contra la tierra del Islam y por su apoyo a Israel".

Recordó que Iraq "se caracteriza por estar cerca de Palestina", por lo que instó a que los musulmanes apoyen a "sus Muyahidin para que puedan establecer un emirato islámico en ese país, que traslade la 'yihad' a la frontera de Palestina". "Entonces se unirán los 'Muyahidin' en el interior y exterior de Palestina, y entonces tendremos la gran victoria", agregó.

Se trata de la primera reacción de la suní Al Qaeda respecto a la actual crisis en Oriente Medio desde el secuestro de un soldado israelí en Gaza el 25 de junio y la posterior captura por el chií Hizbulá de dos soldados israelíes, el pasado día 12.

Estas acciones fueron respondidas por Israel con bombardeos contra Gaza y Líbano, donde han muerto centenares de personas.

La grabación divulgada hoy, cuya autenticidad no ha podido ser verificada, es la primera de Al Zawahiri desde la que emitió Al Yazira en junio pasado y en la que el líder terrorista se comprometía a vengar la muerte del líder de la rama iraquí de Al Qaeda, Abu Musab al Zarqaui.

La Vanguardia.es 27/07/2006

Los ataques contra Israel son ignorados.

DOS FRENTES DE BATALLA El poder de Hizbulá y de Hamas
El grupo Hizbulá ejerce gran influencia en los libaneses y en toda la región.



Cuando habla el sheik Hasan Nasrala, líder de la organización Hizbulá, en Israel hay gente que lo escucha con atención. No importa que sea en árabe o se encuentre a kilómetros de distancia, en Beirut.

El servicio de inteligencia israelí y el Ministerio de Relaciones Exteriores siguen sus palabras y sus pasos cuidadosamente.
La cancillería ha formado un equipo especializado para traducir los discursos y las entrevistas que Nasrala concede a los medios.


Es por ello que a nadie le sorprendió el ataque de Hizbulá contra Israel. De alguna manera, todos sabían que tarde o temprano algo así sucedería.

"Para algunas de las personas que trabajamos en inteligencia en Israel, las palabras de Hasan Nasrala son familiares. Pide la ‘muerte de Israel’. Dice que este país debe ‘desaparecer’. Es algo que repite todo el tiempo.

Cuando empezaron las operaciones del ejército en Gaza, escuchamos el malestar y el llamado a combatirnos, pero el tema de los misiles permaneció oculto en sus discursos", dijo a este diario un agente de inteligencia que pidió no ser identificado.

CORRELACIONES

David Horowitz, director del periódico Jerusalem Post, realizó una entrevista hace un par de días en la que recoge las impresiones de Doron Almog, mayor retirado del ejército y un hombre que en el pasado estuvo encargado del comando en Gaza.

Para Almog hay una clara conexión entre lo que está pasando en Gaza y lo que ocurre en este momento en el norte, en la frontera con el Líbano.

"Hizbulá y Hamas están conectados, comparten información y no reconocen la existencia del Estado de Israel.
Antes de negociar con Hizbulá, si es que hay alguna posibilidad de hacerlo, Israel debe tratar de sacar a los militantes de la frontera", agregó.

Esta opinión la comparte el analista Sever Plocker, autor del varias columnas y reportes en el periódico Yedioth Aharonoth, uno de los principales de Israel. Según él, ambas organizaciones, Hamas e Hizbulá, defienden los principios islámicos, se oponen a la existencia de Israel y tienen líderes carismáticos capaces de incitar a la población.

Ambas han secuestrado soldados en territorios que ellos controlan. Aharonoth sostiene que aunque Israel debe hacer todo lo posible por defenderse, también debe revisar su estrategia.
"A veces esos ataques lo único que hacen es fortalecer más a las organizaciones", dice. Aunque en Israel haya opiniones distintas, los analistas coinciden en la importancia que estos grupos tienen en sus países y en toda la región.


El partido de Dios

El grupo armado Hizbulá nació en el Líbano en 1982 con el apoyo de Irán, un país interesado en que su ideología islámica y de liberación se extienda a otros países.

Al igual que Irán, el Líbano contaba con una población chiíta que no era tenida en cuenta en las decisiones ni proyectos del país desde su fundación en 1946.

Por aquellos años de 1982, cristianos, maronitas, musulmanes, sunitas, chiítas y drusos se enfrentaban entre sí.

Entonces, el ejército de Israel invadió al Líbano para expulsar a los militantes de la Organización para la Liberación de Palestina que atacaban Israel desde el sur del país, la misma región en la que Israel combate en estos momentos.

Después de los enfrentamientos, el ejército israelí consiguió lo que quería: expulsar a Yaser Arafat del Líbano y conducirlo a Túnez.

Hillel Inbar, profesor de la Universidad de Tel Aviv y experto en el tema de las milicias en el Medio Oriente, dice que a pesar de la salida de Arafat, su presencia en ese país se convirtió en uno de los motivos que ayudó a la formación del Hizbulá.

LAS MILICIAS

Desde sus primeros días de creación, el Hizbulá comenzó a implementar ataques terroristas como aquel ocurrido contra el cuartel de marines estadounidenses en Beirut y en el que perdieron la vida más de 220 personas.

Desde 1982 y hasta el 2000, las milicias de Hizbulá atacaron al Ejército de Israel que finalmente se retiró hacia el límite internacional, reconocido por Líbano e Israel.

Aunque en el año 1990 se desarmaron muchas de las milicias del país, Hizbulá siguió con sus planes.

Inbar indica que luego del retiro de los soldados israelíes del Líbano Hizbulá se dedicó a fortalecer su influencia política, militar y social.
No hay que olvidar que además de combatir a Israel, la organización se dedicó a sus actividades sociales.
Al igual que Hamas en Gaza, Hizbulá brinda salud y educación a gran parte de la población del Líbano.

Hay más semejanzas entre Hamas e Hizbulá. Para empezar, ambos tienen una participación importante en el gobierno. Hizbulá cuenta con ministros y 23 representantes en el Congreso. La organización está guiada por los principios del islam y está comprometida con el conflicto israelí–palestino.

"En Israel hay pruebas de que Hamas y la Yihad Islámica reciben ayuda de esta organización. Si antes de los misiles y de los enfrentamientos en el norte de Israel quedaban dudas, ahora es difícil negarlo", asegura Inbar.

El Líder

Hasan Nasrala es el hombre que mueve los hilos del Hizbulá. Tiene carisma y cuenta con el respeto y apoyo de muchos seguidores en el país.

Generalmente en sus discursos habla de la necesidad de combatir a Estados Unidos y "terminar con los judíos del mundo e Israel", el llamado "enemigo sionista".

Hizbulá ha sido acusado de ser el responsable de un ataque, ocurrido hace 12 años, contra la Amia –Asociación Mutual Israel Argentina– en el que perdieron la vida 85 personas.
En esa organización acostumbraba reunirse gran parte de la comunidad judía argentina.

Se calcula que esta milicia cuenta con aproximadamente 30 mil hombres armados y con el respaldo de Siria e Irán.
Se dice que la organización tiene en su poder misiles capaces de alcanzar Tel Aviv.


Su nombre se encuentra escrito en una lista publicada por el Gobierno de Estados Unidos que incluye a las organizaciones terroristas del mundo.

De acuerdo con el reconocido analista israelí Aluf Ben, Nasrala cometió un gran error: aprovechar las circunstancias operativas para secuestrar a dos soldados israelíes.

La resistencia de Hamas

Muchos palestinos se declararon sorprendidos cuando el pasado 26 de enero vieron cómo la organización alcanzó 74 de los 132 escaños que tiene el parlamento palestino.

El grupo logró llegar al gobierno y su dirigente, Ismael Haniya, se convirtió en el líder de la Autoridad Palestina.

La historia de este movimiento comenzó el 14 de diciembre de 1987 con el llamado jeque Ahmed Yassin, cinco días después de comenzar la llamada Primera Intifada.

Hamas persigue la creación de un estado islámico en todo el territorio de la antigua Palestina y la destrucción del Estado judío, protagonista de la ocupación.

Esto último lo repetía Yassin antes de su muerte y lo repitió también Abdel Azziz Rantissi, el líder posterior de la organización.

Durante los repetidos procesos de paz, los miembros de Hamas se han opuesto a las conversaciones con Israel. Y le han expresado su rechazo a los miembros de la Autoridad Palestina que han tratado de propiciar un acercamiento.

También lo hicieron con Yaser Arafat, quien en 1994 firmó un tratado en el que se reconocía a la Autoridad Palestina.
Debido a su oposición, los miembros de Hamas comenzaron una serie de atentados.


‘Hombres bomba’ provenientes de distintos puntos de Palestina se auto explotaban en buses que recorrían las calles de Jerusalén o Tel Aviv, acabando con la vida de decenas de personas.

El 22 de marzo de 2004, su líder, el jeque Ahmed Yassin, fue asesinado tras ser alcanzado por un misil israelí cuando regresaba de su rezo en una de las mezquitas de Gaza.

Un mes después, las fuerzas israelíes mataron a su sucesor, Abdelaziz Rantisi, tras ser blanco de otro asesinato selectivo por parte de Israel.

En 2005, el grupo dio una tregua a Israel y cesó en sus ataques armados para dedicarse a la política.

Pero esta tregua terminó hace un par de meses con el lanzamiento de misiles contra las poblaciones cercanas a la franja de Gaza.
Posteriormente se produjo el secuestro del soldado Gilad Shalit y la ofensiva del ejército israelí en Gaza.

APOYO A HAMAS

Seguidamente, Hizbulá se declaró en contra de la respuesta del ejército en Gaza y comenzó con el lanzamiento de cohetes Katyuska contra Israel.

A ello le siguió la respuesta de Israel.

Desde hace 11 días que empezaron los enfrentamientos, la lista de muertos, heridos y la destrucción de ambos lados es larga.

Ghazi Hamad, el vocero de Hamas en Gaza y muy cercano a Ismael Haniya, líder de la organizacion y actual presidente de la Autoridad Palestina, dijo a La Prensa que Hamas no detendrá sus acciones ni ataques contra Israel, pero que la negociación es la única vía para detener lo que actualmente ocurre en Gaza y en el norte de Israel. Lo repite una y otra vez.

Israel, por su lado, ha dicho que no negociará con "terroristas".

"Creemos que la liberación de prisioneros palestinos es la única forma de ponerle fin a esta situación", señala Hamad.

Aunque cuenta que el soldado israelí secuestrado, Gilad Shalit, es un prisionero de guerra, dice que las personas que lo tienen en cautiverio no aceptan una posible visita de la Cruz Roja Internacional, una de las normas que precisamente tiene que ver con prisioneros de guerra.

Israel va a perder todo si sigue con su proceder", sentencia.

Mientras estas palabras se escuchan en Gaza, en el Líbano, la dirigencia del Hizbulá dijo que los ataques continuarán.

VIOLENCIA Y DIPLOMACIA

16 DE JULIO: Un ataque de Hizbulá contra Haifa con cohetes de desarrollo iraní causa la muerte de ocho personas.

.17 DE JULIO: El secretario general de la ONU, Kofi Annan, respalda el pedido de los Estados del G-8 de desplegar una tropa internacional en el sur de Líbano.

.18 DE JULIO: El presidente estadounidense George W. Bush acusa a Siria de querer volver al Líbano y considera que Hizbulá es "la raíz del problema".

.19 DE JULIO: Tropas terrestres israelíes avanzan sobre territorio libanés.

Israel intenta acabar con la milicia chií libanesa

Israel ha realizado incursiones en el Líbano lanzado bombas sobre puntos estratégicos y dejando muy deterioradas las infraestructuras libanesas. Sin embargo, no ha logrado silenciar al portavoz mediático de Hizbulá, la estación de televisión Al Manar.

Precisamente, el canal emitía ayer una entrevista con el líder de Hizbulá, Hasan Nasrala, quien disipaba así cualquier rumor de que pudiera haber sido alcanzado en una de las mayores operaciones de la fuerza aérea israelí, que en una sola pasada lanzó 23 toneladas de bombas contra un búnker de Beirut donde se suponía que se ocultaba el dirigente del grupo chií.

El comandante de la Zona Militar Norte de Israel, el general Udi Adam, dijo que la operación contra Hizbulá requiere un alto grado de sacrificio, por lo que las bajas serán inevitables.

"Estamos llevando a cabo una acción de gran exigencia; estamos en guerra. La guerra cuesta vidas... Tenemos que atrapar a Nasrala. Nuestro objetivo es erradicar el terrorismo y desarmar a Hizbulá", afirmó.

El antisemitismo del gobierno de España

Moratinos pertenece a un partido antisemita que convoca manifestaciones contra Israel con olvido del terrorismo que lo azota.
Manifestaciones donde dirigentes de tu partido PSOE. exhiben pancartas que equiparan a nazis con judíos.

"Que sea la última vez que públicamente te expresas de esa manera". "No voy a tolerar que digas públicamente que el presidente del gobierno es antisemita". No sé si el empresario al que amenazas, Moratinos, te va a hacer caso. No debería. Pero por si acaso, los que abominamos del antisemitismo y del autoritarismo tenemos que alzar la voz. Lee mis labios, Moratinos: el presidente del gobierno es antisemita. ¿Que no toleras qué, Moratinos?

Eres el ministro parachoques de un gobierno antisemita que por puros intereses electorales y por alegrar los oídos de vuestros aliados antisistema del 11-M/14-M no duda en espolear el odio judeófobo de la contemporánea izquierda basura.

Perteneces a un partido antisemita que convoca manifestaciones contra Israel con olvido del terrorismo que lo azota.

Manifestaciones donde dirigentes de tu partido exhiben pancartas que equiparan a nazis con judíos y en las que se llama “hijo de puta judío” al portante de la única pancarta que condena el terrorismo.

Te sientas a la mesa del Consejo de Ministros junto a personajes antisemitas que utilizan la más infame demagogia sentimental para arrojar sobre los judíos la culpa entera de un conflicto reavivado por la voluntad de estados terroristas como Irán y Siria, precisamente cuando el gobierno de Israel había dado todos los pasos para una paz estable y duradera.

Has sido el más alto funcionario de la política antisemita de la Unión Europea en Oriente Medio, y fue justamente el sesgo antisemita de tus actuaciones lo que te granjeó el rechazo de Israel, la única parte democrática del conflicto.

Tu verdadero promocionado de aquella época –tu amigo– fue el corrupto asesino Arafat.

Coadyuvaste a poner a su disposición, como corresponde a un antisemita, recursos financieros que eran de todos los europeos y que se dedicaron a la compra de armamento que fue utilizado contra la población civil israelí.

Tu compañero antisemita Zerolo se acaba de exhibir lanzando arengas judeófobas y explicando que se manifestaba contra “los señores de la mierda”.

Él de mierda sabe un rato. Aconséjale, pues es un hombre muy limitado, que no se le ocurra enseñarse por el Irán al que defiende. Si va, no volverá.

Estás a las órdenes directas de un presidente de gobierno nauseabundamente antisemita, el líder más antisemita de la Europa actual, como se desprende de su intervención mitinera de Ibiza, de su lamentable fotografía durante la reunión de jóvenes socialistas y del modo en que ha dilapidado los activos diplomáticos acumulados por España durante largos años y que autorizaban a nuestro país como potencia mediadora. Tu presidente antisemita ha quedado fuera de juego, y lo triste es que España también.


¿Que no toleras qué, Moratinos?El Odio a Israel de la prensa europea


El odio a Israel de la prensa española

La nación que nuestra prensa odia está, por pura lógica, más interesada que ninguna otra en una paz estable y duradera. Pero no esperen que nadie se lo cuente en las columnas racistas o en las viñetas de judíos bestializados.

Que nadie espere una condena a Hezbolá, cuyo líder amenaza con nuevos ataques indiscriminados a Israel.

Corresponsales, profesores de Derecho Internacional, humoristas gráficos y columnistas patrios tienen clarísimo quién es el culpable de todo:
"La crisis, conviene recordarlo, tiene una causa y un origen: Israel. (…)
Es Israel el que (…) tiene que poner fin a una política basada en el uso criminal de la violencia.
("Detener a Israel", Augusto Zamora en El Mundo).
[Los judíos] siguen quejándose de que les echan de todas partes. Incluyendo los Reyes Católicos y la Alemania nazi. (…)
Vuelven a estar en todas partes, desde Wall Street a toda caja viviente (?).
Con ese juramento de sangre que impide cualquier tipo de generosidad con otras razas. Hasta que el espíritu sinuoso y ladino se les escapa y se ponen broncos, cargando su munición de victimismo para entregarse a la matanza vengativa." ("Judiadas", Jorge Berlanga en La Razón).

En el análisis reciente de la crisis, se obviará que el detonante fue el secuestro de un soldado israelí.
Se ignorará que el líder de Hamas Jaled Meixaal se encontró acto seguido con el embajador de Irán en Siria para recabar su apoyo.
Se olvidará que Hezbolá, siguiendo instrucciones de Irán, entró entonces en territorio israelí, mató a ocho soldados y secuestró a otros dos coincidiendo con el vencimiento del ultimátum estadounidense a Teherán para que cesara en sus planes nucleares.
No se admitirá que este trágico final de ciclo tiene un responsable llamado Irán, ni que el problema entero gira en torno a su decisión de enriquecer uranio.


En el análisis remoto del problema, se hurtarán las razones por las que el sionismo, hasta entonces minoritario, se convirtió tras el Holocausto en el motor existencial de los judíos (la Alemania nazi no "echó" a los judíos, Berlanga: los exterminó).

Se eludirá la historia de la creación de dos estados por parte de las Naciones Unidas y el inmediato ataque a Israel por parte de todos sus vecinos árabes.
Se pasará por alto que la única democracia de la región sigue existiendo porque ha ganado todas las guerras desde entonces; basta con que pierda una para que desaparezca del mapa.
Se negará que las potencias musulmanas han utilizado obscenamente a los refugiados palestinos manteniéndolos en su triste condición, en tanto que Israel –que contaba con el mismo número de refugiados judíos tras la primera guerra, y con muchísimos menos recursos que sus enemigos– dio a los suyos hogar y trabajo.

Hay que lamentar profundamente la muerte de civiles y presionar para que se investiguen, corrijan y penalicen los excesos en el uso de la fuerza por parte de cualquier estado.

En realidad, el único país de Oriente Medio donde tal cosa es posible es ese Israel que ha desalojado a sus colonos para conseguir la paz.
Seis millones de ciudadanos rodeados de cientos de millones de súbditos.

La nación que nuestra prensa odia está, por pura lógica, más interesada que ninguna otra en una paz estable y duradera. Pero no esperen que nadie se lo cuente en las columnas racistas o en las viñetas de judíos bestializados.

Por Juan Carlos Girauta.


Sr. Moratinos, si esto no es antisemitismo… si estas desafortunadas acciones no las considera antisemitas, por favor, edite un libro explicando a los ciudadanos que es ANTISEMITISMO para el gobierno de España.

Un gobierno que ignora la palabra "respeto" y desconoce el significado de la "diplomacia", un gobierno que solo representan su propia ideología, no a la totalidad de un país ni el sentir de muchos ciudadanos que nos sentimos obligados a soportarlo, con la única esperanza que se acabe pronto esta pesadilla.

Ni España ni los españoles se merecen que les represente este gobierno, tampoco como presidente un "Bocazas" que provoca vergüenza ajena.

Monmar

Israel, en legítima defensa

El Eje del Mal y sus implicancias sobre la seguridad de Israel

La llegada al poder por parte de la organización terrorista Hamas representa un claro desafío para Israel.
Ya sea desde el punto de vista del frente diplomático como del de seguridad, la nueva realidad generada en la región exigirá por parte de Israel actuar de manera cuidadosa en el terreno militar y a su vez, de manera fuerte y clara en el ámbito diplomático.


Israel entiende al triunfo del Hamas como una cara de la misma moneda que incluye la amenaza iraní, el acercamiento del terror internacional hacia las fronteras israelíes y un peligroso debilitamiento de los moderados y pro-occidentales regímenes del Príncipe Abdallah de Jordania y de Hosni Mubarak de Egipto.


Además de esto, debemos entender la penetración iraní en Irak y su influencia en Hamas como amenazas a la seguridad de Israel y por supuesto, no olvidar la imagen completa, que incluye la política ilógica del presidente sirio Bashir Assad y el desarrollo de armas de destrucción masiva por parte del régimen iraní y "el alza de las acciones de Israel en la bolsa de terror de Al Qaeda y la Jihad Mundial”.

Jordania, Hamas e Irak y sus desafíos para Israel

"El 80% de los habitantes de Jordania son palestinos. El rey Abdallah puede convertirse en el último Rey de la monarquía Haschemita de Jordania.

El fortalecimiento de Hamás y el eje Irán-Hamás pueden crear una situación en la cual Hamás represente una esperanza para la población jordana. Dios no permita, podemos encontrarnos en una situación en la cual el rey Abdallah sea el último rey de la monarquía".

Estas palabras fueron pronunciadas por el Comandante de la Región Centro del Ejército de Defensa de Israel, Mayor General Iair Naveh. Naveh disertó en el "Instituto Jerusalem para Asuntos Públicos y Política", en la que se hicieron presentes diplomáticos extranjeros, incluidos los de Jordania y Egipto, y corresponsales de medios de comunicación del exterior.

Si bien el General recibió críticas por parte del Comandante en Jefe del Ejército y del Ministro de Defensa debido al carácter político de sus declaraciones, no hizo más que revelar el mayor temor y preocupación de toda la cúpula política-militar israelí, en estos 57 años de existencia del Estado judío.

El acuerdo de paz firmado entre ambos vecinos, en aquel ya lejano mes de octubre de 1994, no hizo más que oficializar una relación pacífica y estrecha de décadas.

La doctrina de seguridad nacional de Israel, que no se encuentra escrita y documentada, otorga especial importancia a la existencia de un vecino oriental, representado por el régimen del clan Haschemita, que sirva de contrapeso a las aspiraciones de enemigos de Israel de concentrar tropas y penetrar la frontera oriental del país.

Siria e Irak de los años ´50, ´60 y ´70 y la presencia en suelo jordano de la OLP en los años ´70 fueron vistos como hipótesis de conflicto de Israel. La "línea roja" de la doctrina de seguridad nacional dictaba que una invasión siria o iraquí a Jordania sería entendida por Israel como una amenaza a su seguridad nacional.

El siglo XXI no deja de presentar serios desafíos a la seguridad nacional israelí. Los mismos han cambiado de nombre y características y si bien ningún país árabe se muestra interesado en involucrarse en suelo jordano, esto no significa que existan otros factores de preocupación para Israel.

Yitzhak Rabin, personaje de significativa importancia en el forjamiento de las íntimas relaciones con Jordania desde los años ´60, entendió al terrorismo suicida como una "amenaza estratégica a la seguridad de Israel, pero no existencial".

Los últimos 10 años de historia en el Medio Oriente y los acontecimientos históricos que se materializan en la ya de por sí complicada realidad de la región dejan entender que la amenaza del terrorismo es aún mas aguda que aquella definición de Rabin. El terrorismo islámico se presenta como una amenaza existencial a la seguridad del Estado de Israel.

Sólo haciendo un breve estudio de los hechos sucedidos desde 2003 hasta hoy día, este determinará una conclusión de tremenda importancia para Israel: el terror islámico originado en Irak tiene como objetivo el derrocamiento del régimen Haschemita y el acercamiento a Israel desde su frontera oriental.

Las implicancias de la victoria de Hamas en la ANP representa un punto central de preocupación para la cúpula jordana. La misma entiende que la organización que le sacó las riendas del poder a la histórica Al Fatah tiene dos ventajas esenciales: primero, cuenta con estrechas relaciones con grupos que comparten su ideología, como el movimiento "Hermanos Musulmanes" sucursal jordana (además de la sucursal egipcia)

Por si esto no fuera poco, un segundo elemento de penetración de Hamas o sus afines jordanos es representado por el sistema de "bienestar social" que llevan a cabo en cada aldea y ciudad jordana.
El mismo, denominado en árabe "Dawwa", viene a ocupar ante los ojos del pueblo el lugar y la función que dejó de ocupar hace ya muchos años la elite gobernante, ya sea en Egipto como en Jordania.
De hecho, la victoria de Hamas en las recientes elecciones palestinas representan un claro voto de castigo de la población a la elite palestina gobernante desde 1994: ellos no proporcionaron al pueblo bienestar social y además, la corrupción festejó por demás.

Si bien la situación de guerra con sus vecinos, permanece como principal elemento de preparación del país, debemos entender que la amenaza hacia Israel ha variado, especialmente desde el punto de vista ideológico.
Los regímenes árabes de los años ´50 y ´60, representados por elites que se presentaban como aquellas que "lucharían contra la entidad sionista", hoy día se ven amenazados, y esa amenaza la representa el extremismo islámico.


La estrategia del mismo es instaurar un régimen teocrático en toda la región, teniendo como principal objetivo a largo plazo el derrocamiento de los "regímenes laicos" que gobiernan, todavía, al mundo árabe-musulman.
El Vice Comandante del Estado Mayor Israelí, General Moshe Kaplinsky, un destacado oficial que ocupó sensibles cargos en el ejército, declaró su preocupación en foros cerrados acerca de la posibilidad de la caída del régimen del presidente egipcio Hosni Mubarak, con el cual Israel posee un acuerdo de paz.

La amenaza en el horizonte, que se representa por el constante incremento de las fuerzas de los "Hermanos Musulmanes" en aquel país, representará una amenaza a la existencia de dichos acuerdos el día que el régimen laico y pro-occidental egipcio cambie de orientación.

Irán, Siria y Al Qaeda; el “Eje del Mal” y el triángulo del terror

El comportamiento del presidente iraní en los últimos 3 meses, fue definido por un alto miembro de la "Comunidad de Inteligencia" israelí como un "factor que daña la imagen del régimen de los ayatollas en Occidente, como ningún otro líder iraní lo había logrado".
A pesar del favor prestado por el líder iraní, que de a poco va concientizando a Occidente respecto a la amenaza nuclear de Irán, las declaraciones del presidente persa desnudan tres elementos que representan una amenaza hacia Israel.

1. El primero es el aspecto ideológico. Irán entiende a Israel como una entidad que no pertenece al "espacio musulmán" en la región. Es decir, la idea de un Estado judío, “occidental y moderno” es interpretada como un implante del mundo Occidental en una región que pertenece exclusivamente al mundo árabe-musulmán.

El objetivo ideológico del régimen iraní, que recibe motivación al llegar al poder el fundamentalismo islámico en 1979, es la exportación de la revolución islámica, no sólo al "espacio musulmán" en la región del Medio Oriente, sino a zonas geográficas lejanas pero históricamente cercanas al mundo musulmán: desde España a Turquía.

Por esta razón, Irán interpreta la presencia norteamericana en Irak como una contradicción a su base ideológica, que por supuesto contiene en su núcleo una plataforma religiosa extremista.

2. Irán intenta convertirse en el factor dominante en el mundo árabe-musulmán, y para eso necesita de dos elementos básicos y nada originales, que han sido objetivo de otros líderes de países árabes-musulmanes en la región como Nasser de Egipto, Saddam Hussein de Irak y Kaddaffi de la arrepentida Libia: El discurso anti-israelí y/o anti judío como medio para lograr cohesión nacional interna y pan-árabe y el segundo elemento, el desarrollo armamentista.
Especialmente, Irán representa una amenaza a Israel debido a sus incesantes esfuerzos por adquirir poder nuclear.
Cabe realizar una aclaración fundamental: si bien Irán desarrolla los medios que se hacen necesarios para utilizar ese tan preciado poder nuclear, es decir, misiles de largo alcance, debe entenderse la amenaza nuclear iraní, en caso de materializarse, como un pulpo con dos brazos.


Por un lado, Irán adquirirá "capacidad disuasiva" y se definirá como inmune a toda acción en su contra debido a su amenaza de utilizar aquellos elementos nucleares que alcance. El juego de disuasión nuclear iraní representaría atar las manos a cualquier medida contra Irán, por ejemplo, que se intente adoptar por su apoyo al terrorismo.

Por otro lado, un escenario apocalíptico se representaría en caso de que aquella capacidad nuclear llegue a manos de grupos terroristas islámicos, locales o internacionales.

3. El eje Irán-Siria-Hizballah todavía representa un desafío a la seguridad de Israel, especialmente en la región norte del país. Si bien los objetivos estratégicos de Hizballah continúan dictando la destrucción de Israel a pesar del autodespliegue del ejército israelí del 23 de Mayo de 2000, una tensa calma reina en el norte israelí.

El envio de armas de Teherán a Hizballah, a través de Siria, ya sea por tierra o aire, la presencia de una base terrorista de primer nivel representada por la embajada iraní en Beirut y la profunda presencia de miles de miembros de las "guardias de la revolución" iraní, son un claro indicio que todavía la opción militar no es descartada por los enemigos de Israel en el norte del país.

Es importante resaltar que la situación de calma en el norte se debe interpretar como una "burbuja de ilusiones que puede estallar en cualquier momento, y es allí donde nosotros venceremos", según palabras del saliente comandante de la región norte del ejército israelí, general Benni Ganz.

A esto debe sumarse la poca inteligencia y capacidad de lectura del presidente de Siria, Bashir Assad, quien ha cometido todos los errores posibles como líder político del cual se abrigaban esperanzas desde su asunción del poder, en el año 2000.

Assad, líder de una minoría que representa el 4% del país y que además es líder de un régimen laico -que encabezado por su padre Hafez masacró a 20.000 musulmanes en la represión en la aldea Hamma de 1982 al norte de Damasco- juega con fuego al fomentar a grupos islámicos ya sea en Líbano como Siria.

Los últimos años presentan a la red internacional del terror islámico, como una seria amenaza a la seguridad de comunidades judías en el mundo y al Estado de Israel mismo.
Estos indicios de "acercamiento" de la Jihad Mundial hacia los judíos o Israel son representados, por ejemplo, por los atentados de Noviembre de 2002, que pasaron desapercibidos en el público en general.

En aquella oportunidad, el atentado más grave en la historia de Israel fue evitado por un “ángel de la suerte”, al errar su objetivo el misil anti-aéreo disparado desde las zonas aledañas al aeropuerto internacional de Nairobi: un avión repleto de civiles de la aerolínea israelí Arkía, que volaba en vuelo de rutina Nairobi-Tel Aviv.

Pero esta amenaza continuó acercándose a las fronteras israelíes debido a la dificultad del terror internacional de penetrar dentro de Israel hasta el momento.

Atentados llevados a cabo dos veces en Sinaí contra objetivos israelíes, en los años 2004 y 2005, atentados contra un templo judío en Marruecos, Túnez y Turquía y el intento de lanzar un cohete Katiusha contra el aeropuerto de Eilat desde la vecina Jordania, sumando al lanzamiento de 4 cohetes Katiushas desde el sur del Líbano en el pasado Noviembre de 2005, generan una preocupación más en los niveles políticos y de seguridad israelíes.

La anarquía de la calle palestina y al triunfo del Hamás como dos factores más que pueden generar una penetración amplia y profunda del terrorismo internacional en las fronteras de la Autoridad Palestina.

Conclusión

La nueva cúpula política que asuma el poder luego de las elecciones del 28 de Marzo venidero enfrenta serios desafíos con los cuales tendrá que lidiar. Por si esto no fuera poco, la imagen de un Primer Ministro en Israel "protector", en quien se podía confiar y dormir tranquilo, debido a su personalidad y experiencia, ha desaparecido de la escena política israelí con la internación de Ariel Sharón el 5 de enero pasado.

No obstante esto, Israel continúa desarrollando una política que tiene dos objetivos: Bajo perfil en lo que respecta a Irán, junto a los preparativos defensivos y ofensivos necesarios, instando a la Comunidad Internacional a adoptar medidas ya que se trata de una amenaza que pende sobre todo Occidente y no sólo sobre Israel y por otro lado, aislar internacionalmente a Hamas como ente de gobierno ilegítimo, sin dañar a la población civil palestina al mismo tiempo.

Podemos resumir en pocas palabras al nuevo escenario estratégico que enfrenta Israel con las recientes declaraciones del Ministro de Defensa de Israel, Shaúl Mofaz ante el foro de los candidatos a las elecciones del partido Kadima: "El Eje del Mal radical en la región quiere y busca destruir a Israel y extremizar a los regímenes árabes moderados en el Medio Oriente.

Frente a aquél eje del mal radical y extremista se encuentra el eje pragmático y moderno, encabezado por Israel y los países árabes moderados, quienes cuentan con el apoyo de Estados Unidos. Este eje debe permanecer fuerte y dominante en la región y será quien evitará la creación de un nuevo y amenazante frente oriental contra Israel" .

Mofaz fue aún más claro y ordenó las tres más graves amenazas a la seguridad de Israel de cara a los próximos años, no necesariamente en orden decreciente:
- "La Autoridad Palestina luego del triunfo del Hamas y la penetración de factores relacionados con la Jihad Internacional,

-El desarrollo nuclear iraní y el apoyo del régimen iraní al terror anti-israelí y la amenaza en el norte del país, representada por Hizballah y Siria, quienes cuentan con apoyo de Irán".

Por Maoz, Daniel

1-Declaraciones del Premier y Ministro de Defensa Rabin a la prensa israelí luego del atentado suicida perpetrado por la Jihad Islámica en el cruce de caminos Bet Lid, 19 de enero de 1995, en el cual fueron muertos 21 soldados israelíes.

2-Declaraciones efectuadas el día 3 de Marzo por el Ministro de Defensa israelí, Shaúl Mofaz, publicadas en los medios de prensa de Israel y por la Oficina del Ministro de Defensa.

Antisemitismo en la prensa Europea



SÍ, es verdad que Israel aplica de un modo odioso la vieja ley del Talión. Sí, es verdad que los soldados del Tsahal o los misiles de la aviación matan en ocasiones a niños y mujeres con despreocupada indiferencia.
Pero los niños indefensos muertos a manos de los israelíes siempre parecen más indefensos y hasta más niños que los niños indefensos israelíes que mueren en atentados terroristas palestinos.

La prensa europea es mayoritariamente antisemita, o antisionista, o simplemente antiisraelí. Lógico; la mayoría de los periodistas europeos con capacidad de influencia se formaron en los años de la Guerra Fría, bajo cuyo esquemático mapa político Israel era una sucursal imperialista de los Estados Unidos y los palestinos gozaban de la simpatía de la izquierda y del apoyo soviético.

En esos años, lejano aún el fantasma del integrismo islámico, se forjó el mito de la resistencia guerrillera, de la legitimación moral del terrorismo, de la satanización del Estado judío como un leviatán belicista y vengativo que diluía con su crueldad expansionista la simpatía liminal de las víctimas del Holocausto.

Mitos, es decir, causas prefabricadas, tótems de la propaganda, fetiches de consumo ideológico, reduccionismos de una realidad compleja, sinuosa, retorcida. Y, sobre todo, dominada por un odio de milenios que el maniqueísmo eurocéntrico simplifica en banales etiquetas de prejuicios.

No hay buenos y malos en el conflicto de Oriente Medio, que es un pleito sangriento enredado en los vericuetos de la Historia hasta los confines del Antiguo Testamento.
Hay dos pueblos con el mismo derecho a la existencia enfrentados a muerte por un suelo que ya no saben ni pueden compartir.

Ninguno de esos pueblos es inocente, porque todos han derramado sangre propia y ajena, hasta tal punto que nadie podría con justicia precisar quién empezó primero. La sangre llama a la sangre, y en el territorio de la Biblia suena más fuerte que en ninguna otra parte el grito de Caín. Pero...

Pero Israel es la única democracia de esa región azotada. Un pequeño y próspero Estado de aires occidentales, blindado por un poderosísimo ejército, asentado a duras penas sobre la tierra de sus ancestros y rodeado de varios cientos de millones de musulmanes en cuyo imaginario remoto habita el sueño de echar a los judíos al mar.

Esas naciones musulmanas se han transformado en la última década en bases sólidas y crecientes del integrismo islámico, el gran peligro moderno de la libertad, y han fijado en Israel la diana más visible y concreta de la ira de Alá contra Occidente.

Israel resiste y resistirá, a su modo, a veces de un rencor y una temeridad demenciales, como lo manda el código genético de un pueblo acostumbrado a sobrevivir a contraviento de la Historia.

Lo que tenemos que preguntarnos los occidentales es hasta dónde, hasta cuándo podemos agarrarnos aún a los viejos tópicos de una ideología simplista que desprecia el análisis de la realidad actual.
El análisis que determina que detrás del muro de hierro y fuego de Israel, con todos sus excesos y sus contradicciones morales, está la trinchera que defiende la cómoda libertad desde la que compadecemos una causa en cuya última ratio se ha instalado la voluntad de nuestro propio exterminio.

Por Ignacio Camacho

La verdad y la justicia no siempre son bien recibidas, incluso muchos europeos tratan de ignorar la realidad histórica.
Magnifico artículo de IGNACIO CAMACHO, que debería hacer reflexionar a muchos europeos.